domingo, 13 de marzo de 2016

SEMINARIO - TALLER "ESQUIZOANÁLISIS Y LOCURA"

SEMINARIO - TALLER DEL CENTRO FÉLIX GUATTARI:

ESQUIZOANÁLISIS Y LOCURA .
DIMENSIONES CLÍNICAS, INSTITUCIONALES Y POLÍTICAS.


El seminario-taller apunta a la historización de la locura, sus modos de comprensión y diferentes abordajes, desde el modelo manicomial hasta los emergentes paradigmas sociocomunitarios y antimanicomiales. El eje será la construcción del esquizoanálisis y las clínicas desarrolladas por Guattari y otros autores afines, así como el enclave de estas prácticas en sus implicaciones institucionales y socio-políticas.


Ejes Diagramáticos:

Historia de la construcción de la locura.

La locura en la historia y el entramado social.
El concepto de psicosis.
Clínicas de las psicosis.

Locura e instituciones.

Los manicomios y las colonias.
El surgimiento del trabajo grupal en instituciones.
La comunidad terapéutica y la psicoterapia institucional.
La psiquiatría de sector y la psiquiatría comunitaria.
Críticas a la psiquiatría hegemónica: la antipsiquiatría y psiquiatría democrática.
La rehabilitación psicosocial y el modelo centrado en la comunidad.
Perspectivas críticas actuales: Franco Rotelli y el modelo italiano, la perspectiva comunitaria, la salud mental centrada en los derechos humanos, hacia el fin de los manicomios.

El esquizoanálisis y las psicosis

Tosquelles y la psicoterapia institucional.
Guattari: del lacanismo a la transversalidad.
Deleuze-Guattari y el esquizoanálisis.
Revoluciones Moleculares.
El paradigma estético.
Deliberar hoy las psicosis.

Bibliografia

-Amarante, P. “Locos por la vida. La trayectoria de la reforma psiquiátrica en Brasil” Ed. Madres de Plaza de Mayo.

-Baremblitt, G. “Psicoanálisis y esquizoanálisis. Un ensayo de comparación crítica”. Ed. Madres de Plaza de Mayo.


-Berti, G. (Coord.) “Felix Guattari. Los ecos del pensar entre filosofía, arte y clínica”. Ed. HakaBooks.

-Deleuze, G; Guattari, F. “El anti edipo. Capitalismo y esquizofrenia”. Ed. Paidos.

-Deleuze, G; Guattari, F. “Mil mesetas. Capitalismo y Esquizofrenia”. Ed. Pre-textos.

-Deleuze, G; Guattari, F. “¿Qué es la filosofia?” Ed. Anagrama.

-Guattari, F. “Caosmosis”. Ed. Manantiales.

-Guattari, F. “El devenir de la subjetividad”. Ed. Dolmen.

-Guattari, F. “Psicoanálisis y transversalidad. Crítica psicoanalítica de las instituciones”. Ed. Siglo XXI.

-Guattari, F. “Revoluçâo molecular: pulsaçôes políticas do desejo”. Ed. Brasiliense.

-Guattari, F; Rolnik, S. “Micropoliticas. Cartografias del deseo”. Ed. Tinta Limón.

-Percia, M. “Deliberar las psicosis”. Ed. Lugar.

-Rotelli, F. “Vivir sin manicomios”. Ed. Topia.



Frecuencia: una hora y media semanal.


$ 600 por mes

Informes e inscripciones: psicoper@hotmail.com   099 375 258



GRUPO DE ESTUDIO "TRABAJANDO CON DELEUZE Y GUATTARI"

GRUPO DE ESTUDIO DEL CENTRO FÉLIX GUATTARI:

"TRABAJANDO CON DELEUZE Y GUATTARI"


Coordinador:  Lic. Ps. Alfredo Perdomo


En Magallanes 1484 ap 204. Martes 20.30 a 22 hs.

La idea es trabajar textos de ambos autores, junto a otros, en forma personal o clases que tratan lo trabajado en la producción a dúo guattareuziana. Se iniciará con Mil Mesetas (continuando el grupo de estudio iniciado en 2017 sobre este libro), siguiendo la máxima deleuzoguattariana de que se puede iniciar la lectura de sus libros por cualquier vía de entrada. Clínica, filosofía, política, literatura, arte y…y…y….. La invitación al viaje está hecha.

Mapa de ruta:
-Deleuze-Guattari. Mil Mesetas. Ed. Pre-textos.
-Deleuze. Derrames II. Aparatos de estado y axiomática capitalista. Ed. Cactus.
-Guattari. Líneas de fuga. Por otro mundo de posibles. Ed. Cactus.
-Deleuze-Parnet. Diálogos. Ed. Pre-textos.
-Guattari. Escritos para el Anti Edipo. Ed. Cactus.
-Deleuze. Derrames. Entre el capitalismo y la esquizofrenia. Ed. Cactus.
-Deleuze-Guattari. Kafka. Por una literatura menor. Ed. Era.
-Deleuze-Guattari. ¿Qué es la filosofía? Ed. Anagrama.


Frecuencia: una hora y media semanal.

Informes e inscripciones: psicoper@hotmail.com  099 375 258






domingo, 11 de octubre de 2015

EDUARDO "TATO" PAVLOVSKY - PARA RECORDAR Y SEGUIR TRABAJANDO.



“¿Cómo sigo? ¿Cuánto falta? Cambio la silla de lugar. Vuelvo a cambiar la silla de lugar. El tiempo no pasa. Me siento en el suelo. Es bueno sentarse en el suelo, muy bueno. Camino. Me detengo. Camino. Muevo las caderas. Soy hombre. Soy mujer. Soy niño. Soy animal”. En: “Voces” de E. Pavlovsky

“El personaje de un determinado social histórico estalla junto con la música en pleno acontecimiento devenir y se abre a un papel impersonal. Sale de los límites de su yo corporal configurado y caracterizado por una silueta de contornos definidos de una determinada clase social con su gama de vicios y costumbres. “Rostrificado”, “reconocible” en su territorio –para estallar en pleno acontecimiento y se impersonaliza, se desrostriza– se desterritorializa, se vuelve otro, se abre en esporas, se rizomatiza, se convierte en pura multiplicidad, puro devenir”. Pavlovsky en “Estética de la multiplicidad”, publicado en “Lo grupal 10”.

“Un ¡basta! Pareció mover los cuerpos a luchar por nuevas dignidades y nuevas éticas. Nuevos territorios y campos de lucha se inventaban en el fragor del combate. Nuevas invenciones micropolíticas de la resistencia civil. Con cuerpos dispuestos a jugarse al todo o nada. Y cuando hay muchos cuerpos juntos con éticas y pasiones nuevas las intensidades se multiplican y contagian entre sí. Se producen verdaderas máquinas de guerra. Las identidades personales se funden en la construcción de nuevos territorios a conquistar. No hay ejército que los pueda contener”. Pavlovsky en “La voz del cuerpo”.

