martes, 18 de julio de 2017

¿SE PUEDE HABLAR DE UNA POLÍTICA ESQUIZOANALÍTICA?


¿Se puede hablar de una política esquizoanalítica?
Lic. Alfredo Perdomo

(Presentado en Encuentro Transversal del Centro Félix Guattari de Montevideo, en junio de 2017).

Responderé desde ya esta pregunta en forma positiva, claro que sí. Pero, si bien en principio podemos admitir que los modos de esa política pueden ser singulares (y por ende no estaríamos hablando de UNA política esquizoanalítica, sino de múltiples posibilidades), creo que ha de tener una política que se precie de tal algunos aspectos ineludibles.

La obra conceptual y el recorrido vital de Deleuze y Guattari en sí mismos ya traen claves para, en cierto modo aunque relativamente, “definir” una posible política esquizoanalítica. Félix Guattari es un actor político indiscutible, militante de múltiples movimientos de izquierdas, ecologista, incluso político en el campo de lo institucional, lo cultural, lo social, etc. Sabía junto con Deleuze que el fascismo no es un problema de ciertos regímenes o modos exclusivamente sociales, sino que transita todo el campo social, está en lo cotidiano, en los microfascismos. De ahí la necesidad de inventar un concepto como el de micropolítica. Félix Guattari y Suely Rolnik en “Micropolítica. Cartografía del deseo” señalan que "La micropolítica tiene que ver con la posibilidad de que los agenciamientos sociales tomen en consideración las producciones de subjetividad en el  capitalismo, problemáticas generalmente dejadas de lado en el movimiento militante." “La cuestión micropolítica… es la cuestión de una analítica de las formaciones del deseo en el campo social” (ídem, pág. 149). Por ende, las expresiones deseantes han de ser tomadas en cuenta y posicionadas en sí mismas como movimientos políticos también, a nivel molecular y molar. “Las luchas sociales son al mismo tiempo molares y moleculares” (ídem, pág. 149). Aquí tenemos lo que Deleuze y Guattari consideraban como los devenires minoritarios, aspectos esenciales para la Revolución Molecular que planteaba Guattari. Y es molecular justamente porque trata de integrar aquellos aspectos que las utopías comunistas y socialistas tuvieron dificultades en considerar, reprimiendo los devenires homosexuales, mujeres, niños… entre otros.

 Como buenos actores de -y a su vez paridos por- Mayo del 68 (cuyos movimientos sociales fueron vistos como insignificantes para buena parte de la filosofía crítica y la política marxista, es más, Guattari siempre denunció la colaboración de los sindicatos y el partido comunista francés con el restablecimiento del orden impuesto por el gobierno derechista de De Gaulle), inmediatamente visualizaron las problemáticas de “lo minoritario”. Y minoritario no es un problema numérico, estadístico. Todo lo contrario, estas problemáticas son desde ese lugar de la mayoría de la población, como consideraban Franco y Franca Basaglia, “La Mayoría Marginada”. El tema pasa justamente por los agenciamientos que se evidencian en las producciones subjetivas, las catexis de deseo reaccionarias que la mayoría libidiniza. El Enano Fascista que todos llevamos dentro. Todos llevamos dentro el Patriarcalismo, el Hombre Blanco dentro, esa gran Máquina Abstracta que opera en todos los rincones del socius. Como dice Deleuze, no se puede devenir Hombre, pues Hombre es un tema de Estado, estamos siendo Hombre todos, predominantemente, como cuestión Molar, Mayoritaria. Se puede devenir mujer, niño, animal, planta, imperceptible…..


