lunes, 8 de mayo de 2017

ESPACIOS DE LIBERTAD



ESPACIOS DE LIBERTAD

Lic. Alfredo Perdomo (Psicólogo, Hospital Vilardebó).

Trabajo presentado en el 9º Encuentro Nacional de Psicólogos de Salud Pública - ASSE (Uruguay). Eje temático: *Fortalezas y Debilidades de las/los Psicólogas/os en los Equipos de Salud.




¿Qué es la libertad? Reflexión que no tiene sentido en el vacío abstracto, sino es situada desde una realidad concreta. Desde un posicionamiento deseante, estético y esquizoanalítico (mucho más que psicológico), me ubico en espacios productores de subjetividad, más exactamente dentro de un régimen institucional psiquiátrico. Clásica institución manicomial, dinosaurio de las sociedades disciplinarias que aún persiste con sus muy cuestionables lógicas de funcionamiento, represión y aplastamiento de subjetivaciones.

Esto no es negar la necesidad de aparatos sanitarios multidisciplinarios para la atención en las crisis subjetivas importantes, pero muy lejos estamos aún de estar a la altura de experiencias que llevan más de 30 años en el mundo y están demostrando no sólo su eficacia, sino su ética en relación a lo psicosocial y los derechos humanos (por mencionar algunos países donde total o parcialmente los nuevos “modelos” funcionan: Italia, España, Brasil, Argentina, Chile).

Tampoco es negar la loable labor que muchos funcionarios de todas las especies realizan diariamente en dicho lugar para ayudar a las personas que llegan a dicho lugar, para lograr como se pueda una mejoría de su situación psíquica. Me incluyo en esa nómina.

Justamente como me incluyo ahí, y trato de sumarme a las fuerzas más transformadoras de la realidad de la salud mental en nuestro país, es una preocupación de mi parte que el deseo no deje de producir vida. Esto desde una perspectiva deleuzo-guattariana es una afirmación complementaria, o al menos que significa lo mismo: deseo=producción=vida. De lo que se tratar es de afirmar la vida, el deseo, que implica generar transformaciones deseantes en los estratos de la organización, de la trascendencia, de lo molar, de los procesos reproductivos conservadores.

Trabajo, entre otros lugares de este manicomio,  en espacios que la Salud Oficial cataloga de Rehabilitación, y que a mí me gusta más llamar de Encuentros, de Producción e incluso, como mi amigo y compañero de trabajo Raúl Penino categorizó como: humanizantes. Encuentros entre personas, más allá de las categorizaciones que el socius normativo enmarca (usuarios, técnicos, etc.). Incluso, si somos estrictos en el sentido esquizoanalítico, los encuentros no son entre personas, sino entre pensamientos, afectos, sonidos, climas, intensidades, etc. Encuentros deseantes, máquinas deseantes, cuerpo sin órganos.

Tratando de que la subjetividad pase por niveles subjetivantes (es decir, de producción de producción, de creación, de lo novedoso, de lo más vital), ante una institución tan medicalizante como esta hay que generar espacios distintos. Espacios que no estén tan viciados por el imperialismo psiquiátrico y psiquiatrizante. En estos espacios procuramos posibilitar planos expresivos para que surjan contenidos diversos. La palabra, la pintura, el dibujo, la reflexión, el movimiento corporal, la literatura, el delirio. Lugar para que el deseo=delirio se exprese en formatos que tiendan a una armonía, a resonancias con el otro y las otredades.

En estos procesos grupales llenos de locura, dolor y alegrías, hemos vivenciado diferentes transformaciones registradas en lo personológico. Es muy interesante ver como en muchas ocasiones no solo la expresión oral va acompañando sus procesos de cambio, también se visualizan en el dibujo, escritos, collages y otras manifestaciones estéticas individuales o colectivas. Incluso es notorio en la integración de sus aspectos psíquicos y socializantes. No en vano uno de los nombres que reciben estos espacios, más precisamente el del sector femenino, es el de Espacio Psicosocial. Ya el espacio del sector masculino tiene el más antiguo y menos tecnologizado nombre de Sala 14 Espacio Humanizante. Ambos espacios integran el Programa Puertas Abiertas, dimensión instituyente colectivizante nómada  que ya lleva 23 años sobreviviendo, resistiendo y produciendo en el hospital, fundada por el ya citado colega amigo Penino.