“Cada gesto cada pausa son una pequeña usina de nuevos espacios, tiempos y paradójicamente –cuando más lo reconocemos- es cuando más ha sido capaz de desaparecer de sí mismo para devenir austeramente “otros” en sus líneas abstractas. Parece contradictorio: cuanto más acudo a mi propio estilo, más puedo desaparecer”. Pavlovsky en “Escenas Multiplicidad (Estética y Micropolítica).

“Todos estamos solos; eso es verdad. Todos tememos la muerte; eso también es verdad. Pero nuestra vida puede tener más alegría si aparece un sentido de proyecto y de futuro. Allí entonces la angustia frente a la muerte  se mitiga en la realización de un proyecto solidario”. Pavlovsky en “Proceso creador. Terapia y existencia”.

“Nos hemos vuelto obscenos a fuerza de querer ser modernos, imitando siempre lo peor del mundo desarrollado. Se está produciendo una nueva forma de subjetividad: la legitimación del individuo perverso. Interiorización obvia del individuo radicalmente obsceno, pornografía de la transparencia, exhibicionismo perverso de las fallas éticas. Todo vale. Todo se hace visible. Nada se oculta. Todo se devela públicamente, hasta los mecanismos secretos de la corrupción sindical se pueden mostrar sin pudor; por el contrario, con orgullo. Nueva pornografía de la inmoralidad que se vuelve toscamente hipervisible, ya no hay nada más que ocultar. Todo debe ser develado ante la mirada atónita de individuos que miran sin mirar, sin imaginar, carentes de capacidad crítica, como ocurrió, en el complejo fenómeno de la complicidad civil, durante el terrorismo de Estado. La fractura de la solidaridad exacerba la cultura del individualismo a ultranza, narcisista hasta el  límite de la obscenidad”. Eduardo Pavlovsky en “Lo grupal 9”.

“La escena dramática (ya sea en el campo de la investigación, la docencia o la psicoterapia), la utilizamos para sentir y compartir emociones emanadas de ella, para actuar “juegos” destinados a movilizar y para “corporizar” nuestras palabras y nuestros pensamientos. Sentimos, actuamos, pensamos y hablamos “en escenas”, es un modo de trabajar y hasta de vivir y comunicarse”. Pavlovsky y Kesselman en “Las escenas temidas del coordinador de grupos”.

“Pero lo dramático, ¿es solamente un lenguaje o un medio para investigar? ¿Es algo nuevo que se “agrega” o se incluye junto a los métodos ya conocidos, o es otra cosa? ¿Es otra manera de concebir la experiencia grupal o de participar en los grupos? Pensamos que es otra manera de “estar”, de compartir, de dirigirse a los otros, de pensarse uno mismo. Esto podría ampliarse diciendo que la participación del cuerpo en la comunicación cambia el tipo de mensaje, o al mismo tiempo que el “otro” cobra más realidad, entran más elementos en juego. Es por lo tanto mucho más que un intercambio de cosas mentales o pensadas”. Pavlovsky, Moccio y Martínez Bouquet en “Psicodrama. Cuándo y Por Qué Dramatizar”.

“Soy muy spinoziano en este sentido. Creo que en la vida hay afectos tristes y afectos alegres. Los afectos tristes, en general, conducen a malas combinatorias, no producen pasiones. Los afectos alegres generan buenas combinatorias, potencian nuevos descubrimientos, nuevas alegrías. Hay que salir de los afectos tristes a que nos llevan el encierro o la incomunicación. Hay que abrir el dique a los afectos alegres que nos sacan del territorio depresivo y conducen a nuevos encuentros amorosos, a nuevos encuentros políticos, culturales o sociales. Y es allí donde se recobra la acción, porque la tristeza es más afín con la melancolía, la parálisis, la inacción.” Pavlovsky en “Una charla con Olga Cosentino. Eduardo Pavlovsky”.

“La vida nos arroja al vacío y nosotros decimos en el aire “voy por este camino, elijo este otro, me bamboleo por aquí o por allí”. Bien quisiera yo explicar los hechos, las circunstancias desencadenantes, explicar las causas. Decir este acto lo puedo explicar  de este modo. Solo puedo decir que soy absolutamente responsable de todo, de absolutamente nada me arrepiento, porque mis actos son lo único donde puedo encontrar algún sentido, alguna línea a seguir… soy responsable  de cada una de mis intensidades… eso es cierto… absolutamente cierto. Esa es mi certeza”. Pavlovsky en “Sensatez”, incluído en “Diagramas de Psicodrama y Grupos” (comp. Ana María del Cueto).



sábado, 27 de junio de 2015

EL MANICOMIO COMO FUENTE DE MALESTAR LABORAL Y SOCIAL.

EL MANICOMIO COMO FUENTE DE MALESTAR LABORAL Y SOCIAL.

Lic. Alfredo Perdomo 

(Expuesto en el Octavo Encuentro Nacional de Psicólogos de Salud Pública en Montevideo-Uruguay, el 26 de junio de 2015)




En primer lugar cuestionaré la concepción que encarna el término Salud Mental. Y sobre todo el segundo término: Mental. Esto indica que hay un dualismo mente-cuerpo, y que ambos conceptos imaginarios podrían trazar la fantasiosa idea de que existe una salud mental contrapuesta a una salud física. Cuerpo y Mente son conceptos imaginarios. Por lo tanto aquí de lo que hablamos es lisa y llanamente de Salud. Un estado depresivo no va a impactar sólo en mi cerebro, sino en todo mi cuerpo. Un cáncer genera un impacto emocional muy grande. Por ende, si mi autoestima es positiva, seguramente mi cuerpo se sentirá mejor globalmente. Es hora de transversalizar, de dar cuenta de la multiplicidad de la realidad con la que trabajamos, comprendiendo a ésta en forma holística, más allá de los límites conceptuales que trazan mapas (que para muchas cosas son útiles) que no dejan de ser imaginarios. Como ya señaló De Brasi: la existencia imaginaria de un límite traza un límite imaginario de la existencia (1). La Salud es una sola.

El campo en el que me he desenvuelto es en el de las subjetividades que han transitado, transitan o aún están en lo que se denomina clásicamente “hospital psiquiátrico” (al cual hoy día se le denomina, en otros lares: centros de salud mental, o centros de atención psico-social, etc.). Esta denominación que se mantiene hoy día en Uruguay marca el gran peso del poder médico-psiquiátrico. De todos modos, y felizmente, se ve en los últimos años un crecimiento de otras dimensiones de saberes y quehaceres antes apenas emergentes: Psicología, Trabajo Social, Terapias Alternativas, Arte, etc.

Mi postura con respecto a este tipo de institución (el manicomio, el hospital psiquiátrico) es sumamente crítica y cuestionadora. Creo que es una institución a eliminar. Obviamente que no en forma “salvaje”, es decir: debería darse un proceso de generación de diversos dispositivos y leyes que faciliten una transformación importante del tratamiento de estas subjetividades en grave estado y la inclusión social real de estas personas.

