domingo, 8 de noviembre de 2026

SUBJETIVIDADES FASCISTAS Y NO FASCISTAS

 SUBJETIVIDADES FASCISTAS Y NO FASCISTAS

por Lic. Ps. Alfredo Perdomo


¿Existen puras? ¿Hay subjetividades que sencillamente podemos decir: "ah, son fascistas"; y otras que no lo son? Para nada creo que sea así. Ya Deleuze y Guattari nos introducen en esta cuestión, pues cuando visualizan en El Anti Edipo los polos sedentario-paranoico y esquizo-nómade, justamente enuncian ahí que son polos. Es decir campos de fuerza, vectores, líneas deseantes determinadas. Y por ende no se trata en sí de personas. En todo caso: líneas de subjetividad, componentes subjetivos y deseantes. Marcelo Real, en un artículo más que interesante y recomendable, Problematización de la vida no-fascista, trata justamente este tema. 

Real en esencia sigue a Deleuze, Guattari y Foucault (entre otros) en esta cuestión. Piensa que tampoco es tan fácil de distinguir a las personas en esta cuestión. A esta apuesta también suscribo, pues es necesario construir, generar, producir: subjetividades no-fascistas. Sabiendo que nosotros mismos portamos las maquinitas paranoicas, el germen sedentario en su extremo, el enano fascista como se decía décadas atrás. Obviamente, es todo un tema de catexis de deseo, como bien señalan también Deleuze y Guattari en El Anti Edipo; se suele catexisar siempre el campo social predominante, hegemónico. Eso nos va configurando en la vida desde el inicio,  con el deseo conservador, es decir: las fuerzas sociales, históricas, subjetivas, actuales. Estos modos de ser, actuar, comportarse, los valores, los modos de expresar los afectos, la cultura, las tecnologías, etc.; vamos incorporando en nuestro andar en los diferentes ámbitos de circulación social que nos subjetiva. Desde nuestros vínculos más lejanos a los más cercanos, con toda la diseminación socio-energética-caósmica que va produciendo las multiplicidades singulares en donde rizomáticamente nos colocamos y también producimos. 

Asimismo también vamos catexisando, en el mejor de los casos, las cuestiones más revolucionarias, transformadores, rebeldes, de cambio social y subjetivo; que también se nos van presentando, de una forma u otra, en el horizonte de nuestra producción subjetiva. Básicamente nuestra subjetividad, nuestro inconsciente, se compone de estos dos tipos de investiduras libidinales: conservadoras y transformadoras. Y vale decir "cuidado", pues esto no significa que necesariamente unas sean "malas" y las otras "buenas". Recordando a Deleuze y Spinoza, no existen El Bien ni El Mal, sino lo bueno y lo malo en función de relatividades, de contextos, de contingencias, de intereses, de deseos. 

Y ahí creo que se inserta en forma clara el concepto Cuerpo sin órganos (CsO) esquizoanalítico. Si el CsO es esa fuerza inmanente productiva, creativa, caósmica que promueve el movimiento, la horadación de las formas acostumbradas, de lo molar, de lo existente, de lo conservador (es decir el status quo, lo que es al hoy); unos vectores de transformación irán para un lado (o varios), otros necesariamente para  un (o unos) lugar (es) distintos. 

Los CsO que podemos definir desde una perspectiva más "izquierdista" (entendiendo por ello simplemente una política que contemple la dignidad y la potencia de  todas las subjetividades y las vidas, sabiendo que es una definición idealista e incompleta) se orientan hacia una transformación social que implique el beneficio de todos y no de unos pocos. Los CsO de las elites, como las visualizamos hoy día, en general más prendidos de una visión política "derechista", también están en un plano transformador. Está claro que están rediseñando la sociedad y el mundo que vivimos. Posiblemente están llevando al capitalismo a un grado mucho mayor, donde el estado quede expresado al grado mínimo, y básicamente las instituciones que regulan la mayoría de los aspectos de nuestras vidas sean comerciales, empresariales. Y altamente cyber-digitadas. Hasta se podría decir que estamos introduciéndonos desde hace décadas en un cyber-fascismo. 

Nuestro devenires cyborg al decir de Haraway, van hacia  un camino ominoso y fatídico si las fuerzas políticas de izquierda (y no me refiero solamente a los partidos políticos, sino a la gente, el pueblo, las multitudes, las sociedades o como le queramos llamar) no logran confrontarlas para producir (o al menos intentarlo), otra cosa. Las lógicas de los comunes deben priorizarse y deben marcar la cancha, pues sino vamos hacia los modelos que nos quieren implantar estas fuerzas sociales y subjetivas netamente fascistas. Fascistas en el sentido de Pier Paolo Pasolini (El fascismo de los antifascistas), con sus prepotencias aplastando otredades. No son los únicos ejemplos de Fascismo los de Hitler o Mussolini, o el Imperio Yankee. No. El capitalismo para este autor es fascismo, la sociedad de consumo, el mercado: es fascismo. Y tenemos hoy día la sociedad cyber-mercantil, que impone su fascismo desde la inteligencia artificial. Y ojo, que creo que también tiene su potencial subversivo, rebelde, de "izquierdas" si se quiere. O sea, lo podemos usar para militar, pelear, construir otredades, diversidad, distintos mundos posibles. Líneas de fuga para el fascismo que siempre nos quiere capturar. Como estas líneas nómades de escritura que dejo por hoy.



No hay comentarios:

Publicar un comentario