lunes, 6 de enero de 2014

Trabajo del compañero Marcelo Méndez sobre "Esquizofrenia. Rehabilitación Psicosocial Integral".

Introducción.

En el marco del curso seminario “Esquizofrenia. Rehabilitación Psicosocial Integral” hemos tenido una aproximación a las características de la rehabilitación, profundizando en el estudio de la esquizofrenia como psicosis crónica con evolución deficitaria.

El interés personal fue guiando mi aproximación más específica sobre reconocer los aspectos potenciales de la persona con esquizofrenia más allá de la sintomatología negativa que presente y también entender la influencia de la alta emoción expresada y el estrés en el aumento del riesgo de reagudizaciones. Puntualmente me centraré en torno al suicidio como consecuencia de la evolución deficitaria y el quiebre existencial, la pérdida de libertad y autonomía de la persona; y un tipo de tratamiento de rehabilitación que apunta a un abordaje “humanizante” en particular: el programa “Puertas abiertas” que funciona en la sala 14 del Hospital Vilardebó.

Para este fin, realizamos una entrevista en conjunto, con los compañeros Marcelo De Boni y Mariela Frontini, al Psicólogo Alfredo Perdomo, co-coordinador del programa; y se contó con la participación activa del usuario Herton Jerez Gerez por su propia iniciativa, quien nos compartió parte de su obra en el marco del programa (un cuadro y un bellísimo poema-canción de su autoría).

La experiencia significó en lo personal una vivencia de una intensidad inusitada, hasta en la percepción temporo-espacial, casi como si se tratara de un viaje.


Esquizofrenia.

Definición de Henry Ey:

Psicosis crónica que altera profundamente la personalidad y que debe ser considerada como una especie dentro de un género, el de las psicosis crónicas. Caracteriza por una transformación profunda y progresiva de la persona, quien cesa de construir su mundo en comunicación con los demás para perderse en un pensamiento autístico, o caos imaginario. Generalmente el diagnóstico se entiende como un conjunto de trastornos en los que dominan la discordancia, la incoherencia idea-verbal, la ambivalencia, el autismo, las ideas delirantes y las alucinaciones mal sistematizadas y perturbaciones afectivas profundas, en el sentido del desapego y de la extrañeza de los sentimientos, trastornos que tienden a evolucionar hacia un déficit y hacia una disociación de la personalidad.”

Desde el Manual de Psiquiatría de la Asociación Española de Neuropsiquiatría (Vallejo Ruiloba, entre otros, 2009), se aborda la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos de una manera conjunta, y explica que las razones son las siguientes:

“a. No existen síntomas patognomónicos de la esquizofrenia, y los diferentes trastornos psicóticos en gran medida se diferencian entre sí por criterios arbitrarios de intensidad, duración y tipos de síntomas.
b. Los diferentes trastornos psicóticos se comprenden mejor como formando parte de un continuo de factores de riesgo, mecanismos fisiopatológicos, síntomas y curso/pronóstico.
c. Todos los trastornos psicóticos tienen en común tanto el tratamiento antipsicótico como el psicosocial, con aspectos particulares que variarán en función del tipo y gravedad del trastorno.”

El concepto de esquizofrenia no ha sido nunca uno, único y las diversas concepciones de la enfermedad han generado distintos modelos psicopatológicos sobre los síntomas y su origen. Por ejemplo, Emil Kraepelin puso mayor énfasis en el aspecto deficitario de las funciones psíquicas afectadas, EugenBleulersin embargo, sobre la desorganización del pensamiento y la afectividad, y Kurt Schneider en “el valor de las experiencias psicóticas psicológicamente incomprensibles”. (1970)

A partir de éstos y sus interpretaciones mezcladas es que surgen todas las otras. El DSM-IV es un ejemplo de cómo los “consensos”integran a los modelos clásicos en un único modelo, pero que los desvirtúa en una gran mezcla de síntomas, por lo que se registran unas 23 definiciones de esquizofrenia en el último siglo, esto ha motivado que históricamente se hayan descrito más de cien síntomas en la esquizofrenia, aunque muchos de ellos lo que cambia es la  intensidad o cualidad del mismo síntoma.

El patrón clínico más característico de la esquizofrenia podría ser la cronicidad de una combinación de síntomas negativos, desorganizados y psicóticos; sin embargo, el establecimiento temporal de la cronicidad no es algo del todo claro, así como la delimitación de otros trastornos psicóticos como el trastorno esquizo-afectivo, el trastorno delirante y determinadas psicosis atípicas.

La esquizofrenia se manifiesta por fases: premórbida (inespecífica), prodrómica (semiespecífica) y psicótica (específica). Habitualmente ocurre un tiempo de enfermedad no tratada, el que transcurre entre los primeros síntomas y el primer tratamiento. La evolución es muy difícil de prever porque depende de todo tipo de factores, como las redes sociales de apoyo, accesibilidad a la salud, consideración en el empleo y la familia; pero también factores que influyen negativamente, a saber: “antecedentes familiares de esquizofrenia, sexo masculino, mal ajuste premórbido, baja capacidad intelectual, edad de comienzo precoz, comienzo insidioso, ausencia de factores desencadenantes, síntomas negativos marcados en el primer episodio y falta de conciencia de enfermedad o de colaboración con el tratamiento.” (Peralta, Víctor y Cuesta, Manuel; 2009)

 Rehabilitación.

La palabra re-habilitación ha sido, por un tiempo, eje de discusión en el campo de la salud mental.

Ésta parece sugerir, que hay que volver a habilitar o de recuperar algo que se perdió, que actualmente no se tiene,Pero esta concepción ha cambiado, en la actualidad se interpreta que lo que se afectó de una forma u otra, debido a la enfermedad, ya no se pretende que vuelva a un estado anterior, sino que se piensa en la actualidad de la persona.

Siguiendo el Consenso Intercentros del Uruguay (Comisión Intercentros de Rehabilitación Psicosocial del Uruguay, 2005):

“…la Rehabilitación puede definirse como un modelo terapéutico integral basado en el paradigma biopsicosocial que apunta a mejorar la calidad de vida del paciente, su familia y la comunidad. Se encuentran entre sus objetivos específicos la prevención primaria, secundaria y terciaria, y está dirigido a las personas con trastornos mentales severos y persistentes. El trabajo en rehabilitación biopsicosocial desde lo cultural y ambiental, implica el encuentro entre la persona que presenta un trastorno mental, su familia, su entorno y el equipo referente.”

A nivel internacional surge la Declaración de Consenso con respecto al concepto de Rehabilitación Psicosocial entre diferentes organizaciones en el año 1997, en la cual se plantea:

“La Rehabilitación Psicosocial es un proceso que facilita la oportunidad a individuos – que están deteriorados, discapacitados o afectados por el handicap - o desventaja - de un trastorno mental – para alcanzar el máximo nivel de funcionamiento independiente en la comunidad. Implica a la vez la mejoría de la competencia individual y la introducción de cambios en el entorno para lograr una vida de mejor calidad posible para la gente que ha experimentado un trastorno psíquico, o que padece un deterioro de su capacidad mental que produce cierto nivel de discapacidad. La RP apunta a proporcionar el nivel óptimo de funcionamiento de individuos y sociedades, y la minimización de discapacidades, dishabilidades y hándicap, potenciando las elecciones individuales sobre cómo vivir satisfactoriamente en la comunidad”

A partir de las distintas definiciones, se trata entonces de “habilitar” funciones que no se ejercen lo suficiente y alentar el aprendizaje de otras funciones, que favorezcan habilidades sociales y laborales, es necesario un empeño consistente para entrenar estas funciones, debido a la “abulia”, o la poca motivación para cualquier actividad. De lo que se trata, entonces, es de fomentar un nuevo proyecto de vida, a través de nuevas capacidades potenciales.

Pero la rehabilitación tiene como condición necesaria, para que sea posible, que el usurario esté compensado, con la medicación adecuada y que no esté totalmente deteriorado psíquicamente.

En caso de ser efectiva la rehabilitación, se reducen notablemente las internaciones por reagudización, las dosis de medicación y se favorece la reinserción socio familiar.

A lo que se apunta, en definitiva, es a la mejora integral de la calidad de vida.

Calidad de vida.

El concepto dentro del campo de la salud es relativamente reciente, de la década de los 90.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) define calidad de vida como la “percepción del individuo de su posición en la vida en el contexto de la cultura y sistema de valores en los que vive y en relación con sus objetivos, expectativas, estándares y preocupaciones”

La longevidad característica de la vida moderna, no se relaciona directamente con una mejor calidad de vida. El estilo de vida moderno implica una serie de factores estresantes, potenciado por los cambios socio-tecnológicos. Hoy por hoy, se sabe que el estrés es determinante para enfermar y por supuesto, deteriora la calidad de vida.

“El Grupo de Trabajo Europeo de la Organización Mundial de la Salud (Levi, L., 2001) estima para el 2020 que el stress sea la causa principal de muerte, vinculándola en primer lugar a afecciones cardiovasculares y a las depresiones con su consecuente riesgo suicida.”(“Calidad de vida relacionada con la salud: Aspectos conceptuales” Schwartzmann, Laura; 2003)

Por otro lado, esto ha repercutido también en la atención en salud, la preocupación está puesta en los aspectos tecnológicos en detrimento de la relación comunicacional paciente – profesional; se sobrevive a un número mayor de enfermedades pero poco se promueve el bienestar.

El estrés propicia la cronicidad de determinadas enfermedades, lo cual determina la necesidad deuna medida como la de Calidad de Vida Relacionada con la Salud (CVRS)

Esta medida toma la percepción del paciente,para la evaluaciónde los resultados en salud. La medicina tradicional no tiene en cuenta que, el estado de ánimo es sumamente importante para el estado de salud, y también el soporte social.

El estrés y una medida pobre de la Calidad de Vida Relacionada a la Salud, traen como posibles consecuencias; especialmente entre pacientes esquizofrénicos; un estado depresivo que, en muchas ocasiones, tiene un desenlace fatal porque la persona decide acabar con el sufrimiento de modo definitivo.

 Depresión y suicidio.