Es más, creo que es responsable de un alto grado de insalubridad para todo el personal que trabaja en él, que en ocasiones irrumpe en conductas locas, perversas, impensables. Nos ha tocado un dìa ingresar a la Sala 14 (espacio humanizante de rehabilitación psicosocial del sector masculino del Vilardebò, sede principal del Programa Puertas Abiertas) y ver que la puerta habìa sido destruída. Lo primero que pensamos: un paciente la rompió a patadas. Pero no, nuestro prejuicio se vió felizmente derrocado, pues hacía poco se había colocado una cámara que controlaba ese sector. Y todos nos asombramos al ver pasar allì a un enfermero con un paciente, que provenìa de ser recientemente aplicada una dosis de electroshock, y al pasar por la puerta de Sala 14 intempestivamente golpea brutalmente al paciente contra èsta, destrozàndola y haciendo pasar a esta persona indefensa al otro lado. Al parecer este enfermero había dicho a compañeros del hospital cuestiones referentes a su malestar, pero nadie pensó en una reacción como èsta.

Estas situaciones, de un modo u otro, le ha tocado vivirlas a buena parte de los funcionarios, a las cuales no escapan los propios profesionales. Alto stress, situaciones de crisis mental, padecimientos somàticos (con raìces en lo emocional y en la situación estresante de lo institucional), conductas perversas de tipo maléficas generando daños a pacientes e inclusive a funcionarios, manejos perversos de los diferentes poderes en puja (a veces, por el peso gremial, tiene màs fuerza para algunas decisiones el sindicato que el sector tècnico-directriz), la desvalorización del trabajo del otro, manejos burocràticos del padecimiento del otro (des-humanización).

Hay un tema de raìz, desde mi concepción, que es la existencia del propio dispositivo institucional. Una macro-instituciòn de este tipo no debe de existir màs. El camino para un cambio de rumbo en un sistema de atención màs digno para los usuarios y màs saludable para los propios funcionarios, va de la mano con lo que muchos desde aquì y otros paìses denominamos: desmanicomializaciòn. Harè unos aportes desde lo històrico que resultan màs que interesantes para pensar estas cuestiones que necesariamente conllevan a un trato màs humano y saludable para todos (màs allà de los efectos que conllevan el trabajo con las personas con enfermedades mentales, donde hay que hacer una fina selección de técnicos y funcionarios, pues creo que no todo el mundo està apto para enfrentarse a estas situaciones crìticas del psiquismo humano).

Tras los pioneros de la Psiquiatría como Pinel y la Terapia Moral, en el Acta de Rehabilitación Norteamericana de 1943 “se plantea el derecho de los enfermos mentales a la rehabilitación y al entrenamiento y, como en el caso de los discapacitados físicos, la necesidad de crear apoyos sociales, comunitarios y económicos para la atención y tratamiento” (2) que abre nuevas miradas en la cultura occidental hacia “el loco”.  Es de destacarse que en los años 50 y 60 cobra fuerza “la idea de situar el trabajo con los pacientes mentales crónicos o discapacitados en la comunidad” (2), aquí cabe mencionar el modelo de Comunidad Terapéutica de Maxwell Jones. Además  “la salida de los enfermos mentales graves de los hospitales psiquiátricos sólo pudo ser posible desde que, a finales de 1950, comienzan a utilizarse los primeros antipsicóticos” (2). Abelardo Rodríguez (de quien se extraen estas citas) marca también “el gran debate y posterior asunción de la idea de que la reclusión de los enfermos en inmensos centros, supuestamente asistenciales y psiquiátricos, atentaba contra el principal valor de las personas: su libertad y dignidad personal” (2).

La Antipsiquiatría en su apogeo causó gran oleaje en las turbias aguas de la Psiquiatría en la segunda mitad del pasado siglo, y sus efectos hoy día son visibles. Laing, Cooper y los antipsiquiatras norteamericanos fueron “escandalosos” para el público de dos congresos sobre Psicosis Infantil llevados a cabo en Francia en los años 1967 y 1968. “La  referencia sociológica y aún ‘humanítaria’” (3) fue rechazada por los psiquiatras y psicoanalistas franceses (a excepción de Lacan), según apreciaciones de Maud Manonni. La psicoanalista lacaniana valoriza muchos aspectos de la Antipsiquiatría, pero cuestiona “un puro activismo del que no está siempre exenta, que transformaría a los psiquiatras en superasistentes sociales” (3). Junto con ello denuncia Manonni la utopía de creer que “con la libertad no habría más locura” y  “que la revolución permitiría resolver las cuestiones planteadas por la locura” (3).

En 1981 se realizó en Cuernavaca (México) el “Primer Encuentro Latinoamericano y 5º Internacional de Alternativas a la Psiquiatría”. Allí los participantes toman ideas de Franco Basaglia: “no una psiquiatría alternativa sino una alternativa a la psiquiatría”, según cita Sylvia Marcos (4). Pero señalan que no forman parte del movimiento antipsiquiátrico a pesar de reconocer que emergen de él. Cuestionando probablemente el trabajo de Laing y Cooper en sus “antihospitales”, enfatizan: “no pretendemos que el viaje hacia la locura sea una solución ni que la existencia de pequeñas células  -comunidades terapéuticas- elitistas, económica y culturalmente, al margen de la macroestructura, sean nuestra respuesta” (5). 

Aún así tomaron mucho de ellos. Como pequeños ejemplo del legado de la Antipsiquiatría en este Encuentro, Félix Guattari en su ponencia afirma que “solamente podremos sensibilizar a los sindicatos y partidos de izquierda a condición de que existan pequeños grupos como los que animó el desaparecido Franco Basaglia en Trieste, como los que se agruparon en Psiquiatría Democrática” (6), en pro de políticas antimanicomiales.

En 1965 se crea la Red Alternativa a la Psiquiatría, con muchos encuentros en Europa y América (entre ellos el antes citado en México). Al respecto Guattari en los 90 señala que “las cosas se deshicieron mucho porque todo se deshizo en Europa. Actualmente atravesamos  un período de hielo, pero el problema sigue ahí. Afortunadamente, aún perduran algunos centros alternativos muy interesantes que se originaron a partir de esa red, por ejemplo en Trieste, en torno a Franco Rotelli, que es el sucesor de Basaglia. Ahí asistimos a un principio de síntesis entre diferentes perspectivas. A la vez, hay todo tipo de actividades microsociales, con la creación de cooperativas, en los cuales se encuentran no solamente los antiguos enfermos mentales, sino también personas con problemas sociales, delincuentes, cesantes, prostitutas.  Son centros de creación institucional muy apasionantes. Siempre hay esa perspectiva de acción en el campo social, no solamente en Italia, sino a nivel internacional. El grupo de Franco Rotelli interviene en Brasil, Grecia, entre otros países” (7).