Acá es donde podemos volver a la pregunta inicial, sobre la generación de espacios de libertad. Es difícil hablar de ello en espacios como éste. Pero bien, si continuamente estamos consciente e inconscientemente (y sobre todo esto último) procesando multiplicidades, nuestro cuerpo va produciendo-produciéndose con y en el mundo, siendo parte de este poliverso generando novedades, reproducciones y antiproducción. Lógicas conectivas, de registro y de consumo. El desafío es brindar la posibilidad de desmontar los cuantums de vacío, de desterritorialización  delirante, de intensidades maníacas, de afectos tristes insoportables. Deleuze y Guattari en “El Anti Edipo” señalan que al psicótico hay que proponerle dimensiones de experimentación desde vertientes productivas, estéticas, sociales y analíticas entre otras. Ayudarlo a salir de las desterritorializaciones absolutas y vacuificantes para comenzar a generar nuevos anclajes en dimensiones algo más estratificadas, generar algo de campo sedentario para poder transitar mejor las vivencias esquizo-nómades. Algo de Yo en definitiva, para fabricar también otro inconsciente productivo. La vertiente estética y productiva en ese sentido nos parece esencial. Es decir, provocar algo del orden de lo inventivo, aunque sea sobre un papel, o en el soplo verbal de un espacio grupal. Inventiva que ayude también a la re-invención de sí mismo.  El paradigma científico en ese sentido para el esquizoanálisis tiene un lugar más secundario. Se prioriza un Paradigma Estético, que apunte más a la inventiva, a la creatividad. Tal vez esa sea una adecuada traducción de lo que algunos por ahí dicen cuando afirman: el arte es curativo.

No creo en la cura de nada ni de nadie, solo en los devenires, en los acontecimientos, en las transformaciones. Incluso cuesta desde esta perspectiva pensar desde el dualismo sanos-enfermos. Existen subjetividades producidas de tal modo por tales circunstancias, intensidades y otras dimensiones de la multiplicidad (no excluyo tampoco las llamadas dimensiones biológicas). Y también descartamos de plano las sobre-codificaciones que pueden implicar la reducción y aplastamiento del deseo y la producción inconsciente. Léase cualquier interpretación de tipo edípico, simbólico, cognitiva o la que fuere. No decimos que no puedan ser útiles en ocasiones, pero siempre relativizándolas e intentando no engañarnos por la receta facilista que puedan implicar. Los caminos del plano de inmanencia por el que transitamos implica un respeto grande por la diferencia y la singularidad. Incluso para el Esquizoanálisis el pasado siempre es virtual y actualizable, con proyección a futuro, de hecho el foco está en el futuro, en la construcción. El inconsciente no es un teatro, sino una fábrica. Siquiera es personológico, es a-subjetivo, huérfano, cosmológico, social-histórico y…y…y….

Los agentes esquizoanalíticos, en este caso los coordinadores de estos procesos grupales, tenemos como única función sostener estos devenires. Habilitar cartografías, nuevos mapas subjetivos, con líneas de fuga que favorezcan la producción de focos autopoiéticos. Auto-producción que sostengan nuevos agenciamientos maquínicos enunciativos y deseantes. Caminos que implican gran dosis de escucha, atención, de situarse en estares moleculares y molares (al decir de Pavlovsky y Kesselman), de habilitación a dimensiones deseantes. Pero siempre con el cuidado de respetar los estratos de organización, significancia y subjetivación. Mucho más en una institución con líneas tan duras y molares como éstas. Lógica de la suavidad y del sentido no interpretativo ni lineal, sino ubicado en el diagrama del plano de consistencia con sus líneas blandas, de fuga y flexibles. Es ahí donde se juegan los planos de la libertad del pensamiento y de acción en estos espacios. Más allá de los múltiples determinismos, las de(s)terminaciones (ver De Brasi, “La Monarquía Causal”) insisten también en el sentido de que en la vida en proceso no hay cosas terminadas, completas. Las líneas a captar, ver y elegir, tareas de una consciencia latiendo, y qué hacer con ellas, es la tarea que le queda al resto de sujeto en el marco de toda esta fabricación múltiple. Y acá no importa la estructuración subjetiva, si psicótica, neurótica o la que fuera. El inconsciente produce continuamente líneas, caoideas, acontecimientos, devenires, y desde un plano más consciente, en ocasiones, podemos elegir qué focos seguir, darles importancia, descartar unos, trabajar otro. Esa es la libertad. La libertad de sentir, pensar, producir, en función del juego consciente-inconsciente de las determinaciones y de(s)terminaciones en y con la multiplicidad. Esos son los factores determinantes para la libertad y en definitiva para la vida y sus transformaciones.