“No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar que la vida vale o no vale la pena de que se la viva es responder a la pregunta fundamental de la filosofía. Las demás, si el mundo tiene tres dimensiones, si el espíritu tiene nueve o doce categorías vienen a continuación. (…) Matarse, en cierto sentido, y como en el melodrama, es confesar. Es confesar que se ha sido sobrepasado por la vida o que no se comprende ésta. Sin embargo, no vayamos demasiado lejos en estas analogías y volvamos a las palabras corrientes. Es solamente confesar que eso "no merece la pena". Vivir, naturalmente, nunca es fácil. Uno sigue haciendo los gestos que ordena la existencia por muchas razones, la primera de las cuales es la costumbre. Morir voluntariamente supone que se ha reconocido, aunque sea instintivamente, el carácter irrisorio de esa costumbre, la ausencia de toda razón profunda para vivir, el carácter insensato de esa agitación cotidiana y la inutilidad del sufrimiento.”(Camus, Albert; “El mito de Sísifo”; 1942)

El ensayo de Albert Camus: “El mito de Sísifo”, toma su título de un personaje de la mitología griega.Sísifohizo enfadar a los dioses por su extraordinaria astucia; como castigo, fue condenado a quedar ciego y a empujar eternamente una roca gigante hasta la cima de una montaña, sólo para volver a caerse rodando hasta abajo, desde donde debía recogerla y empujarla otra vez hasta arriba y así para siempre.Sísifo representa a aquél que se muestra consciente de la completa inutilidad de su vida. También es aquél que, incapaz de entender el mundo, lo enfrenta sin embargo en todo momento a pesar de no comprenderlo. El hombre rebelde va a ser entonces, el que se encuentre en todo momento de frente al mundo y para ello se necesita una ética de la cantidad, no de la calidad, que sume la mayor cantidad de experiencias. Esta "eterna vivacidad", este enfrentarse siempre con el absurdo a través de muchas experiencias es justamente lo que daría sentido a no huir ni lamentarse de lo absurdo de la vida. Para Camus, Sísifo experimenta la libertad por un momento, cuando llega arriba con la roca y todavía no se ha caído. Ahí, Camus sentía que Sísifo, aun siendo ciego, sabía que en la cima, el paisaje sería hermoso y debía sentir como gratificante el haber conseguido el ascenso, aun cuando la recaída es inminente: "Uno debe imaginar feliz a Sísifo", dice Camus, y estos momentos de felicidad, aparentemente es lo que lo salva del suicidio.

Cástulo Cisneros, nos indica en “Depresión, suicidio y esquizofrenia” (2005) la importancia de la depresión en los pacientes con esquizofrenia, y que además muchas veces pasa desapercibida para los clínicos o confundida en otros síntomas, desencadenando que el suicidio sea lamentablemente común en personas con este padecimiento.

La atención debe estar fundamentalmente colocada en los elementos premórbidos, sobre todo los síntomas depresivos, a fin de poder tener un diagnóstico precoz y por ende un tratamiento adecuado.

Las observaciones clínicas han mostrado que las ideas suicidas se dan más, en los pacientes con alucinaciones auditivas y que más les cuesta el relacionamiento social. Varios autores relacionan a las ideas de autoeliminación con la disminución de la calidad de vida, es decir, depresiones recurrentes. “La disminución de la calidad de vida no es solamente el resultado del proceso esquizofrénico, sino que también está originada por la presencia de insatisfacciones vitales severas y los síntomas extrapiramidales desencadenados por la medicación antipsicótica.”(Cisneros, 2005)

La depresión se presenta en cualquiera de las etapas del curso clínicode la esquizofrenia.Es muy importante poder distinguir los síntomas depresivos de los síntomas negativos. En la depresión la tristeza es el eje en el que gira el cuadro clínico, sin embargo, en el paciente esquizofrénico sin depresión sobresale el embotamiento afectivo.

Además del cuadro depresivo propiamente dicho, se les debe sumar la atención también a otros indicadores de riesgo de suicidio, como la desesperanza y el aislamiento en lo social, generalmente potenciado por una mala situación en lo económico.

Desde el psicoanálisis se sostiene; a partir de planteos históricos, como los de Freud o Lacan; que en el suicidio:“habría un deseo de matar a otro, es evidente que el suicida supone triunfar sobre ese Otro inconsistente, herirlo de muerte o matarlo, con su propia muerte, como recurso último, ofreciendo su desaparición como sujeto y quedando como resto, como cosa, definitivamente, sin pretender un después.”(Barrionuevo, J. “Suicidio e intentos de suicidio”, 2009)

Cástulo Cisneros;en la revista de Psiquiatría Biológica;como complemento a su planteo de un posible tratamientocon antipsicóticos con determinadas características fundamentadas en su presentación, menciona también el tratamiento psicosocial, en el que incluye estrategias de psicoterapia de tipo individual, grupal y familiar, con el fin de captar cuanto antes los síntomas depresivos y la sensación de desesperanza, intentar en la medida de lo posible mejorar redes sociales que pueda tener de apoyo, en definitiva, desarrollar estrategias tempranas de para enfrentar una probable depresión

Tomando como referencia el artículo “Hacia una Rehabilitación Psicosocial Integral en el Uruguay” de  Dogmanas,del Castillo y  Villar, sabemos que en los últimos 25 años en nuestro país se han ido realizando una serie de cambios en el marco del Plan Nacional de Salud Mental (1986), la humanización de los tratamientos, la descentralización de los servicios asistenciales, la creación y desarrollo de la Red de SaludMental y la mejora de los tratamientos psicofarmacológicos, todo esto ha llevado a que la población de los asilos haya disminuido. Esto habilita a la profundización de los abordajes psicosociales.


 “Humanización de los tratamientos”.

La búsqueda entre tanto absurdo, del momento de felicidad del Sísifo; de esos momentos,que lo salvan del suicidio

Un ejemplo para referirnos a la “humanización” de los tratamientos, para la profundización de los abordajes psicosociales en la rehabilitación de pacientes con esquizofrenia, es justamente el denominado por sus coordinadores “Espacio humanizante”;programa “Puertas abiertas” que funciona en la sala 14 del Hospital Vilardebó.

“Este espacio, que para la dimensión técnicoinstitucional es de rehabilitación psicosocial, para nosotros es un espacio humanizante y productivo”(Perdomo, A; Penino, R; “Un espacio humanizante en un hospital psiquiátrico”, 2012)

Se trata de un dispositivo de Rehabilitación Psicosocial para pacientes internados en el sector Hombres del Hospital PsiquiátricoVilardebó; consta de diversos talleres y modalidades grupales, con fundamentos en la Terapia Gestalt y el Esquizoanálisis esencialmente.Está a cargo de los Licenciados en Psicología: RáulPenino (fundador en el año 1993) yAlfredo Perdomo (desde 1994).

Desde una postura más cercana al Esquizoanálisis, la “locura” (o lo patológico diríamos), se entiende como un “quiebre en el devenir existencial en el sujeto” hasta ahora, es decir, a este momento; y se vuelca toda la atención a las potencialidades que tenga, a pesar del deterioro propio del padecimiento, en el entendido que la producción psíquica no se detiene, sino que, a veces, gracias a la posibilidad de “emerger” que se le brinda, toma una intensidad muy grande. Todo esto enmarcado en una actitud frente al usuario, que dista de ser como el tradicional “encuadre” de las técnicas psi; sino que se privilegia el encuentro y el vínculo: “lo humano por sobre lo técnico”.

El cambio drástico, en el sujeto internado, del entorno familiar-barrial, a lo institucional, genera la necesidad de conectarse de otros modos, inéditos hasta ahora, y tener que realizar un proceso de individuación. El trabajo en la sala, apunta a facilitar esta producción de la subjetividad en los tres niveles que señalaron Deleuze y Guattari;  a saber: Producción de Producción (lo nuevo, creativo, etc.). Producción de Reproducción (aquello que se mantiene más o menos igual o estable – lógicas institucionales por ejemplo) y Producción de Antiproducción (lo destructivo, necesario para la construcción de lo nuevo). Niveles que deben pensarse siempre entreverados entre sí, por lo que no es fácil identificarlos; además la producción de subjetividad (nuestra autoproducción o autopoiesis) está profundamente influenciada por nuestro entorno.

“El usuario de este Hospital, en el proceso de internación, necesita generar nuevas autopoiesis que lo hagan tender a una mínima producción estable. Se puede decir que la falla principal está en el Proceso de Reproducción (pero no exclusivamente, la Producción y la Antiproducciòn siguen jugando). Le falta la estructuración psíquica necesaria para tolerar de otra forma tanto al Ello como a la Realidad.”(Perdomo, A; 2012)

El dispositivo funciona en base a estímulos de todo tipo, que permitan potenciar la subjetividad tendiendo a que esta autopoiesis se enriquezca. Lo que se pretende es; primero, generar efectos de rehabilitación psicosocial en los usuarios; además, generar cambios que sean beneficiosos para el usuario y su posible reinserción social. Intentar que la internación, a través de este espacio, sirva como sostén de su situación.

El método a través del cual esto se lleva a cabo sería: Generar devenires espaciotemporales subjetivantes, en Modalidades Grupales y Psicosociales. Estos espacios y los estímulos que lo conforman, requieren de un esfuerzo personal del paciente para conectarse con las dinámicas, tiene que modificar su “sí mismo”, debe adaptarse. En este contexto, deben adoptarse oportunas Tecnologías del Yo [término del Psicólogo Michel Foucault:  “Son tecnologías que permiten localizar a un sujeto en el medio de un complejo entramado de técnicas, procedimientos disciplinarios y dispositivos del poder, por ejemplo: “tecnología de la confesión que asegura el “autoconocimiento” desde la introspección, es decir, el “autoexamen de conciencia”, el que descifrado de un modo adecuado por los expertos, le permitía al sujeto alcanzar la “normalidad” y la “salud mental”. (Albano, S. Michel Foucault. Glosario de Aplicaciones. 2005)].

El estímulo se da a través de lo que denominan “grupos dinámicos espontáneos”. Los materiales a encontrar en la sala pueden ser: mesa de pin pong, juegos de mesa, materiales para dibujo y pintura, libros, etc; y recursos humanos a disposición del usuario, teniendo en cuenta algunos necesarios límites y una continentación oportuna, según las distintas situaciones; por ejemplo: no fumar, no usar la sala como comedor, no entrar sin ropa ni descalzo, (higiene adecuada) etc.

“Ejemplos de esta Dinámica: mientras algunos usuarios juegan al pin pong, otros leen, otros conversan entre sí, otros conversan en un grupo espontáneo con el Psicólogo (donde en función de la situación implementará las reglas que técnicamente vea adecuadas), etc…”(Perdomo, A; 2012)

A continuación se detallan los talleres dirigidos por psicólogos, profesores, estudiantes y enfermeros:
“Locos por el arte” (espacio de expresión artística)
Taller de Humor (se cuentan y leen chistes, situaciones de humor, etc.)
Taller de Música (se cantan y tocan canciones conocidas, y también se crean nuevas piezas)
Taller de Periodismo (espacio de producción de proyecto de Diario del Hospital)
Taller Divagarium (a partir de estímulos, que pueden ser una canción, una lectura, etc. se da un espacio de producción oral).
Taller de Cerámica (espacio de producción de arte con dicho material)

 Algunas líneas a modo de cierre.