Entonces ya tenemos dos conceptos importantes para entender una política esquizoanalítica: micropolítica y revolución molecular. Esto obviamente no significa que debamos atender sólo a aspectos de lo cotidiano y exclusivamente a las mal llamadas minorías. No, se trata de tomar en cuenta lo molecular y lo molar, lo micro y macro. No podemos entender una micropolítica separada de la macropolítica. Es como la crítica que les hace Guattari a la mayoría de los ecologistas. No se puede pretender cambiar la cuestión solamente atendiendo a las especies animales y su protección. Los aspectos deseantes y sociales también son determinantes. Lo que pasa en tu barrio, en tu ciudad, la pobreza, la delincuencia, la distribución de la riqueza, el poder, etc. Todos estos aspectos hacen a la cosa, en este Capitalismo Mundial Imperial no hay porción de tierra, de subjetividad, de bicho, de planta, que se salve de esta confluencia resonante y redundante de la rizosfera. Otro concepto que ha de sostener justamente una política que sostenga al esquizoanálisis, es el de Ecosofía, la consideración de que en cada accionar, en cada análisis, los aspectos mentales, sociales y medio-ambientales siempre están en juego. Implica atender y entender la situación crítica que estamos viviendo por la explotación capitalista, que no es meramente a los humanos, implica la tierra entera como planeta y todo lo viviente. Al punto de que está amenazada la posibilidad de supervivencia no sólo de los animales, sino de nuestra propia especie.


Una política esquizoanalítica implica necesariamente la creatividad, de ahí el paradigma proto-estético, como dice Guattari en “Caosmosis”, poniendo el énfasis en la capacidad de poner en juego la inventiva. Sobre todo cuando se percibe que las cosas se hacen mal y se pueden hacer de otro modo, como es claro en las prácticas llevadas a cabo en la clínica psicoanalítica y en el ámbito del tratamiento a la locura en las instituciones. Romper con los reduccionismos edípicos y con el despotismo del significante, abriéndose al rizoma, a las complejidades de la subjetividad, de las relaciones sociales, a las potencias del cuerpo, atendiendo sobre todo a la producción y a la apertura de posibles en el futuro más que al padecimiento repetitivo del pasado. De ahí la necesidad de un análisis distinto, al cual denominarán de muchos modos, entre ellos Esquizoanálisis. Y también la Psicoterapia Institucional de Tosquelles será continuamente reinventada en La Borde, desistiendo de las modalidades represoras típicas de los manicomios, dando mayor participación a los enfermos mentales, sin negar la problemática de la locura, pero comprendiendo su singularidad, incluso el derecho a estar loco y tener su lugar en el mundo. Generando asambleas, múltiples actividades culturales, artísticas, productivas, llegando a reinventarlas en ocasiones todos los días.

 Es ejemplar en ese sentido el relato de Marie Dépussé cuando Oury y Guattari reflexionaban sobre el trabajo de un profesor de cerámica, viendo que sacaba piezas muy bonitas, “demasiado bonitas” señalaban. Y al poco tiempo dicho taller se suspende, pues lo importante no es la objetalización de “cosas” en el trabajo que se planteaban, ni generar el ideal de “mi taller es el mejor” y entrar en competencia y segregación con los demasiados espacios institucionales. Producir institución es atender a las “subjetividades en contacto (….) que se hablan, se forjan, se enfadan…” (Guattari, F., “Prácticas analíticas y prácticas sociales. De Leros a La Borde”.) El acento está en la producción de subjetividad. Y atender a la singularidad, las posibilidades de reinserción social de las personas, el trabajo fuera de la institución, con la familia, la comunidad y otros entornos del territorio existencial.  Estas formas de trabajo en el campo de salud mental también son política.


Y Guattari no se quedó solo en esto, atendiendo lo macro y lo micro comenzó en los encuentros con diversos actores generadores de nuevas maneras de encarar la salud mental como Elkaim, Laing, Cooper, Basaglia y Castel.  Así es que se funda la Red de Alternativas a la Psiquiatría en 1975, que sostiene varios encuentros en Europa y América. El aspecto político de las problemáticas en el ámbito de lo psiquiátrico son muy trabajados. De hecho, la red, entre otras cosas, surge como un modo de demostrar que otros modos de prácticas y de pensar la locura son posibles, incluso como una forma de hacer un frente internacional que apoye estas nuevas posibilidades. De hecho, no sólo la Psiquiatría hegemónica sino los poderes del Estado mismo estuvieron presentes atacando iniciativas revolucionarias, donde tal vez la más conocida sea la de Basaglia (hechado de Gorizia, luego dando la lucha política por la ley que logró erradicar los manicomios), aunque la más crudamente represiva fue a la de los alemanes del SPK. La Red se mantuvo desde una lógica micropolítica minoritaria, sin necesidad de establecer ningún modelo ni unificación. La idea siempre fue la de un diálogo continuo entre las singulares visiones y prácticas de sus componentes.


