lunes, 8 de mayo de 2017

POR UNA CLÍNICA DEL ACONTECIMIENTO

POR UNA CLÍNICA DEL ACONTECIMIENTO

Lic. Psic. Alfredo Perdomo



Trabajando con una concepción de la clínica no ortodoxa, nos basamos en la instrumentación de una caja de herramientas singular, marcada por los trayectos formativos del clínico (cursos, psicoterapia, covisiones), la experiencia práctica y su creatividad. Apuntando a lo que Félix Guattari señala en varios de sus escritos últimos, una clínica de la multiplicidad (llámese esquizoanalítica o como se quiera) no ha de funcionar como modelo, sino como meta-modelización. La misma funciona como “una  maquínica de la existencia cuyo objeto no está circunscrito en coordenadas extrínsecas y fijas; y ese objeto, en todo momento, puede desbordar de sí mismo, puede proliferar o abolirse junto con los Universos de alteridad componibles con él” (Guattari, F; 1996; pág. 83). Los objetos de esta maquínica son transversales y pueden ser variables, tanto los acostumbrados en la clínica convencional como todo aquello integrante del Multi-verso (arte, geografía, geología, lo social, lo económico, etc.). Es más, necesariamente para trabajar los fenómenos de la subjetividad ha de trabajarse todo ello, en cierta forma, aunque más que pensar en totalidades, siempre se trata de cuestiones parciales y singulares. Incluso se pueden utilizar las cartografías realizadas por otras clínicas (psicoanalíticas, cognitivas, sistémicas o las que fueran), siempre y cuando las mismas sean entendidas como verdades parciales y no absolutas. Clínica de las teorías y técnicas entendidas como utensilios de una caja de herramientas. Construcción de relatos singulares. Abandono de la intención sistemática de los mega-relatos modernistas.

La singularización de la clínica, y por ende se entiende también de la existencia, es justamente lo que caracteriza a una clínica del acontecimiento. Guattari se desmarca de la concepción de la transferencia al modo como la suele entender el Psicoanálisis. En una entrevista hecha por la psicoanalista Lichtenberg en 1989, Félix deja claro que no se enfoca en la transferencia en su trabajo y que apuesta  a ayudar al paciente en desarrollar medios de expresión y procesos de subjetivación. En su concepción de los mecanismos transferenciales éstos aluden a partes del cuerpo así como a máquinas pre-personales, procesos colectivos, institucionales, socio-históricos, etc. (Lichtenberg, B; 2012).

La concepción de lo virtual del filósofo Henri Bergson, trabajada entre otros por Gilles Deleuze, es tomada por Guattari a su modo (como es la costumbre tanto de Gilles como de Félix),  robándola y re-apropiándola, creándole hijos. También singularizándola. Lo virtual en Guattari atañe a todo aquello proveniente de la memoria del inconsciente productivo y colectivo (idea que se toca con el inconsciente junguiano, pero que no es obviamente el mismo, ya que está entroncado en una concepción materialista de lo colectivo, incluyendo todo lo social, cultural, etc, en sus niveles molares y moleculares). Memoria que se conjuga con la vida, pasado en acto que siempre está incidiendo en forma caosmótica, juego del azar y la complejidad, que produce acontecimiento. Una clínica del acontecimiento que piensa y trabaja para la producción del mismo, hasta su efectuación en lo real.

Ahora, ¿qué es esto, o mejor dicho aún, que puede ser, cómo conceptualizar una clínica del acontecimiento? ¿Y para qué sirve teorizar algo así? Deleuze y Guattari desde “El Anti Edipo” nos vienen previniendo de no “aplastar” la producción deseante con interpretazos (o interpretosis). Freud, el creador del psicoanálisis, dejó la segnalética y significante base teórica planteando que en el psiquismo nada es casual, que todo refiere a mecanismos propios de dinámicas del inconsciente. Sus seguidores, sobre todo kleinianos y lacanianos, han hecho de esta consigna un principio más realista que el del propio rey que la enunció. De ahí las interpretaciones continuas, reductoras de la producción del inconsciente, con manifiestos pecho y falo-céntricos, y sobre todo muy edípicos. De los más alejados de esa concepción reductora, podemos encontrar a Donald Winnicott, Masud Kan o Françoise Dolto. Pero, son grandes excepciones a la regla. Nómades dentro del encuadre de una clínica muy serializada y sedentarizada.

Pensando en devenires clínicos nómade-sedentarios justamente, entre estriamientos y alisamientos singulares, es que esta concepción se ubica. Guattari incluso advierte de los posibles daños que estas concepciones tan reductoras de la clínica y la subjetividad pueden ocasionar. El “sagrado familiarismo” suele ubicar a los psicoanalistas en explicaciones triangulares, relacionando toda la vida de una persona entre las figuras papá-mamá. En “El Anti Edipo” el dúo Guattareuze (denominación de la filósofa argentina Gabriela Berti, escuchada en las Terceras Jornadas Gilles Deleuze, Mar del Plata, 2015) denuncia esta posición reductora que deja afuera toda incidencia del campo social, histórico, económico, etc. Por ejemplo, toda denuncia ante un psicoanalista hacia toda figura de autoridad, se la vinculará a un problema con la figura paterna. ¿Qué esta primero, el huevo o la gallina (pregunta que hacen en “El Anti Edipo” en varias ocasiones)? ¿Las figuras de autoridad dentro de una sociedad jerárquica, como un patrón, jefe, general o incluso de un padre, son fruto de este último o dan cuenta de un funcionamiento social molar? No decimos que no son determinantes nuestros padres o hermanos, o las interiorizaciones y objetos parciales ligados a ellos, pero no es lo único que determina el deseo o lo que muchos llaman psiquismo. “El deseo es el sistema de signos a-significantes con los que se producen flujos de inconsciente en un campo social. Que la eclosión de deseo se produzca en la célula familiar o en una escuela de barrio, poco importa, lo cierto es que siempre cuestionará las estructuras establecidas. El deseo es revolucionario porque siempre quiere más conexiones y más agenciamientos. Pero el psicoanálisis corta y aplasta todas las conexiones, todos los agenciamientos. El psicoanálisis odia el deseo, odia la política” (Deleuze, G; Parnet, C; 2013, págs. 90 y 91). 