Esta “filosofía” por denominarlo de alguna manera, la interpreto; desde mi lugar de estudiante para la reinserción social del sujetointernado, en este tan duro proceso de crisis que vive; como relacionada de algún modo, al mito de Sísifo. La inclusión del arte, a través de todos los talleres, la posibilidad de que existan “puertas abiertas” de relacionamiento con el afuera para atenuar de alguna forma como sea posible, o mejor dicho, sobrellevar la terrible experiencia del padecimiento en sí mismo, más los efectos secundarios no deseados de los necesarios tratamientos farmacológicos, que muchas veces dificultan aún más el relacionamiento psicosocial, en definitiva, un espacio humanizante, en el que se sumen momentos como el de Sísifo en la cima, feliz aunque sea por un instante y el rodar abajo se sepa inminente. El producir, el compartir, el sentir, como posibilidad entre tantas dificultades, para un mejor pronóstico, o al menos para que el absurdo de la fatiga producida por el dolor, no genere el desenlace suicida del esquizofrénico.

El gran error, el único error, sería creer que una línea de fuga consiste en huir de la vida, evadirse en lo imaginario o en el arte. Al contrario, huir es producir lo real, crear vida, encontrar un arma” (Deleuze, G; Parnet, C; “Diálogos”, 1980)





Referencias.

-López-Ibor, J. (2002). “Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. DSM-IV-TR”. Masson.
- Ey, Henry. (1996). “Tratado de Psiquiatría”.Masson.
- Del Castillo, Villar,Dogmanas. (2011) “Hacia una Rehabilitación Psicosocial Integral en el Uruguay”. Psicología, Conocimiento y Sociedad, Vol 1, No 4. Recuperado de http://revista.psico.edu.uy/index.php/revpsicologia/article/viewArticle/102
- Schwartzmann, L. (2003) “Calidad de vida relacionada con la salud: aspectos conceptuales” Ciencia y Enfermería. vol.9 no.2 Concepción. Recuperado de http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-95532003000200002&lng=en&nrm=iso&ignore=.html
- Cisneros, C. (2005) “Depresión, suicidio y esquizofrenia” Avances en Psiquiatría Biológica Vol 6. Recuperado de http://issuu.com/psiquiatriabiologica/docs/8_depresi__n_suicidio_y_esquizofren/1?e=5742529/5777744
- Palomo;  Jiménez-Arriero. (2009)“Manual de Psiquiatría”. Asociación Española de Neuropsiquiatría. Recuperado dehttp://www.aen.es/docs/Manual_Psiquiatria.pdf
- WAPR (Asociación Mundial de Rehabilitación Psicosocial)OMS (Organización Mundial de la Salud) (1997) “Rehabilitación Psicosocial:Declaración de Consenso WAPR / WHO”. Recuperado dehttp://www.asvar.es/WHO_WAPR_Declaracion_de_consenso_esp.pdf
- Deleuze, G; Parnet, C; (1980) “Diálogos” Recuperado de http://gnoseologia1.files.wordpress.com/2011/07/deleuze-gilles-claire-parnet-dialogos.pdf
- Ferreira M, (2006) “Inclusión y el aporte específico de las artes plásticas en el proceso de rehabilitación” Recuperado dehttp://www.arteysalud.psico.edu.uy/articulos/art%202008/articulo%20mariana.html
- Perdomo, A. (2012) “Un espacio humanizante en un hospital psiquiátrico” Recuperado dehttp://www.psicologos.org.uy/documentos10/XXIEncuentro_trabajos2010/XXI%20Encuentro%20Trabajo_Perdomo%20Penino.pdf



domingo, 20 de octubre de 2013

ESQUIZOANÁLISIS Y LOCURA

ESQUIZOANÁLISIS Y LOCURA

Una historia posible y sus proyecciones en la actualidad

(Trabajo presentado en diferentes versiones en: 7º Encuentro Nacional de Psicólogos de Salud Pública -Uruguay-, 4º Congreso Internacional de Esquizoanálisis y Esquizodrama -Brasil-, 12º Congreso Internacional de Salud Mental y Derechos Humanos -Argentina-, II Jornadas Gilles Deleuze -Argentina-, y además una de sus versiones anteriores fue publicada en Revista Campo Grupal -Argentina-).

Lic. Alfredo Perdomo (Psicólogo que se desempeña en clínica liberal y en el Hospital Vilardebó, Esquizoanalista egresado del Centro Félix Guattari de Montevideo y Miembro del equipo docente del mismo).

¿Por qué generar una práctica de trabajo con la locura, por qué creer que vale la pena? Los flujos esquizoanalíticos están ligados desde el arranque a los movimientos vitales, liberadores, revolucionarios. Por ello es que sentimos profundamente estas bellas palabras de Guattari: “Este deseo de liberación fundamental para introducirnos a una práctica revolucionaria llama a que salgamos de los límites de nuestra persona, que volquemos en nosotros al sujeto, que salgamos de la sedentariedad, del estado civil para atravesar los espacios del cuerpo sin fronteras, y vivir en la movilidad deseante más allá de la sexualidad, más allá de la normalidad, de sus territorios, de sus repertorios.” (“Para terminar con la masacre del cuerpo”. 1973)

Las fuerzas del sacerdote, del resentimiento, del capitalista, del esclavista enferman, generan miseria, desamor, desencuentro, mala locura. Por ello es necesario y deseante romper ciertos modos de la normalidad y el sedentarismo, de una adaptación pasiva en el mundo. Vivir en la “movilidad deseante” implica también un querer, amar al otro (tal vez otro modo de amarse a sí mismo, siguiendo aquella frase que tanto han popularizado las Madres de Plaza de Mayo: el otro soy yo). Por ese querer, por ese amor (o Deseo, o Producción), vale la pena vivir.

Desde 1994 estoy conectado a prácticas diversas dentro del ámbito del denominado “hospital psiquiátrico” y la locura en su más crítico y angustiante sentido (aunque no en el más preocupante, coincidiendo plenamente con Baremblitt en una conferencia sobre Guerra y Locura realizada en uno de los Congresos de Salud Mental y DDHH, donde señala que los locos más peligrosos son los que ocupan los principales lugares del poder mundial). Con el amigo y compañero de ruta Raúl Penino hemos hecho varios viajes, con diversos compañeros, en el campo de la denominada “Rehabilitación” (campo que prefiero denominar Acompañar o Humanizar siguiendo también a Penino, o potenciar o subjetivar siguiendo conceptualizaciones esquizoanalíticas). Penino es un colega que fundó el Programa Puertas Abiertas en 1993, permitiendo que voluntarios hagan diversas praxis desmanicomializantes en el principal Hospital Psiquiátrico del país, integro este Programa nómade desde 1994 y llevo desde hace algunos años la co-coordinación del mismo.

Talleres lúdicos, teatro, clínicas tanto dentro como fuera del consultorio e incluso fuera del hospital en muchos momentos (lo que se denomina comúnmente “acompañamiento terapéutico”, que no son más que modalidades de la clínica e incluso de la psicoterapia), grupos con diversas modalidades de trabajo, etc. En 1996 me marcó la primera vez que fui a Buenos Aires en mi vida, y la primera semana de convivencia a su vez con compañeros internados y externados que componíamos junto a estudiantes de psicología y el equipo director y técnico a cargo, un intenso grupo de teatro. Fue en el marco del Encuentro Internacional de Artistas Internados en Hospitales Psiquiátricos. Una experiencia riquísima, donde por primera vez escuché no sólo la voz de los profesionales, de los expert, sino también la de los más involucrados porque son quienes padecen la cuestión: los pacientes, los internados, los usuarios. Antipsiquiatría y Desmanicomialización fueron dos términos que empezaron a pegar fuerte en mi ECRO (Término del Dr. E. Pichón Rivère: Esquema Conceptual, Referencial y Operativo).

Antipsiquiatría no es estar contra los psiquiatras, ni desmanicomializar es cerrar los manicomios y a otra cosa. Los principales gestores del movimiento antipsiquiátrico y desmanicomializador han sido psiquiatras. Y no han dejado de dar medicación ni atención médica. Desmanicomializar es llegar a un sistema que sustituya la actualidad de la atención aún muy centrada en el hospital psiquiátrico, por una red que sostenga, por ejemplo: las internaciones en hospitales comunes y/o comunidades terapéuticas, aumento considerable de los centros diurnos y nocturnos de rehabilitación, trabajo  y leyes y estructuras sociales que sostengan económica y laboralmente al sujeto con trastornos mentales crónicos, programas de vivienda digna sustentable, inclusión social en su más amplio sentido, etc. Indudablemente que toda la difusión en pro de sensibilizar la situación de estas personas y desestigmatizar es fundamental. Desmanicomializar es también generar conciencia crítica en nuestras cabezas, y que no sean las lógicas psiquiátricas ni las manicomiales las que imperen el pensamiento y acción sobre la locura, incluso en el más amplio sentido: sobre la vida.

Movimientos socio-históricos mundiales vienen gestándose, en forma clara al menos desde los años 50-60, arrancando con los antipsiquiatras europeos (Basaglia, Laing y Cooper entre los más destacados), proponiendo modos de integración y terapéuticas psico-sociales a la problemática de los internados en los manicomios. Así se ha desplegado todo un movimiento de activistas, profesionales de la salud e intelectuales (entre los cuales podemos destacar a Castel, Guattari, y Rotelli, entre tantos otros) en Europa y América que han trabajado a lo largo de varios encuentros y movidas que pudieron llegar a logros en lo institucional, legal, sanitario y social, incluso en cuanto a avances en democracia y derechos humanos al respecto de estas personas sumergidas en una cosificación subjetiva histórica a lo largo de varios siglos. En varios países se lograron cambiar reglas de juego como en Italia, Brasil y Argentina, donde se prohibió la creación de nuevos hospitales psiquiátricos y se llevan a cabo reformas desmanicomializantes, apuntando a otras estrategias de intervención sanitaria y de inclusión social.