Y justamente, apelando a las líneas de fuga que se producen en dichos espacios, cuando es posible habilitamos al pensamiento-deseo de los usuarios. En el espacio femenino, cuando vemos que hay una habilidad en una de ellas, y además ganas de transmitírsela a las demás, permitimos que se realice un taller con la coordinación de la actividad por dicha usuaria. Así hemos tenido actividades puntuales de ciertas técnicas plásticas, origami, realización de marcadores, de guirnaldas. En el espacio masculino hemos habilitado a espacios solicitados por los usuarios:  talleres de filosofía, de chistes, de poemas. Y hemos establecido con  algunas voluntarias, por iniciativa de una de ellas, que la realización de Esquizodramas en cuanto a su planificación, sea realizada en conjunto con los usuarios, donde van eligiendo temática a trabajar  y algunos de los modos del mismo  (preguntas, trabajos corporales, dinámicas, inclusión de elementos –collages, música, escritura, etc.).
La coordinación de estos espacios en el hospital está a cargo de psicólogos empleados del mismo y colegas y estudiantes voluntarios del Programa, y en los últimos años se han incorporado estudiantes del Programa de practicantes de Facultad de Psicología de la Universidad pública. Han pasado también estudiantes y psicólogos de países europeos (España y Austria). Y también lo han integrado estudiantes y profesionales de diversas disciplinas (ciencias sociales, humanidades, ciencias de la comunicación, entre otras).

Los espacios humanizantes cuentan en ocasiones con personal que designa el hospital para diversos talleres, como docentes de música y de cerámica. Actualmente sólo contamos con un docente de música, por ende el grueso de las actividades dependen del Programa Puertas Abiertas y los psicólogos empleados del hospital, practicantes y voluntarios. Además de los enfoques grupales, Puertas Abiertas ha generado en todos estos años Acompañamientos a usuarios internados, trabajando en forma individual, en procesos terapéuticos colaborando con el equipo técnico de la sala, fortaleciendo los aspectos psicosociales de la persona y o trabajando los procesos de reinserción social incluso fuera del hospital si fuera posible.

Cabe señalar que es de destacar la fractura que en general se visualiza en el hospital en relación a los espacios de rehabilitación grupal para internados y los equipos técnicos que en sala dirigen el tratamiento interdisciplinario del paciente (que suele estar más centrado en la disciplina Psiquiatría que en otras). Son muy pocos los equipos que tienen preocupación en lo que los usuarios realizan en estos espacios. Incluso a nivel del trabajo en el equipo de Rehabilitación, hay buenos contactos y vínculos, pero se nota la falta de reuniones y pensamiento en equipo. Y con los equipos de sala, con algunos, hemos podido tener en el último año un par de reuniones, sobre todo con los que trabajan en el área femenina. Intentando seguir un consejo que nos dio una compañera del hospital, adjunta a la dirección, nos planteamos dichos encuentros. De hecho fue muy útil para intercambiar y comprender algunas usuarias y sus procesos. De hecho, los que trabajamos en estos espacios comúnmente no accedemos a las historias clínicas. En el área femenina, desde el año pasado, hemos logrado al menos tener como punto de contacto mensual con los equipos de las salas, una hoja que mensualmente va para las historias clínicas donde se describe en forma breve la participación de cada usuaria. De hecho aporta para visualizar la evolución de las usuarias y el modo en que utilizan el espacio. Nos consta que, en general, estos datos han sido bien recibidos por el equipo técnico y enfermería de salas. Evidentemente que entre los factores que pueden incidir para que ello se dé puede estar la diversidad de tareas que los funcionarios suelen tener en el hospital. En mi caso cubro tareas en dos espacios de rehabilitación (los ya mencionados en los sectores masculino y femenino), y como psicólogo clínico en una sala.

Por último, es importante resaltar que, dado que las actividades en el área femenina se realizan con practicantes del Programa ya mencionado del convenio Facultad de Psicología de la Universidad de la República – ASSE, hemos generado como necesaria una reunión semanal de equipo donde visualizamos los procesos en que participamos y planificamos las actividades. También generamos una bitácora semanal, que es un insumo para pensar las intervenciones, los cambios en algunas usuarias, e incluso suele ser usado por los practicantes para su trabajo sobre la pasantía para Facultad.


BIBLIOGRAFÍA:

-De Brasi, J. C. La Monarquía Causal. Ed. Multiplicidades.
-Deleuze, G. Conversaciones. Ed. Pre-Textos.
-Deleuze, G; Guattari, F. El Anti Edipo. Capitalismo y Esquizofrenia. Ed. Paidós.
-Deleuze, G; Guattari, F. Mil Mesetas. Capitalismo y Esquizofrenia. Ed. Pre-Textos.
-Deleuze, G; Parnet, C. Diálogos. Ed. Pre-Textos.
-Foucault, M. Vigilar y Castigar. Ed. Siglo XXI.
-Pavlovsky, E; De Brasi, J.C; Kesselman, H. (comp.). Lo Grupal 9. Ed. Búsqueda.

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