Franco Rotelli estuvo en 2013 en Argentina en el ultimo Congreso Internacional de Salud Mental y Derechos Humanos, planteando el actual devenir de la reforma italiana, donde la llamada Ley Basaglia ha servido para impulsar cambios importantes, donde en varios lugares de Italia los hospitales psiquiátricos se han transformado en centros culturales u hospitales polivalentes, donde se ha reforzado toda la estructura social de atención (comunidades terapèuticas, centros diurnos y nocturnos, unidades productivas, casas con diferentes niveles de autonomìa y cuidado para los pacientes, etc.) y la atención en crisis se hace en salas de hospitales polivalentes. Incluso en ese mismo año llegaron al Ministerio de Salud Pública a dar una conferencia cuatro psiquiatras italianos planteando la actualidad de la reforma que va en este mismo camino, incluso teniendo muy limitado el uso del electroshock y señalando estudios que recomiendan no aplicarlo en las primeras crisis psicòticas pues puede tener un efecto iatrogènico y llevar incluso a que una persona se cronifique en una enfermedad mental. Las experiencias de intercambio con estudiantes y profesionales de Facultad de Psicología de UdelaR que han visto en vivo la reforma italiana en diversos lugares hablan tambièn de ese gran cambio de paradigma y sus èxitos (ver libro “Abrazos” 8).

“Este movimiento de crítica y diferentes experiencias desinstitucionalizadoras y de transformación de distintos hospitales psiquiátricos (Gorizia, Perusa, Trieste) confluyen y promueven la elaboración y promulgación en 1977 de la famosa Ley 180. Esta ley asume la necesidad de cerrar los manicomios y crear un sistema de servicios alternativos en la comunidad. Prohíbe la construcción de nuevos hospitales psiquiátricos y establece que a partir de mayo de 1978 no se podrán realizar ingresos nuevos en los hospitales psiquiátricos y desde diciembre de 1981 no se producirán ingresos de ningún tipo. Se establece asimismo, la creación de unidades psiquiátricas con no más de quince camas en los hospitales generales donde deberán realizarse todos los ingresos.

La reforma italiana desarrollada mediante esta ley se caracteriza por los siguientes rasgos:
-Desaparición gradual de los hospitales psiquiátricos.
-Diseño de nuevos servicios comunitarios considerados como alternativos a los hospitales psiquiátricos y no como complementarios o adicionales a ellos.
-La psiquiatría hospitalaria se concibe como un elemento de apoyo al cuidado comunitario.
-Se busca la integración y coordinación entre todos los servicios de atención en cada área geográfica (centros de salud mental, unidades de hospitalización, centros de soporte  social, alojamientos protegidos, etc.)

El devenir de la reforma en Italia, tras el impulso y  la ilusión inicial, ha tenido un desarrollo muy desigual en las diferentes regiones.  En muchas zonas del sur del país apenas sí ha comenzado. Ha sido en las regiones más ricas del norte donde se ha implantado de un modo más amplio y coherente.

Trieste constituye un extraordinario ejemplo: se ha desmantelado el hospital psiquiátrico y se ha devuelto a los ciudadanos el uso de sus espacios y se ha logrado integrar a los enfermos mentales en la ciudad a través de una amlia gama de dispositivos sanitarios, sociales y laborales que permiten asegurar una atención integral y continuada a la población enferma mental” (2).

El mismo Franco Rotelli lo marca: “con la ley de 1978 en Italia, se pudo afirmar legalmente que los hospitales psiquiátricos tienen que clausurarse y ser sustituídos por servicios en la comunidad” (9). Y en la misma línea se ubica la Rehabilitación Psicosocial hoy día: “no hay vuelta atrás; el manicomio ha demostrado claramente su inadecuación y sus consecuencias negativas. Las políticas de reforma deben continuar y profundizarse aprendiendo de los errores y problemas para corregirlos y superarlos. La atención comunitaria al enfermo mental crónico es posible, necesaria y es mejor si se organiza y planifica adecuadamente y se le dota de los recursos técnicos y sobre todo económicos necesarios”(9).

Y en Argentina hace tiempo que este proceso está no sólo en la boca de intelectuales, sino en actos concretos, en un proceso denominado “Desmanicomialización” iniciado en los 80 en la provincia de Río Negro (10). En unas jornadas al respecto organizadas por la revista “Zona Erógena” en 1993, es significativo mencionar que en el debate de “los modelos técnicos y prácticas: mientras algunos argentinos citaban constantemente a Basaglia, los italianos –balance crítico de Basaglia mediante- reivindicaron la importancia de pensadores como Pichón Rivière y Bleger” (10). Pero, la cuestión de cómo desmanicomializar lleva a la polémica, en función de los diferentes puntos de vista en cuanto a la estrategia a seguir. “Por ej. Se hizo por primera vez pública la diferencia respecto del ‘cómo cerrar’ el manicomio, entre quienes priorizan la necesidad de desarrollar previamente alternativas que garanticen el ‘después’ del cierre (como V. Galli) y los que sostienen la prioridad –ligada al imperativo éico-político de acabar ya con la institución totalitaria- de cerrar ‘ya’ (como Saidon), con aquellos que procuran articular lo político –incluído el imperativo ético- con lo técnico-institucional –es decir el diseño de alternativas que eviten abortar el proceso- (como Bauleo)” (10).

Sin duda es notoria como está creciendo en la vecina orilla buena parte de la semillita plantada por la antipsiquiatría. Baremblitt ya sostenía en 1982 la necesidad de “conseguir que se promulgue una ley que prohíba la construcción de hospicios, que es lo que Basaglia logró hacer en Italia” (11).

Las nuevas Leyes de Salud Mental en Argentina y Brasil en ese sentido abren los caminos para nuevas perspectivas de abordajes con un apuntalamiento mayor en lo comunitario. En Argentina son ya conocidas desde los años 80 las experiencias desmanicomializantes en la Provincias de Rìo Negro y San Luis, que originaron grandes movimientos en los distintos actores sociales y profesionales vinculados a la salud mental, que en forma organizada lograron llegar a la Ley de Salud Mental del 2010. Nosotros tenemos una ley muy antigua e inadecuada, del año 1936, es prioritario cambiarla. Una ley no arregla todo, pero es un inicio para tener una herramienta con la que los sectores màs involucrados puedan luchar por hacerla cumplir. Si esta ley se abre a procesos desmanicomializantes, habrà futuro para estar a la altura de las posiciones màs vanguardistas en salud mental, y esto beneficiarà la salud de usuarios, familiares y los trabajadores todos de salud mental.

BIBLIOGRAFÌA Y CITAS:

1) De Brasi, J. “Subjetividad, grupalidad e identificaciones”. Ed. Búsqueda. Bs. As., 1990.

2) Rodríguez, A. (Coordinador). (1997). “Rehabilitación psicosocial de personas con trastornos mentales crónicos”. Madrid, Ediciones Pirámide.

3) Mannoni, M. “Prefacio para la edición argentina”. En: Mannoni, M; Winnicott, D.W.; Lacan, J. et al. (1980) “Psicosis infantiles”. Buenos Aires, Ed. Nueva Visión.

4) Marcos, S. “Introducción”. En: Marcos, S (Coordinadora) (1983). “Manicomios y prisiones”. México, Red-ediciones.

5) “Insistimos”. En: Marcos, S: Op. Cit.

6) Guattari, F. “La revolución molecular”. En: Marcos, S. (Op. Cit)

7) Guattari, F. “Antipsiquiatría, psicoanálisis  e institución”. En: Guattari, F. (1998) “El devenir de la subjetividad”. Santiago de Chile, Ed. Dolman.