Y vale aclarar que en este camino, quienes trabajamos el esquizoanálisis, desde el lugar de psicólogos, educadores, artistas, filósofos o el que fuera, tenemos mucho para aportar, desde lo técnico, inventivo y crítico-productivo. Porque sin dudas es necesario tanto hacer como formarse, estudiar, profundizar. En esa línea rescato las palabras de Félix Guattari en 1991, quien señaló que con la Antipsiquiatría tuvo “muchas afinidades pero también muchas ambigüedades”. “Lo que me molestaba en Laing era que para él las dimensiones políticas y sociales no tenían prácticamente ningún valor” (Guattari, F. “Antipsiquiatría, psicoanálisis  e institución”. En: Guattari, F. (1998) “El devenir de la subjetividad”. Santiago de Chile, Ed. Dolman). Participó el francés con Basaglia y Jervis en Italia, moviéndose con los partidos políticos, buscando abolir los hospitales psiquiátricos. “Pero al mismo tiempo, la dimensión prepersonal, analítica, de producción de subjetividad, no solamente en el campo social, sino también en el de la creatividad social y del análisis en su sentido más amplio (psicoanálisis, autoanálisis, análisis de grupo, pedagogía institucional), carecían de interés para Basaglia” (idem).  Guattari le reprochaba mucho esta postura, señalándole que al margen de lo capital de las acciones sociales, se debía tener también una posición crítica y de formación en el terreno de las técnicas: psicoterapia para los psicóticos, técnicas de psicoterapia para los niños, psicoterapia de grupo, psicoterapia institucional, etc.  En 1965 se crea la Red Alternativa a la Psiquiatría, con muchos encuentros en Europa y América. “Las cosas se deshicieron mucho porque todo se deshizo en Europa. Actualmente atravesamos  un período de hielo, pero el problema sigue ahí. Afortunadamente, aún perduran algunos centros alternativos muy interesantes que se originaron a partir de esa red, por ejemplo en Trieste, en torno a Franco Rotelli, que es el sucesor de Basaglia. Ahí asistimos a un principio de síntesis entre diferentes perspectivas. A la vez, hay todo tipo de actividades microsociales, con la creación de cooperativas, en los cuales se encuentran no solamente los antiguos enfermos mentales, sino también personas con problemas sociales, delincuentes, cesantes, prostitutas.  Son centros de creación institucional muy apasionantes. Siempre hay esa perspectiva de acción en el campo social, no solamente en Italia, sino a nivel internacional. El grupo de Franco Rotelli interviene en Brasil, Grecia, entre otros países” (idem). Cabe resaltar la gran implicación que tuvo Félix Guattari con la locura desde su praxis iniciada desde muy joven en la clínica La Borde, espacio en el que trabajó hasta su muerte, y donde su experimentación se plasmó en buena parte de la obra esquizoanalítica, tanto la escrita a dúo con Deleuze como sus textos personales. Hoy día La  Borde en Francia es un lugar clave de las prácticas desmanicomializantes en el mundo (ver Grebert, L, en Bibliografía)

Mis más recientes contactos con ese tipo de experiencias han sido en algunos de los Congresos Internacionales de Salud Mental y DDHH (organizados por Madres de Plaza de Mayo), donde se han expuesto experiencias de este tipo en Brasil y Argentina, así como han mostrado la continuación y la actualidad del proceso en Trieste. En 2012 visitó nuestro país Ramón Blasi, psiquiatra catalán que con varios colectivos lleva más de 30 años haciendo camino en el mismo sentido, logrando no solo una importante des-hospitalización sino también la inserción al mundo laboral de varios locos, la apuesta a proyectos comunitarios y cambios legales que apoyan la reinserción socio-laboral de estas personas. También estuvo en el mismo marco de conferencias y cursos que el Ministerio de Salud Pública llevó a cabo ese año, el terapeuta ocupacional chileno Alejandro Guajardo, quien con varios compañeros chilenos han llevado 4 procesos de desmanicomialización en diferentes lugares de su país, y nos ha invitado a trabajar desde una impronta ética y estética muy compartibles.

En Uruguay se prometió desde este gobierno en la Facultad de Psicología en el 2012 que las Colonias Psiquiátricas se cerrarían en 2020. Y cabe esperar de aquí en más cambios en este sentido. Evidentemente este cambio que el Estado y la Psiquiatría a su servicio están iniciando, van de la mano con la ética de la eficacia neoliberal: “el neoliberalismo al igual que el cientificismo, se conciben, sustentan en una ‘racionalidad instrumental’ es decir: la racionalidad de la acción humana con ‘arreglo a fines’ y no con ‘arreglo a valores’. Esto implica una ‘ética de la eficacia’” (Giorgi, V; Rebellato, J.L.; del Huerto Nari, M. “Incidencia de la cultura neoliberal sobre la salud, sus técnicos y sus instituciones”. En: “Segundas Jornadas de Psicología Universitaria”. Montevideo-Uruguay. 18 y 19 de agosto de 1995. Ed. Multiplicidades.). Y es que los administradores estatales han visualizado el enorme gasto que acarrean las estructuras de atención psiquiátrica tal cual están en la actualidad. “Esto es un cálculo ya hecho por Franco Basaglia veinte años atrás, que cuesta muchísimo menos una Red que el Hospital Psiquiátrico. Cuesta mucho menos, ¿por qué?. Porque directamente dentro del Hospital Psiquiátrico hay estructuras que se están alimentando no sabemos muy bien para qué” (idem).

Evidentemente estos cambios tienen su raigambre en los nuevos devenires sociohistóricos. Estamos pasando de las sociedades disciplinarias a las sociedades de control. Pasaje que marca la crisis de los  “moldes” de los encierros (prisión, hospital, escuela, etc.) a la “modulación” de los controles que actúan  “como un molde autodeformante que cambiaría continuamente, de un momento a otro, o como un tamiz cuya malla cambiaría de un punto al otro” (Deleuze, G. “Posdata sobre las sociedades de control”. En “Conversaciones”, Ed. Pre-textos). Según Deleuze tal pasaje marca el principio del fin de las grandes organizaciones de encierro fundadas en el siglo 19 (escuela, fábrica, cuartel, etc.) y productoras de subjetividad disciplinada, al control de la subjetividad a través de espacios abiertos modulándola a través de la organización del tiempo libre y la vida cotidiana, la televisión, la informática, el control satelital, etc…. produciendo básicamente una subjetividad diagramada por el marketing, endeudada y consumista. Y en estos cambios urge la modificación de las instituciones. “Por ejemplo, en la crisis del hospital como lugar de encierro, la sectorización, los hospitales de día, la atención a domicilio pudieron marcar al principio nuevas libertades, pero participan también de mecanismos de control que rivalizan con los más duros encierros” (idem).

El capitalismo sabe digerir y procesar en función de sus intereses aquello que se le resiste. Así está pasando con el cierre de los manicomios, uno de los principios más caros de la Antipsiquiatría y la Contracultura en los años 60 y 70. Dicho movimiento no se restringió al cierre de los manicomios, lleva intrínseco un devenir ético-político de cambio en las relaciones sociales y en el lugar del poder médico-psiquiátrico. Celebremos la desmanicomialización y estimulémosla en los lugares donde aún falta mucho por desplegar y potenciar (como es muy evidente en Uruguay), pero urge no quedarse alli. Las políticas de normalización continúan y aún podemos esperar monstruos tanto o más temibles que el manicomio (basta esperar los aún insospechados alcances que pueden tener los descubrimientos genéticos, la tecnología de la clonación entre otros). Por ello vale la pena re-visitar  críticamente, desde los textos antipsiquiátricos clásicos, los de los institucionalistas y esquizoanalistas y los de sus seguidores, al igual que los de la Psicología Social rioplatense, así como investigadores de la talla de Goffman, Szaz o Foucault. Porque en ellos hay toda una tradición de posicionamiento crítico hacia el poder psiquiátrico, que puede ser muy útil para la generación de nuevos valores y prácticas alternativas, transformadoras y desalienantes.

Desde este lugar reafirmo mi pertenencia e invito a sumarnos en el marco de la lucha por cambios que genera el múltiple colectivo denominado “Asamblea Instituyente Salud Mental, Desmanicomialización y Vida Digna”, integrado por diversos actores profesionales y sociales. Surgió a mediados del 2012 este gran colectivo compuesto por trabajadores de la salud, estudiantes, usuarios, familiares y otras organizaciones sociales. Colectivo que se propone realizar este año, en la semana de la Salud Mental en Octubre, el Primer Encuentro Antimanicomial en Uruguay. Lleva en su planteo fundante las siguientes propuestas que presento en este documento generado por el colectivo:

“Caracterización de la Asamblea:

Instituyente:
•          Visibilidad de condiciones de vulneración de Derechos, de producción de violencia institucional y de relaciones de poder.
•          Multiplicación de prácticas de acción colectiva que promuevan vínculos solidarios y de encuentros con la diferencia.
Salud Mental:
•          Entendemos la Salud Mental desde una perspectiva integral y como un Derecho Humano fundamental. Salud entendida desde la acción transformadora.
•          Como se define en la propuesta de Anteproyecto de Ley de Salud Mental, implica:
“...la capacidad de participar en las manifestaciones del entorno, promoviendo el desarrollo físico, intelectual, afectivo y social y el de una serie de capacidades actuales o potenciales como la solidaridad, la creatividad y la responsabilidad, la capacidad de amar, trabajar disfrutar y tolerar. Y está vinculada a la concreción a los derechos al bienestar, al trabajo, a la seguridad social, a la vivienda, a la educación, a la cultura, a todas las expresiones artísticas, a la capacitación y a un medio ambiente saludable, entre otros, inherentes a todas las personas, teniendo en cuenta la equidad entre los géneros y las generaciones y la no discriminación.” (Anteproyecto de Ley de Salud Mental, 2009)

Desmanicomialización:
•          Desestigmatización de la locura
•          Entendemos la lógica manicomial como una lógica de normalizacion y homogeneizacion, lógica victimizante, estigmatizante y patologizante, de producción de aislamiento y soledad.
•          Consideramos que la lógica manicomial no sólo está ubicada en el espacio hospitalario, entre muros o rejas, sino también en las formas de relacionamiento y la construcción de identidades psiquiatrizadas.
•          Ante esta realidad, se hace necesario promover prácticas sustitutivas humanizantes, participativas, creativas y transdisciplinarias.
-           Generación de un modelo de atención que tenga en cuenta los siguientes puntos: vivienda digna para las personas que egresan de internaciones, no a las insalubres casas de salud, apoyar un sistema de cuidados adecuados, generación desde el Estado y con regulación de éste de más centros de rehabilitación y sostén social, des-hospitalización adecuada y progresiva, creación de espacios de atención para crisis agudas en hospitales comunes y en pequeños centros al estilo de comunidades terapéuticas (no más de 20-30 pacientes) con internaciones lo más breves posibles.

Vida Digna:
•          Promovemos una ética que permita y promueva el ejercicio de la vida desde la autonomía, la libertad, la singularidad y la acción transformadora, que garantice el acceso pleno a condiciones de vida digna.
•          Por una Ley de Salud Mental
•          Por la despatologización de los modos de existencia no-hegemónicos
•          Por la no mercantilización de la salud
•          Por la participación y restitución de derechos de los usuarios y usuarias de la salud”.