Incluso, aún teniendo claro que las figuras paterna y materna son importantes, Guattari advierte que no siempre es terapéutico poner en juego afectaciones ligadas a los padres en las intervenciones. Justamente, apostando a lo que acá podemos denominar como una clínica del acontecimiento, da el ejemplo de una paciente cantante que pierde a su madre y a la semana comienza a desentonar. Pero Guattari decide no abordar con interpretaciones freudianas, se mantiene fiel a su posicionamiento, acompañando la situación de la mujer, ofreciéndose como facilitador para su expresión, lo cual en el proceso hace que conquiste “algunos nuevos grados de libertad y poniéndose a gestionar en adelante su Superyó de una manera netamente más cómoda” (Guattari, F; 2000; pág. 40). “Un índice a-significante –la restricción de los rendimientos vocales- marca la cesación de algo, sin impedir, como el contexto lo revela, que otra cosa se produzca”… “Porque muchas cosas dependerán del juicio positivo o negativo con el que se connote este acontecimiento (puesta en cursiva de mi autoría). Toda inducción transferencial, hasta la más sutil, la más alusiva, que dejaría suponer la existencia, detrás de esta manifestación sintomática, de una culpabilidad de origen edípico, podría tener efectos devastadores o, por lo menos nos devolvería al cuadro depresivo que un psicoanalista descuenta “normalmente” en tales circunstancias” (Guattari, F; 2000, pág. 40). Guattari en este texto es más claro que el agua. Sabe que lo virtual va produciendo el acontecimiento, y que el analista es parte de esta conformación, y que buena parte de su posicionamiento facilitará o no un proceso autopoiético de singularización. Tira abajo la pretendida “neutralidad” del analista, denunciando la culpabilización edípica, la neurotización y formación de focos depresivos que el analista inyecta en la subjetividad. Afección triste propia de ese aplastamiento y reducción subjetiva.

Guattari, pensando con Toni Negri sobre el acontecimiento, afirman lo siguiente:
“T. N. – Conozco tu pasión por el acontecimiento y tu pasión por la vida. Pero cuando filosofas, pareces querer apartarte de eso. ¿Cómo gestionas la esquizofrenia estructura-acontecimiento? ¿No tienes tendencia a anticipar siempre la estructura subyacente al acontecimiento, con el riesgo de no dejarlo hablar? ¿Tropiezan con esta pregunta en tu trabajo con Deleuze? ¿Cuál es tu teoría del acontecimiento? ¿Cómo imaginar hoy no el proceso, sino el acontecimiento revolucionario, no las condiciones de la revolución sino el poder constituyente?

F. G. – El acontecimiento es un don de Dios. Siempre tenemos la impresión de que no pasa nada, de que ya no pasará nada. Luego surgen los “acontecimientos del Golfo”. Incluso allí, yo pensé que en el fondo, no pasaría nada. La máquina mass-mediática planetaria alisa todas las asperezas, todas las singularidades. Ya no se encuentran zonas de misterio. La cuestión ahora es hacer acontecimiento con lo que se presenta. No como los periodistas que están obligados, suceda lo que suceda, a inventarse uno. Sino de forma más poética. Por tanto aquí se trata en efecto de un poder constituyente, de una producción ontológica sui generis. Hacer con la serialidad. Aunque más no fuera soñando con los militares americanos asándose en sus carros, con la angustia de los rehenes, con el júbilo de los jóvenes árabes, con el delirio sistemático de Saddam… Esas escenas, sin límites precisos, ¡para que al fin pase algo! En cuanto a la pregunta que planteas, relativa a la estructura, me gustaría descentrarla. Jamás pretendo describir un estado de hecho, un estado de la historia o de la subjetividad. Solamente busco precisar las condiciones de posibilidad de los diversos modos de descripción posibles. Para aprehender o para rodear las problemáticas de la enunciación colectiva, todo sistema de modelización –sea teórico, teológico, estético, delirante– se ve llevado a posicionar lo que llamo factores ontológicos (los flujos, los filums maquínicos, los territorios existenciales, los universos incorporales). Resulta así resuelta o asumida parcialmente la cuestión, para mí esencial, del pluralismo ontológico. Hay elección de constelaciones singulares de universos de referencia, encarnadas en territorios existenciales, ellos mismos marcados por una precariedad, una finitud que hacen bascular al Ser en una irreversibilidad creacionista. En estas condiciones, una ontología solo puede ser cartográfica, metamodelización de figuras transitorias de las conjunciones intensitarias. El acontecimiento reside en esta conjunción de una cartografía enunciadora y esta adquisición de ser precaria, cualitativa, intensiva” (Guattari, F; 2015, pags 230 a 231).

Como vemos para Félix esta noción de acontecimiento es trascendente para su pensamiento en su más amplio efecto: filosófico, político, artístico, etc. Y también para el clínico. Guattari insiste, más allá del conocimiento que se tenga y el grado de bendición cientificista o de “verdad” que se le otorgue, en confiar más en los procesos de singularización, en el misterio del devenir. El trabajo esquizoanalítico: cartografiar los territorios existenciales (donde se mueven los sujetos, los colectivos, etc.), los flujos (libidinales-económicos, sociales, etc.), los fylums (la filogenética histórica humana y de los demás seres vivientes, de las máquinas y otros artefactos humanos en su maquínica, etc. abierta a las posibilidades de las disposiciones) y los Universos incorporales de valor (ética, arte, matemáticas, etc.). Cartografiar intensidades, afectos, pasiones, modos de pensar, expresar, mapear singularidades (más allá de los calcos, como bien queda señalado en la introducción de “Mil Mesetas”). Estar abierto al acontecimiento, a lo que pueda suceder, en definitiva a la vida. Una expresión que encuentra eco en Deleuze, cuando afirma que escribe para un pueblo por venir, en el sentido de afirmación de la existencia y de lo que el acontecimiento puede producir, siguiendo a Leibniz: “ser digno del acontecimiento, saber o llegar a ser digno del acontecimiento” (Deleuze, G; 2006, pág. 307). Implica esta concepción una clínica más abierta al futuro que a anclarse en el pasado.