8) de León, N: “Abrazos. Experiencias y narrativas acerca de la locura y la salud mental”. Ed. Levy, Montevideo. 2013. En particular los artìculos: Cano, A. . “Algunos desafíos para la desmanicomialización en el Uruguay”; Curto, M.  “Locura: aproximaciones éticas y estéticas”.; Evaristo, P. (2013) “La desinstitucionalización de la psiquiatría en Trieste y en Italia”;

9) Rotelli, F. “La instituciòn destruìda”, en Marcos, S. Op. Citada.

10) “Desmanicomialización”. En: “Zona  Erógena, revista abierta de Psicoanálisis y pensamiento contemporáneo” Nº 15. Primavera 1993. Bs. Argentina. Págs. 39 y 40.


11) Baremblitt, G. “Sobre psicoterapia en las instituciones y la institución de la psicoterapia”. En: Baremblitt, G. (1988) “Saber, poder, quehacer y deseo” Bs. As., Ed. Nueva Visión

sábado, 29 de marzo de 2014

GRUPO DE ESTUDIO SOBRE FÉLIX GUATTARI

“FÉLIX GUATTARI Y SUS LÍNEAS DE FUGA. ESTUDIO DE UN ESQUIZOANALISTA”

GRUPO DE ESTUDIO SOBRE LA OBRA DE FÉLIX GUATTARI, Y SUS IMPLICACIONES Y HERRAMIENTAS EN Y PARA DIVERSOS CAMPOS: CLÍNICA PSICOLÓGICA, LO SOCIAL, LA FILOSOFÍA, EL ARTE, LA POLÍTICA, ETC.

Se propone estudiar en profundidad la obra de Félix Guattari, tan potente para la clínica, el arte, el pensamiento, la política y las prácticas sociales. Famoso por su obra a dúo con el filósofo Deleuze, ha desplegado una prolífica serie de libros y artículos, algunos de ellos con otros autores (como Bifo Berardi o Toni Negri), muchos de los cuales se están traduciendo y publicando al español recientemente. Se priorizará en el dispositivo la obra en solitario de Félix, así como recientes estudios aparecidos sobre su producción.

COORDINACIÓN: Lic. Alfredo Perdomo (Psicólogo y Esquizoanalista).

DIRIGIDO A TODO PÚBLICO, MUY RECOMENDADO PARA ESTUDIANTES Y PROFESIONALES DE PSICOLOGÍA, CIENCIAS DE LA SALUD, FILOSOFÍA, ARTE Y CIENCIAS HUMANAS Y SOCIALES EN GRAL.

Algunas perspectivas a desplegar en forma diagramática:

-De la transferencia psicoanalítica al agenciamiento maquínico.
-Grupo sujeto y grupo objeto.
-La transversalidad
-La perspectiva ecosófica
-Caos, cosmos y caosmosis
-La revolución molecular y el capitalismo mundial integrado
-La ética micropolítica.
-Cartografías esquizoanalíticas
-La servidumbre maquínica
-De la moral al uso de los valores
-La clínica cartográfica
-Rizoma y multiplicidad
-Modos esquizoanalíticos de ver los sueños, el delirio, los síntomas y otros fenómenos subjetivos.
-El deseo para el esquizoanálisis.
-Cuerpo e implicación.
.

Bibliografía diagramática y flexible (o sea, en función de la pertinencia se pueden agregar textos):

-Gabriela Berti: Félix Guattari, los ecos del pensar entre la filosofía, el arte y la clínica (autores varios)

-Franco Berardi : "Félix" (Narración del encuentro con el pensamiento de Guattari, Cartografía visionaria del tiempo que viene).

-Cadernos de Subjetividade (varios números con aportes de Guattari, Rolnik y otros).

-Baremblitt: Introduçâo à Esquizoanálise.

-Berardi, Bertetto  y Guattari: "Deseo y revolución"

-Guattari y Negri: Las verdades nómades.

-Libros de Guattari: Psicoanálisis y transversalidad; La revolución molecular,  El inconsciente maquínico; Las tres ecologías, Máquina Kafka, Cartografías esquizoanalíticas, Caósmosis, Líneas de fuga (por otro mundo de posibles), El devenir de la subjetividad, Micropolítica (con Suely Rolnik), Cartografías del deseo, Plan sobre el planeta (Capitalismo mundial integrado y revoluciones moleculares), Sesenta y cinco sueños de Franz Kafka, De Leros a La Borde (Prácticas analíticas y prácticas sociales).

TODOS LOS VIERNES DE CADA MES, DE 20.30 A 22 HS.

INICIO 2015: MES DE MARZO.

COSTO: $ 700 POR MES
.
EN: MAGALLANES 1484 BIS APTO 204, ENTRE COLONIA Y MERCEDES.


Inscripciones: psicoper@hotmail.com, 2509 0667, 099 375 258


lunes, 6 de enero de 2014

CLINICA Y ESQUIZOANALISIS.

CLINICA Y ESQUIZOANALISIS.



                                                           
“Escribir es un asunto de devenir, siempre inacabado, siempre en curso, y que desborda cualquier materia vivible o vivida”
Gilles Deleuze. (1 Pág. 11)










Tal como expresa Deleuze, el acto de escribir es mucho más que intentar describir lo vivido, a tal punto que ya ni siquiera es otra inscripción de lo ya vivido, pues es otra forma de vida. Y es de vida de lo que quiero hablar aquí. Esa vida que trascurre en ese espacio-tiempo artificial (más no por ello menos real) creado por la humanidad: la clínica. Y, como Michel Foucault nos ha enseñado, la clínica tiene su origen sociohistórico en las prácticas y discursos médicos. “La medicina se inventó un artefacto –dispositivo- de transmisión de sus saberes, para la capitalización de este saber y el desarrollo de su poder, sobre la sociedad civil” (2  pág. 183). Es en función de este dispositivo que se originan las prácticas  de la Psiquiatría y más adelante de la Psicología. Y en nuestra ciencia se han creado múltiples modelos a seguir. Pero: ¿estos modelos se deben repetir? Joaquín Rodríguez Nebot plantea que: “la clínica es en tanto y en cuanto se investiga, en la propia acción del proceso, sin la investigación no hay clínica posible, solamente es reproducción, estereotipia, y por lo tanto es discurso y acción de poder” (2 pág. 191). Y es que esta acción técnica y discursiva, que sólo presta oídos a lo que la teoría quiere escuchar, es sólo una repetición a-crítica de un molde que recorta la multiplicidad de la realidad en la que estamos insertos. No se puede pensar prácticas en el plano de las Epistemologías del Ser, de lo estático, de las Ciencias del Estado, con su tradición racionalista especializada en medir espacios primero, para luego ocuparlos. La Filosofía de Estado pone hincapié en el orden, en lo racional, en lo absoluto. Este modo de pensar, esta tecnología, hace que la diversidad, la multiplicidad, el movimiento, queden diluidos, reducidos a una sola racionalidad. ¡Y si habrán racionalidades a seguir en nuestra ciencia plagada de doctrinas y de instituciones que llevan adelante la política de legitimación de las mismas!