En esa lucha estamos, enfrentando las lógicas manicomiales que más que en edificios represores están en los modos de pensamiento reaccionarios estigmatizantes y discriminadores, en ese sentido circulan estas lógicas en todo el campo social y subjetivo. Por eso es que la máquina de guerra que enfrente este aparato de captura estatal debe ser múltiple y atacar diferentes espacios de poder, buscando la mayor cantidad posible de alianzas. Al modo de la lucha de Basaglia y los antipsiquiatras italianos, buscando alianzas con organizaciones sociales y movimientos políticos que se comprometan con la cuestión de la locura. El modelo de Italia, con sus claros y oscuros, sigue siendo señero en este sentido, está a la vanguardia en el mundo en lo que respecta a una Salud Mental Desmanicomializadora e Inclusiva. Así al menos lo muestran los diferentes documentos publicados recientemente en Uruguay en el libro compilado por Nelson de León (pieza clave de la Asamblea Instituyente) titulado “Abrazos. Experiencias y narrativas sobre la locura y la salud mental” (ver Bibliografía), donde aparecen trabajos de varios uruguayos que hicieron pasantías en diferentes lugares de Italia y, sobre todo, el artículo de Pasqualino Evaristo, psiquiatra brasileño que ha trabajado en la reforma italiana desde 1978.

La situación de Argentina ha mejorado mucho desde los procesos desmanicomializantes en provincias como Río Negro y San Luis, junto a la aprobación de una ley muy beneficiosa en lo que respecta a la salud mental, a la que obviamente la multitud instituyente debe defender. Brasil ha tenido un fuerte movimiento con su reforma psiquiátrica que ya lleva varios años en marcha (ver Amarante), donde Félix Guattari (entre tantos otros intelectuales europeos y latinoamericanos) han dado sus aportes conceptuales y de debate (ver de Guattari y Rolnik “Micropolíticas”). Gregorio Baremblitt, introductor del Esquizoanálisis en el Río de la Plata y buena parte de América Latina, lleva a cabo con sus compañeros y organizaciones aportes en ese sentido, trabajando con psicóticos en proyectos laborales sustentables y apostando a la inserción laboral y social de estas personas, y sobre todo a su re-invención subjetiva, en el estado de Belo Horizonte (ver Bibliografía: Baremblitt y Bichuetti). También el Filósofo Peter Pál Pelbart lleva a cabo una tarea muy interesante en el mismo sentido, con una agrupación teatral integrada por personas con padecimientos psiquiátricos en Brasil.
Cabe agregar que el próximo Congreso Internacional de Esquizoanálisis y Esquizodrama, que será el año próximo en Montevideo, tendrá como eje la situación de la Salud Mental en América Latina y Uruguay, y debatirá las propuestas de cambio y desmanicomialización. Sigamos pues haciendo camino, conectando deseantemente las diversas máquinas científicas, analíticas, artísticas y revolucionarias (entre otras), generando procesos de afirmación de la vida.

BIBLIOGRAFÍA:

-Amarante, P. (2006) “Locos por la vida. La trayectoria de la reforma psiquátrica en Brasil”. Bs. As. Ed. Madres de Plaza de Mayo.

-Baremblitt, G. (2003) “Introducâo à Esquizoanálise”. Belo Horizonte, Ed. Biblioteca do Instituto Felix Guattari.

-Bichuetti, J. (1999). “Lembranças da Loucura”. Belo Horizonte, Ed. Biblioteca do Instituto Felix Guattari.

-Bichuetti, J. (2000). “Crisevida. Outras Lembranças”. Belo Horizonte, Ed. Biblioteca do Instituto Felix Guattari.

-Cano, A. (2013). “Algunos desafíos para la desmanicomialización en el Uruguay”. En: de León, N: “Abrazos. Experiencias y narrativas acerca de la locura y la salud mental”. Ed. Levy, Montevideo.

-Curto, M. (2013) “Locura: aproximaciones éticas y estéticas”. En: de León, N: “Abrazos. Experiencias y narrativas acerca de la locura y la salud mental”. Ed. Levy, Montevideo.

-Deleuze, G. (1990) “Posdata sobre las sociedades de control”. En “Conversaciones”, Ed. Pre-textos.

-Evaristo, P. (2013) “La desinstitucionalización de la psiquiatría en Trieste y en Italia”. En: de León, N: “Abrazos. Experiencias y narrativas acerca de la locura y la salud mental”. Ed. Levy, Montevideo.

-Giorgi, V; Rebellato, J.L.; del Huerto Nari, M. “Incidencia de la cultura neoliberal sobre la salud, sus técnicos y sus instituciones”. En: “Segundas Jornadas de Psicología Universitaria”. Montevideo-Uruguay. 18 y 19 de agosto de 1995. Ed. Multiplicidades

-Grebert, L. (2013) “Clinique La Borde. Un espacio de vida”. En: de León, N: “Abrazos. Experiencias y narrativas acerca de la locura y la salud mental”. Ed. Levy, Montevideo.

-Guattari, F. (1998) “El devenir de la subjetividad”. Santiago de Chile, Ed. Dolman

-Guattari, F. “Para terminar con la masacre del cuerpo”. 1973. Texto publicado originalmente de manera anónima en la revista francesa Recherches n° 12, 1973, intitulada “Tres mil millones de pervertidos: Gran enciclopedia de las homosexualidades”, en la que entre otros participaron Gilles Deleuze, Michel Foucault, Jean Genet, Guy Hocquenghem y Jean-Paul Sartre. El gobierno francés decomisó y destruyó todos los ejemplares de la revista y tomó cargos contra Félix Guattari, director de la publicación, acusándolo de “afrontar a la decencia pública”. Publicado en http://artilleriainmanente.blogspot.mx


-Guattari, F; Rolnik, S. (2006) “Micropolíticas. Cartografías del deseo”. Bs. As. Ed. Tinta Limón.

sábado, 28 de abril de 2012

“UN ESPACIO HUMANIZANTE EN UN HOSPITAL PSIQUIÁTRICO”



 “UN ESPACIO HUMANIZANTE EN UN HOSPITAL PSIQUIÁTRICO”

AUTORES:

Lic. Raúl Penino. Dirección: Abayubá  2825 bis apto 2 (Montevideo-Uruguay). Tel. 22092360. Mail: raulpenino@yahoo.com
Lic. Alfredo Perdomo. Dirección: Lorenzo Fernández 3253 apto 2 (Montevideo-Uruguay). Tel. 22001011. Mail: psicoper@hotmail.com
Bach. María José Domínguez. Dirección: Ibirapitá 2786 (Montevideo-Uruguay). Tel. 24877011  Mail:  majo683@hotmail.com

Área Teórico Práctica: Psicología .
Eje: Salud Mental y Ser Histórico Social: líneas de fuga y micropolíticas.

Objetivos: mostrar el trabajo en el marco de un dispositivo de rehabilitación psicosocial ubicado en una institución hospitalaria cuya población son personas en situaciones críticas de salud mental.

Temática principal: desarrollo del trabajo con diferentes herramientas de intervención psicosocial, expresivas y humanas (en su más amplio sentido), como base en el proceso de atención psicosocial a la persona en crisis.

Conclusiones: resaltar la importancia de este tipo de intervenciones psicosociales en el proceso de reconstrucción psíquica de la persona en crisis, más allá de la terapéutica biológica.

INSTITUCIÓN: Hospital Psiquiátrico Vilardebó  (Montevideo-Uruguay)
Está autorizada su publicación por parte de los autores.




¿Qué es ser un humano? Buena pregunta, tal vez no tenga una respuesta única. Tal vez el ser humano busque en sí esa respuesta a lo largo de su vida, tanto individual como de especie. Tal vez se la responda una y otra vez, en función de lo que uno hace, de lo que ve en sí mismo. Tal vez, pensando con Deleuze, podríamos decir: el ser humano es en función de sus múltiples devenires reales concretos. El problema es que no somos, devenimos, en función de las circunstancias en que nos toca jugar, en función de los encuentros, que es donde se ven las potencialidades del cuerpo (diría Spinoza).

En esos devenires las personas eligen jugar sus posibilidades vitales. A nosotros nos tocó jugar a ser psicólogos, tarea muy fina por cierto, que trata con aquello más sutil y complejo de lo humano. Tal vez su esencia misma. Y nos toca jugar parte de ese devenir profesional con compañeros caídos temporal o por siempre en algo que denominamos “locura”. Sabemos que eso a lo que le damos el sesgo de patológico, es un quiebre en el devenir existencial en el sujeto hasta ese momento, es valga la redundancia, una línea de fuga desterritorializante que abre hacia otro devenir. Devenir que de por sí nunca es muy claro, a veces (las menos) vemos que se orienta hacia buenos y alegres caminos existenciales, recuperando el sujeto su autonomía. Pero la mayoría de las veces es el inicio de un perverso círculo vicioso antiproductivo, la “calesita”, la caída en crisis una y otra vez (en muchos casos de forma muy seguida), en un horizonte de tristeza y pérdida de la capacidad de autonomía cada vez mayor.

En ese viaje estamos, acompañando a estos viajeros en su “nave de los locos”. Ayudando y acompañando al sujeto en sus posibilidades, pero siempre haciéndolo con alegría militante, con afecto, aprendiendo de aquel que vive en su mundo autístico procesando el devenir social-histórico de manera sumamente singular. Nos maravillan muchas veces sus potencialidades, a pesar del deterioro en “áreas cognitivas, emocionales o sociales” que puedan tener. La producción psíquica igual no se detiene, y toma en muchas ocasiones intensidades insospechadas.

Este espacio, que para la dimensión técnico-institucional es de rehabilitación psico-social, para nosotros es un espacio humanizante y productivo. En esta pequeña sala ubicada en el sector de pacientes hombres (estamos llevando a cabo por escrito una presentación de un proyecto similar para el sector mujeres con la colega Andrea Ferreira) del Hospital Vilardebó, privilegiamos el encuentro y el vínculo, por encima de cualquier postura técnica o del expert. En tal caso somos un expert anti-expert, nos mostramos desde el lado más humano y menos técnico. La cuestión pasa por mover al paciente, ayudar en su subjetivación, siendo con él un sujeto más, con el que interactuar, en un proceso mutuo de enseñanza-aprendizaje.

El traslado  o ingreso de la persona internada, pasaje fronterizo de un medio exterior a este medio (Hospital), implica un cambio de Entorno Ecológico sustancial. Este traslado afecta al individuo en múltiples sentidos. Éste de alguna manera era quien era en su medio, barrio, con sus vecinos, familia, etc…, en sus formas y sentidos vinculares que lo caracterizan.  Esto se quiebra abruptamente. Se modificó su Mundaneidad, hay un quiebre existencial en el sujeto. Se ve obligado el sujeto en la institución a una re-conexión consigo mismo, en otro entorno (lo institucional, los otros, las normas, sus funcionamientos, etc. etc.).

Por lo tanto, además de la terapéutica de índole psiquiátrica, se hace necesaria la implementación de modalidades de intervención psicológicas y sociales que ayuden al sujeto en este sentido, a una nueva re-conexión consigo mismo. La cuestión es generar espacios capaces de  servir como facilitadores en su singular proceso de Individuación. Este Dispositivo (Sala 14 “Puertas Abiertas”) instalado desde hace varios años en el Hospital, aporta en este mismo sentido.