Al pasado lo suyo, en la cuota necesaria. Adela, a quien tuve el gusto de acompañar en varios procesos terapéuticos, llega a mi consulta en un momento crítico. Sentía que la vida le exigía un cambio: su marido había dejado “un buen trabajo” por uno “sospechosamente clandestino”, ligado al juego, prostitución y drogas. Sabe que anda con otras mujeres y que tiene desde hace tiempo un consumo problemático de cocaína. Tiene dos hijos en edad escolar que comienzan a ver el descalabro familiar. Tras trabajar lo necesario de la historia de Adela para comprender su trayecto y posición actual, comenzamos a profundizar en su imaginación y creatividad. Pensar su proyecto de vida, y los pasos para ir alcanzándolo. El amor hacia su esposo iba decayendo cada vez más, sustituyéndolo por un odio cada vez más grande. Logra enfocarse en sus vínculos (algunos familiares y sobre todo sus amigas, pilares del sostén y del cambio), generando con ellos un colchón subjetivo que la ayuda a aliviar su malestar y ampliar sus campo de posibilidades. Nuevos agenciamientos se van produciendo. Cambios en lo laboral le van dando otro soporte económico. Y al fin se anima a dar un paso decisivo, el de ir poniendo límites con su pareja. Hasta lograr el corte. Su marido vuelve a vivir con sus padres. Y los desafíos de Adela pasan a ser otros. Desde el sostén económico hasta comenzar a sentir la necesidad de tener una nueva pareja (cosa a la que se había negado absolutamente por unos cuantos meses, “no me volveré a meter en vida con otro hombre nunca más”). Mejoras laborales y económicas, una pareja nueva con quien disfruta su afectividad, los desafíos de la adolescencia de sus hijos y encontrar una nueva pasión en un deporte pasan a ser los pasos siguientes en su proyecto de vida. Lo más importante en todo este proceso: no obturar el campo con reduccionismos y estar abierto a los focos autopoiéticos y sus líneas de fuga desterritorializantes, necesarias para las nuevas producciones existenciales.

En otro proceso terapéutico, más ligado a una intervención psicosocial institucional (que no deja de ser clínica), Fernando padece un cuadro psiquiátrico grave, hace un año que está internado. La causa: en un cuadro delirante asesina a su madre. Un año costó que se acercara a la institución un familiar, una de sus hermanas, dada la causa y dificultad de comprender la situación de su familia. Fernando, cuando comienzo a trabajar con él, no es consciente de lo que hizo. Desde el equipo técnico se me pidió que esa cuestión la mantuviera en reserva, salvo que él traiga el hecho manifestando la consciencia del mismo. Mi trabajo no es el típico de consultorio, mantengo encuentros con él en la sala, los pasillos, corredores, patios. A veces sentado, otras caminando. En ocasiones jugando a las cartas o al ajedrez. Voy ganando su confianza de a poco, me va contando retazos de su historia. Pero no es el eje el pasado en mis intervenciones, trato de ver como se imagina el hoy, su proyecto de vida, como va percibiéndose fuera del hospital. De pronto, en mi décimo encuentro con él, me cuenta con mucho llanto que recuerda lo que pasó, que su madre no está viva, y que él la mató. Esta conscientización generó todo un “click” en él, abriendo otra línea de posibilidades. Entre ellas la del perdón, sobre todo a su familia. De a poco se logra que su padre y las hermanas vengan a visitarlo, a tener encuentros con él, a tratar de entender todos esto tan loco y aterrador que sucedió, no sólo con Fernando sino con la familia entera. Y tras el entendimiento de lo comprensible (más allá de que sabemos que no es un entendimiento claro y preciso, pues siempre quedan líneas obscuras en la línea de las psicosis y aún más en delirios con homicidio), la apertura a otras líneas de fuga se dan en el campo. Primero, ir viendo cómo se va desplegando Fernando fuera del hospital, comienza a salir conmigo y otros co-terapeutas a diversos lugares: plazas, shoppings, recorridos por calles, incluso a la playa. Su siguiente paso es salir con sus familiares. Dado el éxito de estos sucesos se comienza a pensar con Fernando un proyecto formativo y laboral. A él le encanta todo lo que tiene que ver con repostería y cocinar. Su padre se hace cargo de él, lo lleva a trabajar en un negocio familiar y con lo que gana Fernando realiza cursos de repostería y cocina. La última vez que lo ví venía al consultorio de policlínica en el hospital, y estaba muy contento, trabajando en una panadería. Además había comenzado recientemente una relación amorosa. Anótese bien: jamás se trabajó con él ningún tipo de intervención apuntando a su vínculo con la figura materna a nivel inter o intra-subjetivo, ni ninguna cuestión edípica. Coincido con Félix que hubiera aportado más al daño que a la visualización de Fernando de las diferentes líneas de posibilidad que lo atravesaban y le ofrecían posibles desterritorializaciones hacia otros agenciamientos más productivos.