Lógica de la identificación, de la individualización: “yo soy guestáltico, yo soy kleiniano, etc”. Lógica del reconocimiento, de la diferencia, pero de una diferencia que hace a lo homogéneo, pues es un identificarse con otros que son iguales. Craso error el de decir: “yo soy”. En realidad no se trata de Ser. Trampa de nuestro sistema de lenguaje, cristalizador del movimiento vital. En realidad se trata de estar siendo, de devenir. Devengo lacaniano, conductista o psicodramatista, al igual que devengo padre, mujer o policía. Lógica de territorios, trazados por múltiples recorridos. “Porque me-pertenezco, me-reconozco en un transcurrir témporo-espacial y en cada tramo me reconozco siendo yo-mismo” (3 pág. 126). ¿Por qué aferrarse, por qué trazar estos límites imaginarios de la existencia, al decir de De Brasi? Miedo a lo diverso, a lo múltiple, a caer en el “horror” del caos. Entonces: es mejor estriar, sedentarizar, anclarse en un lugar. Falsa ilusión  de la identidad y la pertenencia.

No es en esta línea imaginaria de pensamiento en la que me ubico. Me posiciono en Epistemologías que privilegian el devenir y lo fluido. Su pensamiento es nómade, le interesa el movimiento, por ende se mueve en función de vecindades, es decir en función de los medios con que contacta cambia de naturaleza y produce problemas. En esta dimensión se trata de construir conceptos, de valor local (no universal), útiles a un campo de análisis y de problemas específicos. El punto de vista nómade extrae del medio lo que sirve para pensar, ocupa el espacio y luego lo “mide”. Produce teorías locales para pensar el medio, construyendo los instrumentos para operar ahí. Comprende al caos no como desorden, sino como la confluencia de diversas lógicas, cada una con un orden específico. Nada más lejos de la anarquía. En definitiva, es un problema de miradas.

Las teorías y técnicas “psi” han sido históricamente diseñadas en función de problemas específicos. Por ende, no se trata de un asunto de fidelidad (decir: “soy freudiano o rogeriano, etc”... nos lleva a pensar como “el ano”, al decir de De Brasi), sino de multiplicidad. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de multiplicidad? Es, para Deleuze y Guattari (4) lo múltiple tratado como sustantivo. No es decir que el individuo, el grupo o la institución es múltiple. Sino que en primer lugar está lo múltiple, en eso que hemos construido sociohistóricamente como unidad. No es que, por ejemplo: el Hospital Vilardebó está compuesto por determinadas leyes, normas por las que se rigen determinadas personas, en donde hay una función social de atención psiquiátrica, etc.. Así lo que hacemos es santificar la unidad, el Hospital. En sí, ocurre que históricamente las formaciones sociales han rechazado todo aquello que escapaba de sus racionalidades, y han inventado determinados espacios donde recluir e intentar adaptar a los que diferían de las normas sociales, etc... Esto es rescatar la multiplicidad, colocarla en primer lugar. El individuo, el grupo, la institución, etc... son entidades abstractas, construidas o “inventadas” (al decir de Nietszche)  con determinados fines y propósitos. En nuestro devenir sociohistórico capitalista, los fines son la cuantificación, el medir para controlar, individualizar. Construcción de límites imaginarios, dualismos del adentro-afuera. En el mundo “psi” muchas veces nos “tragamos” estas “naturalidades”. Entonces decimos: “yo trabajo con mi paciente, en mi consultorio”, y hasta nos negamos trabajar con otras personas con las que “nuestro paciente” se vincula en su vida cotidiana. 

Naturalizamos el individuo y limitamos nuestro accionar por nuestro deseo de trabajar exclusivamente con él. Pero ese individuo no vive sólo, aislado, también sufre y padece con otros. Y esos otros no sólo remiten a una novela familiar, a lo edípico. También está el campo cultural, institucional, social, en donde la persona produce y es producida.

Producción de Subjetividad entendida como aquello relacionado con lo subjetivo, pero que no prioriza al sujeto (o grupo o institución, etc..) sino a la Multiplicidad. Entonces, el  movimiento implica no quedar atrapado en la noción de individuo (o persona o sujeto). Desde el esquizoanálisis, priorizar lo múltiple implica reconocer que en primer lugar estamos ante una situación problemática. Y esa situación problemática desborda a esa persona; y por ende puede demandar el trabajo con otros. E incluso fuera del espacio santificado del consultorio, en la calle, en una plaza, en su casa, etc...  Todo en función de una estrategia de trabajo que procura lograr determinados efectos en esa subjetividad. Allí, diferentes nociones y técnicas psi pueden utilizarse, pero como herramientas y no como saberes trascendentes a respetar y repetir. Del mismo modo, también podemos construir múltiples modos de intervención. Un método de la multiplicidad da cuenta de lo heterogéneo, descentra y conecta diversos eslabones semióticos, organizaciones de poder, políticos, científicos, artísticos, etc...

“Me peleé con mi marido.  Él me engañó. La culpa la tuve yo. Yo tengo que cambiar”, dice una subjetividad sufriente. Para esta señora el trabajo clínico implica trabajar con ella para aceptar la situación tal cual es para que no sufra. Mas eso es imposible. En un trabajo de movimiento, analizando su Edipo, su historia y la moral implantada, llega a la conclusión de querer cambiar su situación familiar. Esto implica un trabajo familiar, ya que no sólo apareció el marido sino su hijo con múltiples síntomas. Trabajo familiar que implica un trabajo en redes a posteriori. Trabajo con la maestra del niño, con la cuñada con la que convivían, pieza fundamental del funcionamiento maquínico familiar.

Trabajo de alisamiento-estriamiento. Ante lo amorfo e informal de la situación que se nos presenta, es decir lo liso, primero intentar comprender las líneas múltiples que la producen. Allí vienen a nuestra mano las diferentes teorías que dan luz sobre lo liso: trabajo de estriamiento. Estriar implica homogeneizar, sedentarizar, fijar, medir, dar forma. Estrategia local de intervención. Estriar, dar forma a eso múltiple para poder operar, hasta la producción de una línea de fuga que nos conecta con otras realidades que tenemos que dar cuenta pues también producen esta situación. Nuevo trabajo de alisamiento, que requiere posteriores estrategias. No se puede ser exclusivamente nómada o sedentario, liso o estriado. Mas bien devenimos en nuestro trabajo, en momentos alisamos, en otros estriamos. Sin estriar en nuestro trabajo psicológico, corremos el riesgo de no comprender nada y de ser inoperantes. Sin alisar el riesgo es la estereotipia, la rigidez en nuestro trabajo.

Dicen Deleuze y Guattari que una de las principales tareas del Esquizoanálisis  es: “descubrir en un sujeto la naturaleza, la formación o el funcionamiento de sus máquinas deseantes, independientemente de cualquier interpretación” (5 pág.332).

Esto es, sus multiples conexiones y constituciones, su complejidad. Lo que lo hace funcionar como tal, como máquina. Realidades siempre parciales, moleculares, no totales, molares  o absolutas. La realidad para el esquizoanálisis es siempre parcial (los totalizadores paranoicos hemos sido los humanos). De lo que se trata es de desmontar máquinas, de analizar sus flujos y los cortes de los mismos, las conexiones de sus partes. Acto de deconstrucción con la finalidad de construir un nuevo acto singular. Otra producción de subjetividad, menos alienante, más llena de vida.