Podríamos decir que, básicamente, la Sala 14 en un ESPACIO FÍSICO Y MENTAL, GENERADOR DE PRODUCCIONES DE SUBJETIVIDAD. Como dicen Deleuze y Guattari (entre otros), y sobre todo inspirándose en el pensamiento de Michel Foucault (ver de Gilles Deleuze “Foucault” y de Deleuze y Guattari “El Anti Edipo. Capitalismo y Esquizofrenia”); siempre hay procesos de Producción de Subjetividad. Estos Procesos de Producción de Subjetividad se dan siempre, por lo menos, en tres niveles:

1)            Producción de Producción (es decir, aquello que solemos señalar como lo nuevo, lo creativo, etc.)
2)            Producción de Reproducción (que más o menos señala aquello que tiende a que se mantenga todo más o menos igual o estable).
3)            Producción de Antiproducción (básicamente lo destructivo así como el consumo, que también es necesario para la construcción de lo nuevo, entre otras cosas).

En cierto sentido, estos tres niveles siempre están mezclados, confundidos uno con el otro. Se puede decir que cada acto de la subjetividad siempre tiene los tres niveles, y que no siempre es posible visualizarlos. Hay que tener en cuenta que esto se juega en procesualidades (o procesos) conscientes e inconscientes. La Subjetividad también se produce en constante Modelización (ver de G. Deleuze: “Post data sobre las sociedades de control”) con el mundo que la rodea, con el contexto. Contexto que la produce a su vez y, en realidad, es texto. Sobre todo, en el sentido de que está, de alguna manera, siempre presente en el Proceso de Producción de Subjetividad. Las cosas y las personas con las que vivimos nos moldean, nos dan forma a lo que hacemos, producen también Subjetividad. E impactan en la producción propia del sujeto, también denominada por Félix Guattari (ver de este autor “El Devenir de la Subjetividad” y “Las Tres Ecologías”): autopoiesis o autoproducción.

Entonces: ¿qué pasa con el denominado “psicótico”, e incluso también en buena parte con todo aquello que denominamos “paciente o usuario de Salud Mental” en este Hospital? Carece en parte de un Sujeto o Yo más o menos estable. Entonces podemos decir que produce Subjetividad más cercana a la forma de producción del Ello o Lo Inconsciente (si lo prefieren: podemos denominarla procesualidad psíquica inconsciente) –ver: autores principales del Psicoanálisis, sobre todo a Freud, Lacan, Klein y Winnicott; además de los textos principales del Esquizoanálisis, es decir, sobre todo la obra de Deleuze y Guattari-.

El usuario de este Hospital, en el proceso de internación,  necesita generar nuevas autopoiesis que lo hagan tender a una mínima producción estable. Se puede decir que la falla principal está en el Proceso de Reproducción (pero no exclusivamente, la Producción y la Antiproducciòn siguen jugando). Le falta la estructuración psíquica necesaria para tolerar de otra forma tanto al Ello como a la Realidad.

Entonces: ¿CÓMO PRODUCE SUBJETIVIDAD EL DISPOSITIVO “SALA 14”? Básicamente con estímulos que permitan potenciar de alguna forma la subjetividad y le permitan continuar con su autopoiesis, tendiendo a que la misma se enriquezca. Otro buen nombre para la autopoiesis es el de proceso de individuación (siguiendo enunciaciones de Klínikas Esquizoanalíticas, así como del campo de la Psicología Analítica, entre otras). 

Entonces: los Grupos Dinámicos Espontáneos, los Talleres diversos, las Clases de Profesores, los Diálogos, los Trabajos, los Pensamientos, los Divagues, etc, etc,….funcionan como Tecnologías del Yo (término acuñado por M. Foucault) que permiten tener grados de autoproducción y, en lo posible, de nuevas sensaciones y reflexiones (entre otras cosas que, obviamente, todos los psicólogos solemos saber). Además, el ejercicio de las funciones de corte (límites, planos de organización, etc) y de narcisización (comprensión, escucha, continentación, etc.), como señala el Psicoanalista Daniel Gil (nominando de manera más realista las funciones materna y paterna), permite intentar producir nuevas modelizaciones en el sujeto y tender a poder estructurar un Yo algo más estable.

Desde este punto de vista, los Talleres (y otros dispositivos) que se realizan en Sala 14 por los Psicólogos, Docentes, Enfermero, Estudiantes y Voluntarios, aportan a la Re-inserción Social del sujeto en este tan duro proceso de crisis que vive el sujeto internado.

Podemos señalar como objetivos de este dispositivo:

1-            Generar efectos de rehabilitación psicosocial en los usuarios en este proceso.
2-            Ayudar a generar cambios durante este proceso de crisis, beneficiosos para el usuario y su futura re-inserción social externa.
3-            Tratar de que el proceso de internación, en este espacio, se transforme en una dinámica continentadora y de sostén de su situación.

Entendemos como su METODOLOGÍA:

1)            Generar devenires espacio-temporales subjetivantes, en Modalidades Grupales y Psicosociales.


2)            Los contenidos de estos espacios tienden a que el paciente requiera de un esfuerzo personal para poder conectarse con las dinámicas. Esto le exige a él una modificación en su sí mismo. Pone en juego su potencial adaptativo. Por  lo tanto, se requiere en este espacio de profesionales capaces de instrumentar adecuadas Tecnologías del Yo (término del Psicólogo Michel Foucault).

3)            Se trata de habilitar a que los sujetos puedan continuar su proceso de individuación, proporcionándoles estímulos con este fin.

La INSTRUMENTACIÓN TEÓRICO-TÉCNICA privilegiada, que cubre la mayor parte del tiempo, es la que denominamos: GRUPO DINÁMICO ESPONTÁNEO. Consiste en habilitar el uso del espacio en la sala, con parámetros témporo-espaciales y limitantes básicos. La sala 14 cuenta con diversos materiales que sirven como estímulo; entre ellos destacamos: mesa de pin pong, juegos de mesa, materiales para dibujo y pintura, libros, etc. Cuenta con recursos humanos que están a disposición del usuario,  teniendo en cuenta las funciones subjetivantes básicas de corte (o límites) y de narcisización (continentación, etc), según las modalidades técnicas que se vean convenientes en función de la situación. Entre algunos limitantes básicos, destacamos: no fumar, no establecer en este espacio un hábito de alimentación, no entrar con el torso descubierto ni descalzo, no llevar objetos propios de la Sala 14 a otros espacios, no entrar en condiciones de higiene inadecuadas, etc.

Ejemplos de esta Dinámica: mientras algunos usuarios juegan al pin pong, otros leen, otros conversan entre sí, otros conversan en un grupo espontáneo con el Psicólogo (donde en función de la situación implementará las reglas que técnicamente vea adecuadas), etc…

Además se cuenta con varios talleres dirigidos por psicólogos, profesores, estudiantes y enfermeros:
- “Locos por el arte” (espacio de expresión artística)
-Taller de Humor (se cuentan y leen chistes, situaciones de humor, etc.)
- Taller de Música (se cantan y tocan canciones conocidas, y también se crean nuevas piezas)
- Taller de Periodismo (espacio de producción de proyecto de Diario del Hospital)
- Taller Divagarium (a partir de estímulos, que pueden ser una canción, una lectura, etc. se da un espacio de producción oral).
-Taller de Cerámica (espacio de producción de arte con dicho material)
En este viaje estamos, en este viaje seguimos…  provocando a que los usuarios expresen por medio de nuestras humildes posibilidades, sus más grandes potencialidades subjetivas.

BIBILIOGRAFÍA CITADA Y CONSULTADA
-Amarante, P. “Locos por la vida. La trayectoria de la reforma psiquiátrica en Brasil”. Ed. Madres de Plaza de Mayo.
-Baremblitt, G. “Compendio de análisis institucional”. Ed. Madres de Plaza de Mayo.
-Baremblitt, G.et al. “El concepto de realidad en psicoanálisis”. Ed. Socioanálisis.
-Baremblitt, G. “Psicoanálisis y Esquizoanálisis. Un ensayo de comparación crítica”. Ed. Madres de Plaza de Mayor.
-Ceroni, C. “Rehabilitación de los pacientes que padecen un Trastorno mental severo”.
-Chatelet, G. “Vivir y pensar como puercos”. Ed. Lengua de Trapo / Océano
-Deleuze, G. “Crítica y clínica”. Ed. Anagrama.
-Deleuze, G. “Foucault”. Ed. Paidós.
-Deleuze, G. “Post-scriptum sobre las sociedades de control”, en: “Conversaciones”, Ed. Pre-Textos.
-Deleuze, G; Guattari, F. “El Anti Edipo. Capitalismo y Esquizofrenia”. Ed. Paidós.
-Freud, S. “Obras Completas”. Tomo 19. “El yo y el ello” y otras obras. Ed. Amorrortu.
-Gil, D; Núñez, S. “¿Por qué me has abandonado? El psicoanálisis y el fin de la sociedad patriarcal”. Ed. Trilce. 
-Guattari, F. “El Devenir de la Subjetividad”. Ed. Dolmen Ensayo.
-Guattari, F. “Cartografías esquizoanalíticas”. Ed. Bordes Manantial.
-Guattari, F. “Las Tres Ecologías”. Ed. Pre-Textos.
-Kazi, G. “Hacia una Psicología Social Histórica”. Ed. Madres de Plaza de Mayo.
-Lacan, J. “Seminario 6. El deseo y su interpretación (1958-1959)”. Edición de la Universidad de Buenos Aires.
-Lans, A. “Cuerpo e imagen. Clínica de la sociedad de consumo”. Ed. Multiplicidades.
-Lans, A. “Esquizoanálisis. Cartografías clínicas”. Ed. Psicolibros.
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-Rodríguez Nebot, J. “En la frontera”. Ed. Multiplicidades.
-Rodríguez Nebot, J.(coord.)  “Técnicas Psicoterapéuticas. Abordajes Polisémicos”. Ed. Psicolibros.













ESTAR EN EL VILARDEBÓ. UNA HISTORIA DE EXPERIENCIAS EMERGENTES.

ESTAR EN EL VILARDEBÓ. UNA HISTORIA DE EXPERIENCIAS EMERGENTES

 Por Lic. Psic. Alfredo Perdomo

 En primer lugar, y aludiendo a la convocatoria para este artículo, cuestionaré la concepción que encarna el término Salud Mental. Y sobre todo el segundo término: Mental. Esto indica que hay un dualismo mente-cuerpo, y que ambos conceptos imaginarios podrían trazar la fantasiosa idea de que existe una salud mental contrapuesta a una salud física. Cuerpo y Mente son conceptos imaginarios, como ya lo ha planteado Spinoza (1): el Espíritu y el Cuerpo son lo mismo. Por lo tanto aquí de lo que hablamos es lisa y llanamente de Salud. Un estado depresivo no va a impactar sólo en mi cerebro, sino en todo mi cuerpo. Un cáncer genera un impacto emocional muy grande. Por ende, si mi autoestima es positiva, seguramente mi cuerpo se sentirá mejor globalmente. Es hora de transversalizar, de dar cuenta de la multiplicidad de la realidad con la que trabajamos, comprendiendo a ésta en forma holística, más allá de los límites conceptuales que trazan mapas (que para muchas cosas son útiles) que no dejan de ser imaginarios. Como ya señaló De Brasi: la existencia imaginaria de un límite traza un límite imaginario de la existencia (2). La Salud es una sola.