Este es un punto clave en la política esquizoanalítica, actuar en lo macro y micro. La macro y micropolítica. Muchas veces veo que algunos, supuestamente afirmándose en concepciones deleuzianas, refieren que no hay que ocuparse de la gran política, que hay que estar en lo cotidiano, en lo cercano, a lo sumo en experiencias que se quedan en lo grupal acotado. Nada más lejos de una política esquizoanalítica creo que se ubican estas posiciones, sustentadas en erróneas comprensiones de la singularidad y la micropolítica.


Este párrafo de “Micropolítica” lo deja muy claro: “En el fondo, los procesos de singularización no pueden ser específicamente atribuidos a un nivel macrosocial, ni a un nivel microsocial, ni siquiera a un nivel individual. Por eso prefiero hablar de «proceso de singularización» en lugar de singularidad, aunque sin hacer apología de estos procesos, ya que pueden entrar en toda suerte de sistemas de cooptación, de sistemas de modelización. Toda problemática micropolítica consiste, exactamente, en intentar agenciar los procesos de singularización en el propio nivel en el cual emergen. Y esto con el fin de frustrar su cooptación por la producción de subjetividad capitalística —ya sea por medio de la gran red de equipamientos colectivos, ya sea por medio de estructuras de reapropiación por la acción militante…. La acción militante también está expuesta a riesgos de modelización: la “alternativa”, por ejemplo, puede ser una modelización igualmente opresora, aunque de otra forma. Por lo tanto, una micropolítica analítica de las singularidades tendría que atravesar esas diferentes estratificaciones, esos diferentes niveles” (ídem, pág. 152)


 Deleuze y Guattari son enemigos de todo fascismo, esté a nivel macro o micro. También son declarados anticapitalistas, incluso desde cierto punto de vista se puede decir que son marxistas. Refiere Guattari en “Micropolítica”: “Nunca he pertenecido a ninguna religión, nunca fui bautizado, no soy católico, ni marxista, ni anarquista, ni freudiano ni nada. Planteado esto, continúo utilizando ideas, maneras de hacer funcionar las ideas, y todo cuanto existe de tipo teórico, en particular de Marx. Marx fue un genio extraordinario que leyó la historia, la economía y la producción de subjetividad de una manera completamente nueva” (pág.163).  Para Guattari es ineludible el pensar continuamente los movimientos del Capitalismo Mundial Integrado, y Deleuze enfatiza la importancia del análisis del Capital como básico para el análisis filosófico, social, político y de toda expresión humana. Guattari es especialista en ver las posibilidades de insurrección, de movimientos rebeldes, de cambios, de insurgencia hacia el orden establecido. Los índices de desterritorialización en ese sentido necesarios para generar nuevos campos de posibles. Como las luchas feministas, de los movimientos LGBT, las expresiones de las radios comunitarias, la lucha de Palestina, los movimientos emancipatorios en el Tercer Mundo, los movimientos de lucha estudiantil, las luchas obreras, etc… “La política y la micropolítica no están en todas partes y la cuestión es justamente la de colocar la micropolítica en todas partes —en nuestras relaciones estereotipadas de la vida personal, de la vida conyugal, de la vida amorosa y de la vida profesional, en las cuales todo es guiado por códigos. Se trata de hacer entrar en todos esos campos un nuevo tipo de pragmática: un nuevo tipo de análisis que corresponda de hecho a un nuevo tipo de política. En la actualidad, cualquier problema importante, incluso a nivel internacional, está fundamentalmente vinculado a las mutaciones de la subjetividad en los diferentes niveles micropolíticos” (Micropolítica, pág. 157).