El esquizoanálisis entonces enriquece, amplia y potencia la práctica psicológica en cualquier ámbito de desempeño profesional. No se trata de un dogma, sino de “una ético- política en el campo de la producción de subjetividad” (6 pág.25)., como afirma Guattari en 1991. “En el inconsciente no hay más que poblaciones, grupos y máquinas” (5 pág. 293). Otra noción de inconsciente es la que surge, más de la que surge del Psicoanálisis, es decir: el inconsciente reprimido, representativo. El inconsciente ezquizoanalítico produce, se expresa, crea. Y no habla de una novela familiar exclusivamente, también nos habla de lo sociohistórico, del entramado vincular de la subjetividad. El deseo no está entramado en el Edipo, sino en las multiples conexiones subjetivas maquínicas deseantes. “El deseo es máquina, síntesis de máquinas, disposición maquínica máquinas deseantes. El deseo pertenece al orden de la producción, toda producción es a la vez deseante y social” (5 pág. 306). Los procesos económicos, políticos, sociales, no están desligados de la sexualidad. Ahí ponemos también nuestra líbido, y esos procesos también nos producen. 

Por eso afirman Deleuze u Guattari que lo primero que catectiza la subjetividad es el campo social, que forma parte del familiar (que se coloca en segundo lugar). Por eso tal vez la insistencia de la Profesora Silvia Castro, encargada del Área de Psicología Social (al menos en mis épocas de estudiante, entre 1993 y 1999), en marcar en primer lugar lo social, en esa tan mentada palabra que intenta posicionarnos en el territorio de la complejidad: socio biopsico cultural. Buena parte de mi posicionamiento profesional lo debo a las enseñanzas de los cursos de su área en esta institución.








BIBLIOGRAFÍA:

1)-Deleuze, Gilles. “Crítica y clínica”. Ed. Anagrama, Barcelona. 1996.

2)- Rodríguez Nebot, Joaquín. “En la frontera”. Ed. Multiplicidades, Montevideo.1995                      
                                                                                 
3)-Lans, Alfonso. “Subjetividad y transformación social”. Ed. Multiplicidades, Montevideo. 1995.                                  
                                                                                                                                                                                               
4)-Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. “Mil Mesetas”. Ed. Pre-textos, Valencia. 1994.

5)- Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. “El Anti Edipo”. Ed. Paidós, Barcelona.1995.

6)- Guattari, Félix. “El Devenir de la Subjetividad”. Ed. Dolmen, Santiago de Chile. 1998.



Autor: Licenciado en Psicología Alfredo Fernando Perdomo Maldonado. Egresado de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República Oriental del Uruguay.


Este trabajo es un resumen del presentado en las “V Jornadas de Psicología Universitaria” realizadas en la Facultad de Psicología de la Universidad de la República en Setiembre de 2000 y publicado en el libro de las mismas editado por la Universidad de la República Oriental del Uruguay. Expuesto en Primeras Jornadas sobre el pensamiento de Deleuze y Guattari en 2001, organizadas por Imagen Cristal y Campo Grupal en Argentina. 















                                                                                          








ACONTECIMIENTO Y CLÍNICA



ACONTECIMIENTO Y CLÍNICA

(Viejo artículo publicado hace unos años en la web de los amigos de Imagen Cristal)



¿Cómo pensar el acontecimiento en la clínica o, mejor dicho: el nocepto de acontecimiento en la clínica? ¿A qué me refiero con “nocepto”? Juan Carlos De Brasi usa este término para referirse al uso de una palabra que intenta dar cuenta de una realidad concreta como proceso, teniendo en cuenta su de(s)terminación, sin caer en la vaguedad de la noción ni en la rigidez del concepto. Como afirma el propio autor: un proceso “de pensamiento rizomático abierto desde una temporalidad historizada y el trabajo con materia prima diversificada” (en: “ La Monarquía Causal ”, pags. 81-87, Montevideo, Ed. Multiplicidades, 1996).

En toda la terminología de Deleuze y Guattari no hay ningún afán de dar por terminadas, por finalizadas, por “definidas” en forma “clara y distinta” (como sí lo intenta el platonismo y el pensamiento heredero de algunos conceptos de Descartes) las palabras con las que intentan dar cuenta de las realidades que han percibido. Gilles y Félix siempre han preferido trabajar con términos lo suficientemente “fluídos”, que no tengan demasiada atadura estática, es decir, que no intenten aprehender y dar cuenta en forma absolutista de una porción de la realidad, ya de por sí inabarcable, in-finita en el entendido de que siempre se trata de realidad procesual, dinámica, en movimiento. Una maquinaria lingüística nómade (aunque nunca en estado puro, obviamente), en contraposición a la malacostumbrada terminología “científica” propia del pensamiento sedentario de Estado.

El pensar noceptualmente no es hacerlo en forma absolutista con una ortodoxa máquina de interpretar y de creer que lo entendemos todo, ni caer en el total escepticismo y visión acrítica de que todo es tan relativo y vago que es imposible dar cuenta de nada o que da lo mismo cualquier cosa. ¡No! Es respetar la realidad como proceso en su devenir, en su naturaleza. Es, paradójicamente, acercarnos más férreamente a aquello que Kant planteó cuando dijo que no podemos nunca conocer “la cosa” en sí, sino sólo intentar aproximarnos a ella. Obviamente que aquí lo pensamos en forma distinta, y llamamos a “las cosas” Campos de Problemas en los que trabajamos y en los que también somos parte.

La clínica, sea esta en cualquier lugar o ámbito en el que se lleve a cabo (un consultorio, la calle, un hogar para ancianos, una institución cualquiera, un grupo cualquiera, un barrio, una asamblea, etc.), debe siempre respetar la naturaleza procesual de la realidad en la que trabaja y no puede nunca atarse a pre-conceptos obtenidos de formaciones académicas (incluso las esquizoanalíticas). Una actitud “deleuziana” o esquizoanalítica es siempre la de respetar la singularidad, procesualidad y complejidad de aquello en lo que operamos (como ya señalé: siempre incluyéndose en el campo al propio esquizoanalista o como se lo quiera llamar al operador terapéutico).

Con tal espíritu es que el nocepto “Acontecimiento” tiene un lugar fundamental. Desde el diccionario encontramos (Aristos, Ed. Sopena, Barcelona, 1998) que tiene significados este término que Gilles y Félix despliegan en su obra con intensidad. “Suceso, cosa que sucede”. Por su parte encontramos que “Acontecer” significa “suceder, efectuarse un hecho”. Devenir, procesualidad y movimiento son otros términos que pueden acercarse o conectarse con estos significados.