 El campo en el que me he desenvuelto es en el de las subjetividades que han transitado, transitan o aún están en lo que se denomina clásicamente “hospital psiquiátrico” (al cual hoy día se le denomina, en otros lares: centros de salud mental, o centros de atención psico-social, etc.). Esta denominación que se mantiene hoy día en Uruguay marca el gran peso del poder médico-psiquiátrico. De todos modos, y felizmente, se ve en los últimos años un crecimiento de otras dimensiones de saberes y quehaceres antes apenas emergentes: Psicología, Trabajo Social, Terapias Alternativas, Arte, etc. Mi postura con respecto a este tipo de institución (el manicomio, el hospital psiquiátrico) es sumamente crítica y cuestionadora. Creo que es una institución a eliminar. Obviamente que no en forma “salvaje”, es decir: debería darse un proceso de generación de diversos dispositivos y leyes que faciliten una transformación importante del tratamiento de estas subjetividades en grave estado y la inclusión social real de estas personas.

Puertas Abiertas y La Claraboya.

 Pero la cosa en este artículo se trata de hablar de EXPERIENCIAS. Desde 1994 me veo ligado al Hospital Vilardebó. Mi primer contacto fue a través de mi hoy colega y amigo Raúl Penino, insertándome en el Programa Puertas Abiertas, que llevaba un año de funcionamiento. El inicio de mi labor fue trabajando en el Taller de Teatro La Claraboya, nombre dado por los pacientes porque el primer lugar de ensayo era un cuarto con una vieja claraboya que en momentos nos brindaba más calor del necesario (sobre todo en verano). Siendo estudiante de Psicología de segundo ciclo, fui trabajando y aprendiendo teatro en este colectivo integrado por usuarios internados y externados, junto a otros estudiantes de mi carrera. Fue muy linda esta experiencia, inicialmente coordinada por la Profesora y Actriz Brenda Rodríguez y la colega Graciela Pereira. Lo potente de la misma, y creo que hasta el factor de “curación” o terapéutico (prefiero estos términos al de “Rehabilitación”), estuvo en que todos, estudiantes y usuarios, nos aplicábamos a la disciplina teatral en forma horizontal. Todos recibíamos las enseñanzas de la coordinación, así como también todos realizábamos los aportes personales para la mejora de la actuación y la obra. Graciela oportunamente realizaba dinámicas grupales en pro de la conscientización y trabajo del proceso grupal, de nuestro crecimiento personal y colectivo en el marco de la tarea y los vínculos que se construían. Hubo un momento muy especial, tierno y militante cuando, el día que estrenamos la primer obra (escrita INTEGRAMENTE por los compañeros internados), en un espacio precioso que existía donde hoy es la entrada a la emergencia, tras el final, los aplausos y demás, a Brenda se le ocurrió intempestivamente una genial idea. Y nadie pudo contra esa pasión. “¡Vamos ahora mismo a presentar la obra a los pacientes de la sala 11, ellos son los que más la necesitan pues son los más excluídos, los más abandonados!”, exclamó (obviamente no grabé el momento, pero palabra más o menos eso enunció). Y ahí se armó todo y fuimos a la sala de seguridad del Hospital. Fue realmente muy emocionante, los pacientes judiciales se emocionaron mucho, nosotros también. Fue realmente un momento intensísimo. Y esto da cuenta de la gran ética de Brenda, una persona que tengo guardada en lo más profundo de mi corazón, y a la que agradezco que los caminos de la vida me hayan hecho encontrar. También, por supuesto, de la ética y pasión colectiva, pues todos fuimos de inmediato a Sala 11 y todo se encaminó para que en pocos minutos estuviésemos actuando para los muchachos internados allí. Tras dos años de trabajo con Brenda, llegó al espacio el amigo Daniel Panaresse, quien aportó juventud y mayor vigor al proyecto. Se convirtió realmente en un grupo de teatro con proyectos, que fueron in crescendo. Uno de sus puntos máximos fue la participación en Buenos Aires en el Cuarto Festival Latinoamericano de Artistas Internados en Hospitales Psiquiátricos, teniendo la presentación de una obra basada en cuentos de Juceca en varios lados, entre ellos el Centro Cultural San Martín. Y tanto los estudiantes como los profesionales y usuarios compartimos espacios de convivencia y participación durante una semana.

Destaco la horizontalidad del Encuentro en espacios donde usuarios de hospitales, profesionales y otros, discutíamos y opinábamos sobre aspectos diversos del tratamiento (en todo sentido: sanitario, social, legal, etc.) de las problemáticas subjetivas graves. Este festival continúa realizándose en la actualidad en Argentina. Esa semana en Buenos Aires por noviembre de 1995 fue de lo más singular que haya vivenciado. Se dio una experiencia riquísima de convivencia junto a los compañeros internados, y algunos ambulatorios. A mí me tocó compartir el cuarto con un compañero ya dado de alta, con el cual tuvimos un trato de lo más respetuoso y amistoso. Salíamos juntos todos de compras, de paseo, de parranda. El trato fue totalmente horizontal, decidiendo lo que el grupo hacía en forma democrática. Aunque claro, siempre teníamos todos una actitud de respeto transferencial hacia los hoy colegas Graciela Pereira y Raúl Penino, así como a la Enfermera Angélica, a quienes dábamos obviamente el rol de mando y la última palabra. ¡Incluso a Eduardo Larbanois, el guitarrista del dúo Larbanois-Carrero, quien nos acompañó e hizo la música en vivo para la obra! Gran privilegio. A posteriori no se pudieron dar más esos viajes, no se consiguieron fondos, pero el proyecto continuó con actuaciones en varios lugares de Montevideo, entre ellos el Teatro Solís. Fue impresionante ver ese teatro a lleno total. Y la obra salió redondita, realmente todos actuábamos a un nivel profesional. También íbamos adquiriendo todos más “cultura teatral”, yendo el grupo a presenciar diversos espectáculos del género. Hicimos obras de Leo Maslíah, también la historia de Teodoro Vilardebó quien fue el primer médico uruguayo. Esta experiencia teatral se sostuvo entre 1994 y 2000. Lamentablemente, los cambios en las Direcciones y en lo atinente a la “Rehabilitación” imposibilitaron la continuación de esta muy rica y ejemplar experiencia. Incluso frustraron un proyecto de generar un Grupo de Teatro con pretensiones de empresa cooperativa y autogestiva. También cabe hacer aquí el mea culpa, ya que quienes dimos el primer impulso a este proyecto no insistimos por otros lados y otras vías.

 Acompañamientos Terapéuticos

 El otro nivel de experiencias, sostenida inicialmente entre 1995 y 2002, y luego continuada en 2006 desde mi nueva inserción en este hospital como funcionario, es la de la clínica comúnmente denominada: Acompañamiento Terapéutico (una modalidad más de psicoterapia, a mi modo de entenderla, o de trabajo psicológico para usar un término más amplio y menos teñido de las luchas territoriales de hoy día). Y ahí aprendí mucho, tanto de Raúl como del equipo de Sala 8, sobre todo la Dra. Calero, la Trab. Social Rosa Di Bono y el colega Fabián Vico. Pero sobre todo: aprendí de los pacientes. Tenés razón Raúl, lo primero es Estar con la persona, es lo primero a aprender. Y ese estar te hace transitar múltiples devenires. En mi caso conocí historias de vida y el convencimiento de que estos problemas subjetivos no son meramente un hecho biológico. Hay historias atrás, y en general bien jodidas. Y fui aprendiendo en esa práctica las funciones básicas del psicólogo: escuchar, ayudar a comprender, sostener. Como siempre dice el profe Alfonso Lans: “a poner el cuerpo”. Mis primeras armas como psicólogo sin dudas las tomé de ahí. En una tarea de mayor implicación, de mayor propuesta también. No era yo el que venía a escuchar meramente al paciente y trabajar con “su material”. Una tarea básica en gente que está muchas veces desde hace meses o años internada, es estimular, y para eso hay que proponer. Llevar revistas, noticias, hablar de ese mundo que ven (a veces) solo por la tele, porque para ellos el mundo se transforma en el hospital. Por suerte tuve la gracia de poder trabajar con la mayoría de ellos mucho tiempo afuera del hospital, en algún caso varios años, yendo a su casa, trabajando con la familia, en la vida cotidiana, incluso con algunos hasta en la playa. Un sostén necesario. En muchos de ellos recibí la gratificación de ver una gran mejoría de su situación, incluso la de lograr proyectos de vida transformadores, verdaderos movimientos de subjetivación.

 El acaecer clínico más recordado fue el de un muchacho de 25 años, diagnosticado como psicótico (al que luego, tras su mejoría con el tiempo, se le cambió el rótulo a borderline), portador de HIV y adicto a múltiples sustancias (compartiendo jeringas contrajo el virus del SIDA). En un trabajo de un año y medio durante la internación y tres años y medio en la externación logró hacerse cargo del tratamiento del HIV y su problema psíquico, así como generar un nuevo proyecto de vida, retomando su adolescente sueño de ser mecánico, logrando estudiar, recibirse y comenzar a trabajar. Otro de los encuentros klínicos a destacar fue el de un muchacho de 23 años aproximadamente, esquizofrénico, que fue internado por asesinar a su madre en una crisis delirante. El chico hacía tiempo estaba allí, cerca de un año, y no tenía consciencia de lo que había hecho, según me contaba el Equipo Técnico de la Sala, no recordaba que mató a su madre. Recuerdo que manejábamos todos la situación con suma delicadeza al respecto. En el cuarto encuentro con él, el muchacho empieza a recordar lo que pasó, y lo hace con una emoción tremenda, obviamente. Lloró mucho ese día. Fue consciente de la jodida situación que le tocó vivir. Pero a partir de ese momento todo empezó a cambiar para él. Cuando fui con la noticia a los médicos, el psicólogo y la trabajadora social, no lo podían creer. Estaban esperando que se diera ese momento desde hace mucho tiempo. Y fue la clave para ingresar en otro territorio subjetivo, una desterritorialización creativa que le permitió acceder a otro nivel vital. De a poco los proyectos empezaron a surgir, el chico quería trabajar. Comenzó a salir del hospital con mi compañía en principio. Hasta llegamos a ir a la playa (ocasión en la que invité a mis dos mejores amigos, estudiantes de psicología también). Luego la familia entró a tomar más participación. Además de la hermana que nunca dejó de verlo, el padre comenzó a sumarse. Con él tuve varios encuentros, es que le era muy jodido aceptar la enfermedad del hijo, y que éste no mató a su madre desde un lugar consciente. También a los hermanos varones esto les costó. Pero de a poco se fue superando la situación familiar, el paciente fue externado y comenzó al poco tiempo a trabajar en una panadería.