Un concepto y posicionamiento político imprescindible para designar algo del orden del esquizoanálisis en ello, es precisamente el Análisis. Obviamente que acá no refieren al Diván, sino al análisis militante, que esté permanentemente analizando las relaciones de fuerzas, la autopoiesis, las nocivas burocratizaciones, los fascismos de grupo. Justamente para hacer una práctica liberadora se debe tener presente los microfascismos que se producen, en ese juego permanente de grupos objeto y sujeto. Análisis de la transversalidad, de los agenciamientos máquínicos y colectivos de enunciación. Análisis que sólo puede ser realizado por los individuos y grupos pertinentes. “La cuestión micropolítica es la de cómo reproducimos (o no) los modos de subjetivación dominantes” (ídem, pág. 155).


Y sin dudas los posicionamientos hacia las izquierdas se hacen necesarios, haciendo alianzas convenientes con aquellos estamentos partidarios que más se acerquen a las transformaciones sociales. Aunque, en ocasiones no es de descartar, como lo hizo Basaglia en su momento, alianzas con sectores denominados de derecha generalmente, atendiendo a los diversos aspectos de las revoluciones moleculares. Fue un gobierno cristiano y de derecha el que habilitó a Basaglia para su revolucionaria experiencia en Trieste, ejemplo de Psiquiatría Alternativa en el mundo, el que sedimentó el campo para la importante Reforma Psiquiátrica en Italia.



Félix Guattari es un claro ejemplo de cómo moverse en ese sentido en las organizaciones. Cuando la cosa ya no era vital, potente, la comía la burocratización o el fascismo: línea de fuga a otro lado, o incluso a construir otras organizaciones. Continuamente refería Guattari que no había que temerle a la muerte de las instituciones (incluso a las creadas por uno mismo o en las que se tuvo gran participación en su gestación o movimiento), que esto es parte de la vida. El tema es moverse en líneas creativas, siguiendo el Paradigma Estético guattariano, generando máquinas de guerra que trazen líneas de fuga creativas, componiendo el espacio liso, generando desplazamientos maquínicos múltiples en ese espacio. Las armas de la máquina son la línea de fuga nómada y la invención. Esta combinación de fuga e invención tiende a generar la deserción del aparato de Estado y el movimiento instituyente, es decir la invención de una fuga instituyente; esa es la cualidad específica de la máquina de guerra. Es la expresión de una de las principales fórmulas deleuzianas: «huir, pero mientras se huye, buscar un arma». Por ende una política esquizoanalítica debe plantearse en contra de las diferentes formas del Aparato de Estado, sobre todo en los aspectos más mortíferos de este. Las líneas de fuga propias de la máquina han de generar movimientos que contribuyan a cambios vitales, a nivel micro y macropolítico. 


Un claro ejemplo de máquina de guerra es lo que ha venido aconteciendo desde hace pocos años en Uruguay con la Asamblea Instituyente por Salud Mental, Desmanicomialización y Vida Digna, junto a la reciente Comisión Nacional por una Ley de Salud Mental en clave de Derechos Humanos. La generación micropolítica en su línea de fuga ha provocado un empoderamiento mucho más grande de los actores involucrados, no sólo profesionales y militantes, sino y sobre todo usuarios y familiares. Asimismo a nivel macropolítico están generando todo un movimiento que remueve las estructuras estatales ligadas a la atención en salud mental y sobre todo al aparato institucional psiquiátrico. Incluso esa línea de fuga obtuvo composiciones ligadas a los poderes macropolíticos imperiales, siendo la ONU quien ha cuestionado el proyecto de ley propuesto por el Estado (bajo el amparo del poder psiquiátrico, obviamente). Esta movida generó un mes de suspensión para la votación del proyecto, que probablemente venga con cambios. Cambios que, por más que lluevan las resistencias por Uruguay y el Mundo, vendrán dados por las necesidades de la sociedad de control imperial, como ya lo advierte Deleuze en sus Conversaciones. Lo que demuestra que seguramente esto dará a nuevas luchas de esta máquina de guerra, que como se ha visto en Italia y otros países, el conseguir una ley favorable sólo marca el inicio de una gran serie de luchas. Seguramente sean tiempos para un resurgimiento del proyecto guattariano y basagliano de la Red de Alternativas a la Psiquiatría. 



1 comentario:

  1. Muy bueno Alfredo, comparto tu trabajo, es muy claro y preciso, precisamos mas de esto!!!.

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