En “Gilles Deleuze para principiantes” (de Florencia Abbate y Pablo Páez, Ed. Era Naciente, 2001, Bs. As.) encontramos en muchas ocasiones una interesante guía para algunos desarrollos deleuzianos. Tal es el caso para el nocepto Acontecimiento. Partiendo de su lectura de la obra de Nietzsche, Deleuze toma el acontecimiento como una afirmación de la vida, de la realidad procesual. “El eterno retorno reclama decir “sí” a la existencia, a la realidad tal como aparece, favorable a nosotros o no, en cada acontecimiento” (Op. Cit. Pág. 45). Evidentemente esa realidad tal como nos aparece necesariamente siempre nos implica, porque no estamos separados de ella, somos parte de esa misma realidad que acontece. Como esquizoanalistas no estamos neutros o alejados de la situación en la que intervenimos, no estamos “frente” a un paciente, familia, grupo, organización, etc; somos una parte más de esa situación. Y como tal, jugamos con los otros, o más exactamente, con los flujos subjetivos (entre otros), buscando la estrategia pertinente para los montajes y/o desmontajes que se pueden hacer para incrementar focos autopoiéticos que en la medida de lo posible generen cambios vitales. Desde ese lugar es sumamente importante la afirmación de la existencia, del acontecimiento. Esto es: aceptar la realidad, el suceso que se nos presenta “como tal”. ¿Qué quiere decir esto? Verlo, aceptarlo, vivirlo en primera instancia como nos sea posible, tratando de no ponerle “tapujos teórico-técnicos” que sobre-interpreten la realidad y obturen su comprensión. Y tener la capacidad para poder darle las lecturas imparciales (aunque siempre subjetivas) que nos ayuden a comprender lo que allí pasa para poder trabajar; disponiendo de las teorías y técnicas que nuestra caja de herramientas nos posibilite. E inclusive produciendo esas máquinas de lectura y operación cuando lo que sabemos nos es insuficiente. Delicado equilibrio de movimientos de alisamiento y estriamiento que siempre debemos intentar hacer.

“Amar lo que sucede en tanto sucede equivale a afirmar el azar” (Op. Cit, pag. 46). Enunciado que nos mueve a pensar en la complejidad y procesualidad de los fenómenos en y con los que trabajamos, donde es imposible en forma radical “predecir y controlar” (como le gusta afirmar a ciertas visiones de la psicología que colocan estos ideales positivistas dentro de los objetivos de su disciplina). El azar, la procesualidad de fenómenos sumamente complejos, rizomáticos, siempre juegan, más allá de las posibilidades de lo que pensamos como estrategia. Respetar el azar y aceptarlo es aceptar el acontecimiento y la vida. Amar la vida.

El acontecimiento, más que nada es movimiento, y tal vez corresponda mejor denominarlo “acontecer”. “El sentido es un acontecimiento: ocurre, pasa. Es un efecto del encuentro entre palabras y cuerpos. Algo se transforma”…”El acontecimiento es el verbo, aquello que expresa la relación”….”pero carece de entidad física y no está en el interior ni de uno ni de otro” (Op. Cit. Pág. 84). Estos desarrollos deleuzianos nos hacen pensar el acontecer como efecto, como algo que sucede en el “entre”. Nos hace pensar en la dinámica procesual de la realidad. Nos acerca a lo que los sistémicos denominan sistemas abiertos, afirmando la imposibilidad de la existencia de sistemas cerrados. Lo que sucede, más allá de en dónde podamos visualizarlo, percibirlo, siempre es efecto de una lógica de afecciones, que como Spinoza afirmó siempre se da en el encuentro de los cuerpos. Pensemos en el acontecer “llorar”. Podemos ver (o percibirlo en función de nuestra lógica aprendida) que una persona llora, pero ese llorar es el efecto del trabajo de varios cuerpos. Es imposible llorar desde la “interioridad” (término que amerita una visión crítica y despliegue que no es posible desarrollar aquí). Cuerpos se encuentran para producirlo como efecto (un hecho traumático, un golpe, un recuerdo, una fantasía, un insulto, vulnerabilidad para llorar, etc.; siempre efecto entre cuerpos).

“Los acontecimientos son verbos en infinitivo: “rasgar”, “morir”, “reír”, “enfermar”, etc. (Op. Cit pag. 87). Verbos que incitan a pensar en su producción, en cómo se efectúa el acontecer y, en función de la estrategia, cómo podemos ayudar a intentar que se produzca o no un determinado acontecimiento. Esto último es una operación-pieza clave de un engranaje terapéutico, analítico (en su concepción más amplia, es decir, no ligada en exclusiva al Psicoanálisis), libertario, o esquizoanalítico (entre otros muchos posibles abordajes operativos, pensando en todos los ámbitos posibles). La invitación es a dejar el platonismo de las esencias, de “las cosas son”, y pasar a los aconteceres, a los “verbos, cosas que pasan”. Una línea clave: “dejar de lado el problema de la verdad de lo que son las cosas, y enfrentar el problema del sentido que le damos a las cosas que pasan y nos pasan” (Op. Cit. Pág. 88).

En “El Pliegue. Leibniz y el barroco” (Ed. Paidós, Barcelona, 1989), Deleuze asevera que “el acontecimiento se produce en un caos, en una multiplicidad caótica, a condición de que intervenga una especie de criba. El caos no existe, es una abstracción, puesto que es inseparable de una criba que hace que de él surja algo” (pág. 101, Op. Cit). Es sumamente importante este enunciado, que va de la mano de este desarrollo, pensando en los aconteceres de la clínica. La clave está en la criba, es decir, en lo que hace a la producción del acontecer, que tiene que ver con el encuentro de cuerpos en un régimen de afecciones, con un devenir procesual, en una historicidad.

“El caos sería el conjunto de los posibles, es decir, todas las esencias individuales en la medida en que cada una tiende a la existencia por su cuenta; pero la criba sólo deja pasar composibles” (Op.Cit. pág. 102). Toda una lógica de fuerzas, de multiplicidades en movimientos, que generan posibilidades reales y concretas de procesos perceptibles por nuestros aparatos de captura, nuestras máquinas de generar visibilidad, con sus virtudes y limitaciones. “Si el caos no existe, es porque sólo es el reverso de la gran criba, y porque ésta compone hasta el infinito series de todo y de partes, que sólo nos parecen caóticas (series aleatorias) por nuestra incapacidad para seguirlas, o por la insuficiencia de nuestras cribas personales” (Op. Cit. Pág. 102). No podemos aprehender “la cosa en sí misma”, sólo nos podemos aproximar en función de la visibilidad que podemos lograr en la intervención en el campo de problemas en el que operamos.

Es en sí misma la clínica la generación de acontecimientos, buscando en el propio acontecer las fisuras de lo estático, de aquello que genera malestar, sufrimiento. Siempre nos encontraremos los focos autopoiéticos, las líneas de fuga moleculares que marcan la resistencia a lo molar. Potencia de deseo del cuerpo que siempre lucha por su mejoría, por su felicidad, por la vida. Ahí está nuestro trabajo: ayudar a esos focos autopoiéticos, intensificarlos, en todo un proceso de liberación. ¿Las herramientas? Cada operador las usará en función de su disponibilidad, de los utensilios de la caja. Eso sí: siempre respetando el acontecimiento, buscando nuevos y mejores aconteceres, tratando de producir Acontecimientos con mayúsculas, es decir: cambios, bienestar, mayor libertad, más y mejor autopoiesis, más vida.

Alfredo Perdomo Maldonado