La problemática del Acontecimiento es fundamentada en las indagaciones y reflexiones de Deleuze sobre la filosofía estoica. “Pero de todos esos cuerpo a cuerpo surge una especie de valor incorporal que ya no consiste en cualidades, en acciones ni en pasiones, en causas que actúen unas sobre otras, sino en los resultados de esas acciones y esas pasiones, en los efectos que resultan de todo ese conjunto de causas, puros infinitivos de los que ni siquiera se puede decir que existan, puesto que participan más bien de un extra-ser que rodea todo lo que existe: “enrojecer”, “verdear”, “cortar”, “morir”, “amar”… Tal acontecimiento, tal verbo en infinitivo, es tanto el sentido (exprimè) de una proposición como el atributo de un estado de cosas. La importancia de los estoicos radica en que han sabido trazar una línea de separación, no entre lo sensible y lo inteligible, ni tampoco entre el alma y el cuerpo, sino justo por donde a nadie se le había ocurrido: entre la profundidad física y la superficie metafísica. Entre las cosas y los acontecimientos. Entre, por un lado, los estados de cosas o las mezclas, las causas, almas y cuerpos, acciones y pasiones, cualidades y sustancias, y, por otro, los acontecimientos o los Efectos incorporales impasibles, incalificables, infinitos, que resultan de esas mezclas, que se atribuyen a ese estado de cosas, que se expresan a través de proposiciones” (Deleuze, G; Panet, C; 2013, pág. 73). Por eso podemos pensar que es difícil ser consciente del acontecimiento, que éste se mantiene en un nivel de virtualidad, preparando el campo en esos cuerpo a cuerpo hasta su efectuación en lo real, donde ya deja de ser acontecimiento para pasar a ser algo más concreto, “cosa”. La clínica del acontecimiento apunta al aporte de esas mezclas con diferentes cuestiones, tratando de cartografiar por donde pueden venir los componentes que más actúan y pueden propiciar un futuro, un por-venir. Cartografías analíticas de la multiplicidad acontecimental, donde las máquinas y las fuerzas se juegan, se enfrentan, en el plano de inmanencia o de consistencia, en las síntesis de materias que se interpenetran, actúan y padecen unas con otras. 

Como bien señala Scavino: “Cada cuerpo, cada fracción mínima de la materia, tiene un poder, una intensidad determinada. Y vimos que este poder indeterminado sólo se determina cuando entra en relación con otro cuerpo, al cual, a su vez determina. Esta conexión es una determinación recíproca…” (Scavino, D; 1991, pág. 75). Cuerpos que sólo conocemos de ellos a través de lo que pueden, siguiendo la impronta deleuzo-spinoziana, que también nos aleja de un pensamiento de Esencias, del Ser o del Estado. “Un cuerpo no es más que una serie de puntos singulares, de conexiones con otros cuerpos en función de lo que puede en cada caso” (Scavino, D; 1991, pág. 75). Pensar el acontecimiento nos acerca a pensar en este inconsciente virtual, que transversaliza agenciamientos maquínicos, corporalidades intensas, molecularidades que preparan singularizaciones en la realidad, según los caminos de las líneas de fuga desterritorializantes. Y en el trabajo clínico, rol importante el del analista, que sabe que con cada intervención o interpretación, puede abrir un campo y cerrar otro, incluso conectar con pasiones alegres o tristes. Pero, todo puede ser posible en ese campo de encuentros, como refiere Guattari: “¡Nada es más improbable! ¡Pero tampoco nada está jugado de antemano!” (Guattari, F; 2000, pág. 40).

“Entre los dos, entre el estado de cosas físicas profundo y los acontecimientos metafísicos de superficie, hay una estricta complementariedad. Y ¿cómo un acontecimiento no iba a efectuarse en los cuerpos, si sus causas son un estado o una mezcla de cuerpos, si es producido por los cuerpos, los espíritus, las cualidades que se penetran aquí y ahora? Pero también, ¿cómo iba a agotarse el acontecimiento en su efectuación, si en tanto que efecto difiere en naturaleza de su causa, si él mismo actúa como una Quasi-causa que sobrevuela los cuerpos, que recorre y traza una superficie, objeto de una contraefectuación o de una verdad eterna? El acontecimiento siempre es producido por cuerpos que chocan entre sí, se cortan o se penetran, la carne y la espada; ahora bien, el efecto no es del orden de los cuerpos: batalla imposible, incorporal, impenetrable que vigila su cumplimiento y domina su efectuación. Uno siempre se ha preguntado: ¿dónde está la batalla? ¿Dónde está el acontecimiento?, ¿en qué consiste el acontecimiento? Mientras corre, todo el mundo se plantea esta cuestión: «¿dónde está la toma de la Bastilla?» Todo acontecimiento es una llovizna. Si los infinitivos “morir”, «amar», «moverse», “sonreir”, etc., son acontecimientos, es porque hay algo de ellos que su cumplimiento no logra realizar, un devenir que no cesa de alcanzarnos y a la vez de precedernos, como una tercera persona del infinitivo, una cuarta persona del singular”  (Deleuze, G; Parnet, C; 2013, págs. 74-75). Devenir de cuerpos encontrados en la clínica, incorporales verbales infinitivos, efectos en juego: sentir, amar, odiar, historizar, cambiar, pensar, imaginar, soñar, proyectar, etc.

“En eso consiste, sin duda, la moral estoica: no ser inferior al acontecimiento, convertirse en el hijo de sus propios acontecimientos ” (Deleuze, G; Parnet, C; 2013, pág. 75). Este es el “don de dios” al que refiere Félix, en algo muy material y alejado de divinidades obviamente. Querer el acontecimiento, querer el porvenir, aceptar lo que viene, el mundo como se presenta, ser digno del acontecimiento. Lo que en la clínica (y en cualquier ámbito en el que opere un esquizoanalista) significa desear la singularidad y trabajar para las singularizaciones. Repeler lo repetitivo y anti-productivo, ayudar a los procesos productivos del deseo, desde su vertiente autopoiética creacionista (siguiendo el Paradigma Estético que propone Guattari). “Amor fati, querer el acontecimiento, nunca ha sido resignarse, y mucho menos hacer el payaso o el histrión, sino extraer de nuestras acciones y pasiones esa fulguración de superficie, contraefectuar el acontecimiento, acompañar ese efecto sin cuerpo, esa parte que supera el cumplimiento: la parte inmaculada. Un amor a la vida que puede decir sí a la muerte. Ese es precisamente el camino estoico” (Deleuze, G; Parnet, C; 2013, pág. 75).