 Hoy día, desde mi incorporación como funcionario de este hospital, la herramienta del “Acompañamiento” la considero esencial. La he usado en forma individual y grupal, siempre pensada en la inmanencia del proceso. Hay que aclarar que sea donde sea la clínica (o klínica, tomando nociones esquizoanalíticas que se remontan al término Kliné –“desvío”-) ella es “tal cual es” (3); en el consultorio, la calle, una plaza, un paseo, etc… no deja de ser clínica. Como me lo enseñó en la Facultad Alfonso Lans: lo importante del encuadre en Psicología es tener claro los Roles y la Tarea. Recientemente presenté un trabajo sobre el arte de un paciente internado desde hace muchos años por la Justicia (4). El uso del acompañamiento fue solicitado al Juez, para que el compañero internado pudiese salir, disfrutar de algo del mundo extra-hospitalario y, sobre todo, continuar con su devenir artista. En general las salidas son a museos y exposiciones de arte, donde éste disfruta de ver la obra de otros, darle sus interpretaciones, y tomar también ideas para realizar nuevas creaciones. Y en ocasiones fue a ver sus propias obras expuestas, incluso en Punta del Este.

 Otro uso de esta técnica la comenzamos con el equipo de la Sala 10 recientemente el año pasado, en forma aún más interdisciplinaria. La Trabajadora Social de la Sala  (Cecilia Silva) y yo diseñamos un proyecto (acompañado por los diversos psiquiatras que tuvimos entre 2010 y 2011) de “rehabilitación y reinserción social” (o como prefiero denominarlo: psico-socio terapia en múltiples ámbitos: intra-subjetivo, relacional, familiar, barrial, laboral, etc.) con la inclusión de este dispositivo al que decidimos denominar: Acompañamiento Psicosocial. Además del trabajo que hacemos comúnmente en sala, incluímos a una estudiante de psicología y uno de trabajo social  (Leticia Echeverría y Pedro Da Costa) voluntarios con un seguimiento más intenso al compañero internado e inclusive a su familia. El trabajo continuó tras el egreso, moviéndose todo el equipo (sobre todo los estudiantes) en los ámbitos ya señalados, el mismo hoy día está en su fase final. Nos trazamos objetivos y etapas (todo en forma flexible y dependiendo del proceso real, obviamente) cuyo propósito básico fue fortalecer la transformación subjetiva creadora de la persona (o, en otros términos: apuntar a generar subjetivación). Se logró que tomara más cuidado de sí con respecto a su problemática subjetiva y continuara el tratamiento psiquiátrico, así como una fuerte autocrítica de su pasado y de su situación manicomializada, incluso que pudiera sostener proyectos laborales posibles. También lo ayudamos en la re-vinculación con buena parte de su familia, así como en lograr nuevos movimientos subjetivos en su barrio intentando conectarse a situaciones saludables (entre otras cosas, alejándose de aquellos vínculos que lo podían sujetar nuevamente a ámbitos delictivos y drogadictivos). Buena parte de este proceso lo hemos presentado en diferentes congresos y publicado en diferentes revistas especializadas (5).

 Espacios Humanizantes

 Finalmente me gustaría citar la experiencia del dispositivo Sala 14-Espacio Humanizante (6), y su símil en la sala del sector mujeres ubicada al lado de la Sala 23 (proyecto iniciado en abril de este año con la colega Andrea Ferreira). Este espacio subjetivante trabaja con las personas que ingresan al hospital y, en general, no acceden por su “situación psicopatológica” a otros dispositivos de “rehabilitación” (Centro diurno, Huerta). También lo componen muchos pacientes que realmente se sienten muy bien allí en lo que se hace y que están algo más integrados psíquicamente. Trabajan allí dos psicólogos y un enfermero, además de varios talleristas: cerámica, música, teatro, expresión plástica. También se cuenta con el apoyo de estudiantes de psicología y psicólogos voluntarios. Funciona el espacio de dos maneras. Una de ellas, la predominante, con Penino la hemos denominado: Grupo Dinámico Espontáneo. Tal denominación intenta señalar que en el espacio no hay ninguna actividad pre-fijada y los muchachos pueden realizar con lo que tienen a su disposición (incluyéndonos a nosotros, los psicólogos), lo que su deseo les dictamine. Claro que con ciertas reglas: prohibido entrar descalzo o con el torso desnudo, no fumar, no agredir, no destrozar obras de arte hechas por otros compañeros, si se establece un encuentro grupal coordinado por el psicólogo hablar por turnos.

 Este espacio para mí es clave para la subjetivación, o para la recomposición subjetiva tras las graves crisis que estas personas suelen sufrir. Allí encuentran un lugar para enunciar lo que deseen, para escuchar y ser escuchados, también para leer y compartir si lo desean. Pueden expresarse en forma más libre, allí nos piden materiales varios para pintar, escribir, hacer collages, construir desde cuestiones muy pueriles hasta bellezas estéticas. Pero nada de eso es desaprovechable nunca, pues todo lo que hacen son movimientos de su deseo e intentos de reconfiguración subjetiva. Esos Yoes frágiles insisten en maquinar, enunciando sus delirios, produciendo focos de autopoiesis necesarios para recuperar su consciencia hasta llegar, poco a poco, a configurar otra dimensión subjetiva que les permita otras potencias más saludables. El hospital brinda pocos elementos para que se exprese el deseo en forma nómade. Todo lo captura en su forma sedentaria medicalizada: camas, enfermeros, médicos, pastillas, micronarcosis, horarios para dormir y estar levantado, horarios para comer, tomar mate, etc. Todo demasiado estructurado. Y como sabemos bien, demasiado orden termina matando el deseo, la vitalidad, como ya lo han planteado hasta el cansancio Deleuze y Guattari (7). El deseo necesita espacios libertarios, y esta sala lo constituye. Intersticio instituyente en una institución altamente estriada. Pero también se da lugar a propuestas tallerísticas concretas (la otra modalidad de funcionamiento), para aquellas subjetividades que también las necesitan (sobre todo las que están con su Yo más integrado, aunque cabe señalar que muchos de ellos participan con gusto también de la otra modalidad más espontánea), y allí se dan las actividades ya citadas más aquellas a cargo del personal de la sala, como por ejemplo: “Locos por el Arte” y “Taller psico-literario”.

 En 2010 en el sector de Mujeres se abrió una sala para que se trabajara la dimensión de la “rehabilitación” en forma más apropiada. La institución comenzaba a organizarse mejor en este aspecto, dado que la femineidad internada en ésta estaba bastante postergada. Incluso me pregunto cómo no se nos ocurrió antes a los psicólogos crear un espacio como Sala 14 en este sector. Pues bien, esto empezó a cristalizarse este año, tras la aprobación por el Departamento de Rehabilitación del proyecto presentado por mí y la colega Ferreira. Como todo inicio de un trabajo instituyente mucho la vamos remando. Estamos luchando por conseguir condiciones materiales de trabajo adecuadas, que en algo han mejorado, pero falta aún para que sean las más apropiadas. De todos modos, las compañeras retribuyen este esfuerzo, señalando que el espacio hacía falta, y las vivencias tenidas en Sala 14 por varios años ahora tienen su visión desde el otro género. El Grupo Dinámico Espontáneo sigue dando sus frutos. En el pequeño espacio logramos colocar materiales para leer, recortar, pegar, escribir, hay música, la escucha está pronta y las ganas de compartir también. De eso se trata, de estar dispuesto a “recibir la psicosis” (término que si no me equivoco, se lo escuché en alguna conferencia a Marcelo Percia), para brindarle un espacio de expresión, de estimulación psicosocial, incluso de comprensión y afecto. La cuestión es estar dispuesto a compartir, o como dice Rául: “estar” (término sin dudas profundo y polisémico que daría para otro trabajo). Un estar desde la salud, apuntando a la potencia de la vida. Seguimos poniendo el cuerpo.

 BIBLIOGRAFÍA CITADA:

 1) Spinoza, B. “Ética. Demostrada según el método geométrico”. Ed. Terramar. La Plata (Argentina), 2005.

 2) De Brasi, J. “Subjetividad, grupalidad e identificaciones”. Ed. Búsqueda. Bs. As., 1990.

 3) Saidón, O. “A clínica como ela é”. En: Baremblitt, G. (Coord). SaúdeLocura 5. Ed. Hucitec. San Pablo, 1996.

 4) Perdomo, A. “Devenir artista… devenir perceptible”. Presentado en las Primeras Jornadas “Gilles Deleuze” – “Pensar con y desde el arte”, realizadas en la Universidad Nacional de Mar del Plata, los días 17 y 18 de junio de 2011. Publicada en Facebook de Alfredo Perdomo, sección Notas.

 5) Silva, C; Perdomo, A; Etcheverría, L; Da Costa, P. “La reclusión del proyecto de vida. Iluminando el campo de los posibles ante la opacidad del encierro”. Publicado en Revista Regional de Trabajo Social año 25 Nº 51 Enero-Abril 2011 (Ed. Eppal, Montevideo-Uruguay), en Revista Campo Grupal Nº 133 de Mayo de 2011 (Buenos Aires-Argentina) y en Revista de Coordinadora de Psicólogos del Uruguay Nº 227 de junio de 2011.

 6) Penino, R; Perdomo, A. “Un espacio humanizante en un hospital psiquiátrico”. Presentado en el XXI Encuentro Nacional de Psicólogos 16 y 17 de octubre de 2010. Balneario Solís – Uruguay. Organizado por Coordinadora de Psicólogos del Uruguay. También en IX Congreso Internacional de Salud Mental y Derechos Humanos Organizado por Fundación Madres de Plaza de Mayo. 18 al 21 de noviembre de 2010. Buenos Aires –Argentina.

 7) Deleuze, G; Guattari, F. “Mil Mesetas. Capitalismo y Esquizofrenia”. Ed. Pre-textos. Barcelona, 2002. 

Referencias del autor: Psicólogo egresado de la UdelaR en 1999. Esquizoanalista egresado del Centro Félix Guattari de Montevideo en 2005. Trabajó en diversas experiencias en el Hospital Vilardebó de forma voluntaria en el Programa Puertas Abiertas desde 1994 a 2002. Es Psicólogo contratado por dicho Hospital desde 2005.