“Hacer de un acontecimiento, por pequeño que sea, la cosa más delicada del mundo, justo lo contrario de hacer un drama, o una historia. Amar a los que son así: cuando entran en una habitación, no son personas, caracteres o sujetos, son una variación atmosférica, una variación de color, una molécula imperceptible, una población discreta, una neblina o una llovizna. Verdaderamente todo ha cambiado. Los grandes acontecimientos no se hacen de otra manera: la batalla, la revolución, la vida, la muerte ... Las verdaderas Entidades son acontecimientos, no conceptos. Pensar en términos de acontecimiento no es fácil. Tanto más difícil cuanto que el mismo pensamiento se convierte entonces en acontecimiento. Pocos hay, salvo los estoicos y los ingleses, que hayan pensado así. ENTIDAD = ACONTECIMIENTO, da pánico, pero también mucha alegría. Convertirse en una entidad, en un infinitivo, como decía Lovecraft, en la terrible y luminosa historia de Carter: devenir-animal, devenir-molecular, devenir-imperceptible” (Deleuze, G; Parnet, C; 2013, pág. 76). Hacer de los encuentros clínicos justamente eso, sabiendo que no son “personas” las que allí se comunican y trabajan, sino multiplicidades, molecularidades, valores, ideas, intensidades, todo tipo de afecciones y objetos parciales virtuales, agenciamientos maquínicos transversales, diversas líneas de fuga. Como señala Deleuze: “no hay cosas, sólo hay acontecimientos, todo es un acontecimiento; un acontecimiento es el soporte de una infinidad de procesos, procesos de subjetivación, procesos de individuación, de racionalización, de todo lo que quieran. Van a nacer sujetos, van a dibujarse racionalidades, individualidades, pero todo en los acontecimientos” (Deleuze, G; 2006; pág.253).

A tal punto podemos pensar la problemática del acontecimiento en la clínica, que podemos alejarla de la dimensión de la historia como hace Deleuze. “El acontecimiento pone así en crisis la historia. Lo que ocurre, en tanto ocurre y rompe con el pasado, no pertenece a la historia y no podría ser explicado por ella” (Zourabichvili, F; 2011, pág. 29). Otra vez nos alejamos de las visiones dialécticas históricas y las psicoanalíticas, que todo intentan explicarlo desde la historia. Deleuze, en su arremetida contra el concepto de Representación, percibe en este movimiento una tendencia trascendente a explicarlo todo desde representaciones homogeneizantes. Como si todo estuviera allí, en la historia, o “metido” en ese inconsciente (también histórico), al cual solo hay que develar y hacer consciente. Acontecimiento y Singularización son dos conceptos que nos colocan desde otra perspectiva: productiva, constructivista, creativa. Apoyándonos en el Paradigma Estético guattariano, no es en la historia (en exclusiva) que se producen las producciones deseantes, sino en las disposiciones dadas en el encuentro de los cuerpos, en sus haecceidades, en la intensidades que provocan el movimiento complejo de multiplicidades moleculares, que van generando nuevos efectos (con nuevas formas de actuar y ver el territorio que se habita, de construirlo y cambiarlo, de devenires). Centrarnos exclusivamente en una visión histórica puede acompañar una visión culpógena y que fácilmente suele remitir a la trinidad edípica. Y sobre todo le quita lugar al caos, al azar, y a lo actual. “Pensar nace de un azar, pensar es siempre circunstancial, relativo a un acontecimiento que sobreviene en el pensamiento” (Zourabichvili, F; 2011, pág. 35).

De hecho, el acontecimiento para Deleuze se presenta en dos modos. Uno el que se efectúa “en un estado de cosas, o de su encarnación en una “mezcla de cuerpos”; pero también  en una eternidad paradójica donde algo de inefectuable, de incorporal, desborda y sobrevive a la efectuación” (Zourabichvili, F; 2011, pág 118). Esta segunda faceta es la que más le interesa a Deleuze, y la que más trabaja en varias de sus obras. El acontecimiento jamás se efectúa, cuando se actualiza, se presentifica, ya pasa a ser otra cosa, estado de cosas. El acontecimiento está en un tiempo sin duración, es puro cambio, “no cesa de advenir, es imposible que termine. Llegar, ocurrir, es lo que no cesa nunca, pese a su instantaneidad. En el acontecimiento, los diferentes momentos del tiempo no son sucesivos sino simultáneos” (Zourabichvili, F; 2011, pág. 119). El acontecimiento no se juega en el presente. Pensemos en el enamorarse, o en el dejar de amarse, son crisis temporales con efectos en los cuerpos, pero no se dan en el presente. Tiempo del Aión. Funciona en los devenires del pasado y del futuro instantáneamente.

A su vez Acontecimiento va de la mano con la Singularidad. La singularidad no es sinónimo de individual. “La singularidad corresponde a valores de relaciones diferenciales o a distribuciones de potenciales” (Zourabichvili, F; 2011, pág. 130). Es a la vez pre-individual e individualizante. Los individuos no son singulares pero se constituyen en la vecindad de singularidades dadas por los regímenes de afectación. “¿A qué  soy sensible? ¿Por qué cosa soy afectado? Sólo experimentando conozco mis propias singularidades” (Zourabichvili, F; 2011, pág. 131). Clínica de la singularidad, de una ética de los encuentros en un régimen de afectaciones no reglado. “Singular en matemáticas se distingue o se opone a regular. Lo singular es lo que se sale de la regla” (Deleuze, G; 2006, pág. 76). Vecindades-devenires dados en un encuentro “personológico” que sabemos que no es tal. Encuentro de multiplicidades. Poder clínico constituyente de subjetivaciones. Punto de inflexión. En este mismo sentido estamos de acuerdo con Raúl García: “También podemos pensar en el modelo de inconsciente que propone El Antiedipo: podría denominarse un inconciente a-psicológico, intentando más bien alcanzar la singularidad y no la subjetividad. La singularidad está más cerca de la individuación que del sujeto: una tormenta, un accidente, etc., son singularidades que no corresponden a ningún sujeto específico. Mil mesetas presenta para cada una de las planicies que la componen una fecha: acontecimiento o singularidad” (García, R; 1999, pág. 24).

Para Deleuze se puede “definir filosóficamente un acontecimiento como un conjunto de singularidades. Allí diría que la noción no es ya solamente de origen matemático, sino de origen físico. Un punto crítico en física –evaporación, cristalización, lo que quieran- se presenta como una singularidad” (Deleuze, G; 2006, pág. 200). Guattari, tanto en clínica  como arte, filosofía, política y demás (en fin, Esquizoanálisis podría decirse), trabaja la singularidad y la singularización en los procesos productivos del deseo, a contrapelo de la subjetividad mediática hegemónica, productora entre muchas cosas de padecimientos subjetivos (los síntomas, las afecciones que nos suelen llegar al consultorio). Para Félix “es posible desarrollar modos de subjetivación singulares, aquello que podríamos llamar “procesos de singularización”: una manera de rechazar todos esos modos de codificación preestablecidos, todos esos modos de manipulación y de control a distancia, rechazarlos para construir modos de sensibilidad, modos de relación con el otro, modos de producción, modos de creatividad que produzcan una subjetividad singular. Una singularización existencial que coincida con un deseo, con un gusto por vivir, con una voluntad de construir el mundo en el cual nos encontramos, con la instauración de dispositivos para cambiar los tipos de sociedad, los tipos de valores que no son nuestros” (Guattari, F; Rolnik, S; 2005, pág. 25).

En esta misma ética se plantea la Clínica del Acontecimiento de la argentina Adriana Zambrini que en parte tomamos. Contrapone esta autora una micropolítica del acontecimiento a una macropolítica del conflicto. La macropolítica del conflicto está muy relacionada con la visión psicoanalítica: “El conflicto es la complejidad construida sobre un por qué, desde los agenciamientos que promueven el sometimiento a una ilusión de verdad-falsedad” (Zambrini, A; 2000, pág. 133). En el plano de una micropolítica del acontecimiento se trata de “maquinar deseo y evitar el despotismo del conflicto, creando una nueva relación con uno mismo al actuar y pensar. Se abre una pregunta no sostenida en el por qué de una esencia primera, sino que cobra importancia el para qué de un mecanismo que impide la producción de acontecimientos, y nos fija en las escenas ficcionales” (Zambrini, A; 2000, pág. 133). Esta propuesta no apunta a la producción de acontecimientos, pero sí trata de destruir  todo aquello que lo impide, así como facilitar aquello que lo puede provocar. Es un planteo similar al ya mencionado de Félix Guattari. “Trabajar para el acontecimiento es recuperar las intensidades libres que no han quedado fijadas a la imagen de pensamiento imperante, para producir una transversalidad que libera al pensamiento” (Zambrini, A; 2000, pág. 134).

Macropolítica del conflicto que ubica a Adhemar entre pasiones tristes, en un país que no es el suyo, comunicándose vía internet con su familia y amigos. Descontento de sus amores que no son como los de su tierra, también de su trabajo que ya lo tiene harto de su rutina. Tras trabajar lo necesario de su historia, nos centramos en su capacidad de expresar su inventiva, de imaginar nuevos modos de vida, de proyectar un por-venir. Al tiempo logra desatarse del nudo conflictivo,  sale de su posición depresiva y comienza a pensar cómo salir de la traba en la que se encuentra. Primer movimiento: en el trabajo, busca forma de tener cambios en su trabajo y se pone a su vez en campaña para conseguir un nuevo y mejor empleo. A su vez deja la relación por “conveniencia” (sobre todo sexual) de la que se quejaba permanentemente y con razón, en la que generaba falsas expectativas pues ella estaba realmente enamorada y quería presentarle a su familia. Y encuentra una relación más placentera con otra muchacha más afín a su conveniencia afectiva. Recupera el movimiento vital, más allá de lo que va logrando o no, sale de las pasiones tristes al encuentro de afectaciones alegres. Clínica de sostén para destruir lo que no ayuda a la producción del acontecimiento, y sobre todo para facilitar aquello que lo puede provocar.

BIBILIOGRAFÍA:

-Deleuze, G. (2006). “El Leibniz de Deleuze. Exasperación de la Filosofía”. Ed. Cactus, Bs. As.
-Deleuze, G; Parnet, C. (2013). “Diálogos”. Ed. Pre-textos, Valencia.
-García, R. (1999). “La Anarquía Coronada. La Filosofía de Gilles Deleuze”. Ed. Colihue, Bs. As.
-Guattari, F. (1996) “Caósmosis”. Ed. Manantial, Bs. As.
-Guattari, F. (2000) “Cartografías Esquizoanalíticas”. Ed. Bordes Manantial, Bs. As.
-Guattari, F. (2015) “¿Qué es la Ecosofía?”. Ed. Cactus, Bs. As.
-Guattari, F; Rolnik, S. (2005). “Micropolítica. Cartografías del deseo”. Ed. Tinta Limón, Bs. As.
-Lichtenberg, B. (2012). Da transferencia ao paradigma estético: uma conversa com Félix Guattari. En: “Cadernos de Subjetividade 2012”. Núcleo de Estudos e Pesquisas da Subjetividade. Sâo Paulo, ano 9, nº 14.
-Scavino, D. (1991). “Nomadología (Una lectura de Deleuze)”. Ed. Del Fresno, Bs. As.
-Zambrini, A. (2000). “El deseo nómade. Una clínica del acontecimiento, desde Nietzsche, Deleuze, Guattari…” Ed. Lugar, Bs. As.
-Zourabichvili, F. (2011). Deleuze. Una filosofía del acontecimiento”. Ed. Amorrortu, Bs. As.

ESPACIOS DE LIBERTAD



ESPACIOS DE LIBERTAD

Lic. Alfredo Perdomo (Psicólogo, Hospital Vilardebó).

Trabajo presentado en el 9º Encuentro Nacional de Psicólogos de Salud Pública - ASSE (Uruguay). Eje temático: *Fortalezas y Debilidades de las/los Psicólogas/os en los Equipos de Salud.




¿Qué es la libertad? Reflexión que no tiene sentido en el vacío abstracto, sino es situada desde una realidad concreta. Desde un posicionamiento deseante, estético y esquizoanalítico (mucho más que psicológico), me ubico en espacios productores de subjetividad, más exactamente dentro de un régimen institucional psiquiátrico. Clásica institución manicomial, dinosaurio de las sociedades disciplinarias que aún persiste con sus muy cuestionables lógicas de funcionamiento, represión y aplastamiento de subjetivaciones.

Esto no es negar la necesidad de aparatos sanitarios multidisciplinarios para la atención en las crisis subjetivas importantes, pero muy lejos estamos aún de estar a la altura de experiencias que llevan más de 30 años en el mundo y están demostrando no sólo su eficacia, sino su ética en relación a lo psicosocial y los derechos humanos (por mencionar algunos países donde total o parcialmente los nuevos “modelos” funcionan: Italia, España, Brasil, Argentina, Chile).

Tampoco es negar la loable labor que muchos funcionarios de todas las especies realizan diariamente en dicho lugar para ayudar a las personas que llegan a dicho lugar, para lograr como se pueda una mejoría de su situación psíquica. Me incluyo en esa nómina.

Justamente como me incluyo ahí, y trato de sumarme a las fuerzas más transformadoras de la realidad de la salud mental en nuestro país, es una preocupación de mi parte que el deseo no deje de producir vida. Esto desde una perspectiva deleuzo-guattariana es una afirmación complementaria, o al menos que significa lo mismo: deseo=producción=vida. De lo que se tratar es de afirmar la vida, el deseo, que implica generar transformaciones deseantes en los estratos de la organización, de la trascendencia, de lo molar, de los procesos reproductivos conservadores.

Trabajo, entre otros lugares de este manicomio,  en espacios que la Salud Oficial cataloga de Rehabilitación, y que a mí me gusta más llamar de Encuentros, de Producción e incluso, como mi amigo y compañero de trabajo Raúl Penino categorizó como: humanizantes. Encuentros entre personas, más allá de las categorizaciones que el socius normativo enmarca (usuarios, técnicos, etc.). Incluso, si somos estrictos en el sentido esquizoanalítico, los encuentros no son entre personas, sino entre pensamientos, afectos, sonidos, climas, intensidades, etc. Encuentros deseantes, máquinas deseantes, cuerpo sin órganos.

Tratando de que la subjetividad pase por niveles subjetivantes (es decir, de producción de producción, de creación, de lo novedoso, de lo más vital), ante una institución tan medicalizante como esta hay que generar espacios distintos. Espacios que no estén tan viciados por el imperialismo psiquiátrico y psiquiatrizante. En estos espacios procuramos posibilitar planos expresivos para que surjan contenidos diversos. La palabra, la pintura, el dibujo, la reflexión, el movimiento corporal, la literatura, el delirio. Lugar para que el deseo=delirio se exprese en formatos que tiendan a una armonía, a resonancias con el otro y las otredades.

En estos procesos grupales llenos de locura, dolor y alegrías, hemos vivenciado diferentes transformaciones registradas en lo personológico. Es muy interesante ver como en muchas ocasiones no solo la expresión oral va acompañando sus procesos de cambio, también se visualizan en el dibujo, escritos, collages y otras manifestaciones estéticas individuales o colectivas. Incluso es notorio en la integración de sus aspectos psíquicos y socializantes. No en vano uno de los nombres que reciben estos espacios, más precisamente el del sector femenino, es el de Espacio Psicosocial. Ya el espacio del sector masculino tiene el más antiguo y menos tecnologizado nombre de Sala 14 Espacio Humanizante. Ambos espacios integran el Programa Puertas Abiertas, dimensión instituyente colectivizante nómada  que ya lleva 23 años sobreviviendo, resistiendo y produciendo en el hospital, fundada por el ya citado colega amigo Penino.

Acá es donde podemos volver a la pregunta inicial, sobre la generación de espacios de libertad. Es difícil hablar de ello en espacios como éste. Pero bien, si continuamente estamos consciente e inconscientemente (y sobre todo esto último) procesando multiplicidades, nuestro cuerpo va produciendo-produciéndose con y en el mundo, siendo parte de este poliverso generando novedades, reproducciones y antiproducción. Lógicas conectivas, de registro y de consumo. El desafío es brindar la posibilidad de desmontar los cuantums de vacío, de desterritorialización  delirante, de intensidades maníacas, de afectos tristes insoportables. Deleuze y Guattari en “El Anti Edipo” señalan que al psicótico hay que proponerle dimensiones de experimentación desde vertientes productivas, estéticas, sociales y analíticas entre otras. Ayudarlo a salir de las desterritorializaciones absolutas y vacuificantes para comenzar a generar nuevos anclajes en dimensiones algo más estratificadas, generar algo de campo sedentario para poder transitar mejor las vivencias esquizo-nómades. Algo de Yo en definitiva, para fabricar también otro inconsciente productivo. La vertiente estética y productiva en ese sentido nos parece esencial. Es decir, provocar algo del orden de lo inventivo, aunque sea sobre un papel, o en el soplo verbal de un espacio grupal. Inventiva que ayude también a la re-invención de sí mismo.  El paradigma científico en ese sentido para el esquizoanálisis tiene un lugar más secundario. Se prioriza un Paradigma Estético, que apunte más a la inventiva, a la creatividad. Tal vez esa sea una adecuada traducción de lo que algunos por ahí dicen cuando afirman: el arte es curativo.

No creo en la cura de nada ni de nadie, solo en los devenires, en los acontecimientos, en las transformaciones. Incluso cuesta desde esta perspectiva pensar desde el dualismo sanos-enfermos. Existen subjetividades producidas de tal modo por tales circunstancias, intensidades y otras dimensiones de la multiplicidad (no excluyo tampoco las llamadas dimensiones biológicas). Y también descartamos de plano las sobre-codificaciones que pueden implicar la reducción y aplastamiento del deseo y la producción inconsciente. Léase cualquier interpretación de tipo edípico, simbólico, cognitiva o la que fuere. No decimos que no puedan ser útiles en ocasiones, pero siempre relativizándolas e intentando no engañarnos por la receta facilista que puedan implicar. Los caminos del plano de inmanencia por el que transitamos implica un respeto grande por la diferencia y la singularidad. Incluso para el Esquizoanálisis el pasado siempre es virtual y actualizable, con proyección a futuro, de hecho el foco está en el futuro, en la construcción. El inconsciente no es un teatro, sino una fábrica. Siquiera es personológico, es a-subjetivo, huérfano, cosmológico, social-histórico y…y…y….

Los agentes esquizoanalíticos, en este caso los coordinadores de estos procesos grupales, tenemos como única función sostener estos devenires. Habilitar cartografías, nuevos mapas subjetivos, con líneas de fuga que favorezcan la producción de focos autopoiéticos. Auto-producción que sostengan nuevos agenciamientos maquínicos enunciativos y deseantes. Caminos que implican gran dosis de escucha, atención, de situarse en estares moleculares y molares (al decir de Pavlovsky y Kesselman), de habilitación a dimensiones deseantes. Pero siempre con el cuidado de respetar los estratos de organización, significancia y subjetivación. Mucho más en una institución con líneas tan duras y molares como éstas. Lógica de la suavidad y del sentido no interpretativo ni lineal, sino ubicado en el diagrama del plano de consistencia con sus líneas blandas, de fuga y flexibles. Es ahí donde se juegan los planos de la libertad del pensamiento y de acción en estos espacios. Más allá de los múltiples determinismos, las de(s)terminaciones (ver De Brasi, “La Monarquía Causal”) insisten también en el sentido de que en la vida en proceso no hay cosas terminadas, completas. Las líneas a captar, ver y elegir, tareas de una consciencia latiendo, y qué hacer con ellas, es la tarea que le queda al resto de sujeto en el marco de toda esta fabricación múltiple. Y acá no importa la estructuración subjetiva, si psicótica, neurótica o la que fuera. El inconsciente produce continuamente líneas, caoideas, acontecimientos, devenires, y desde un plano más consciente, en ocasiones, podemos elegir qué focos seguir, darles importancia, descartar unos, trabajar otro. Esa es la libertad. La libertad de sentir, pensar, producir, en función del juego consciente-inconsciente de las determinaciones y de(s)terminaciones en y con la multiplicidad. Esos son los factores determinantes para la libertad y en definitiva para la vida y sus transformaciones.

Y justamente, apelando a las líneas de fuga que se producen en dichos espacios, cuando es posible habilitamos al pensamiento-deseo de los usuarios. En el espacio femenino, cuando vemos que hay una habilidad en una de ellas, y además ganas de transmitírsela a las demás, permitimos que se realice un taller con la coordinación de la actividad por dicha usuaria. Así hemos tenido actividades puntuales de ciertas técnicas plásticas, origami, realización de marcadores, de guirnaldas. En el espacio masculino hemos habilitado a espacios solicitados por los usuarios:  talleres de filosofía, de chistes, de poemas. Y hemos establecido con  algunas voluntarias, por iniciativa de una de ellas, que la realización de Esquizodramas en cuanto a su planificación, sea realizada en conjunto con los usuarios, donde van eligiendo temática a trabajar  y algunos de los modos del mismo  (preguntas, trabajos corporales, dinámicas, inclusión de elementos –collages, música, escritura, etc.).
La coordinación de estos espacios en el hospital está a cargo de psicólogos empleados del mismo y colegas y estudiantes voluntarios del Programa, y en los últimos años se han incorporado estudiantes del Programa de practicantes de Facultad de Psicología de la Universidad pública. Han pasado también estudiantes y psicólogos de países europeos (España y Austria). Y también lo han integrado estudiantes y profesionales de diversas disciplinas (ciencias sociales, humanidades, ciencias de la comunicación, entre otras).

Los espacios humanizantes cuentan en ocasiones con personal que designa el hospital para diversos talleres, como docentes de música y de cerámica. Actualmente sólo contamos con un docente de música, por ende el grueso de las actividades dependen del Programa Puertas Abiertas y los psicólogos empleados del hospital, practicantes y voluntarios. Además de los enfoques grupales, Puertas Abiertas ha generado en todos estos años Acompañamientos a usuarios internados, trabajando en forma individual, en procesos terapéuticos colaborando con el equipo técnico de la sala, fortaleciendo los aspectos psicosociales de la persona y o trabajando los procesos de reinserción social incluso fuera del hospital si fuera posible.

Cabe señalar que es de destacar la fractura que en general se visualiza en el hospital en relación a los espacios de rehabilitación grupal para internados y los equipos técnicos que en sala dirigen el tratamiento interdisciplinario del paciente (que suele estar más centrado en la disciplina Psiquiatría que en otras). Son muy pocos los equipos que tienen preocupación en lo que los usuarios realizan en estos espacios. Incluso a nivel del trabajo en el equipo de Rehabilitación, hay buenos contactos y vínculos, pero se nota la falta de reuniones y pensamiento en equipo. Y con los equipos de sala, con algunos, hemos podido tener en el último año un par de reuniones, sobre todo con los que trabajan en el área femenina. Intentando seguir un consejo que nos dio una compañera del hospital, adjunta a la dirección, nos planteamos dichos encuentros. De hecho fue muy útil para intercambiar y comprender algunas usuarias y sus procesos. De hecho, los que trabajamos en estos espacios comúnmente no accedemos a las historias clínicas. En el área femenina, desde el año pasado, hemos logrado al menos tener como punto de contacto mensual con los equipos de las salas, una hoja que mensualmente va para las historias clínicas donde se describe en forma breve la participación de cada usuaria. De hecho aporta para visualizar la evolución de las usuarias y el modo en que utilizan el espacio. Nos consta que, en general, estos datos han sido bien recibidos por el equipo técnico y enfermería de salas. Evidentemente que entre los factores que pueden incidir para que ello se dé puede estar la diversidad de tareas que los funcionarios suelen tener en el hospital. En mi caso cubro tareas en dos espacios de rehabilitación (los ya mencionados en los sectores masculino y femenino), y como psicólogo clínico en una sala.

Por último, es importante resaltar que, dado que las actividades en el área femenina se realizan con practicantes del Programa ya mencionado del convenio Facultad de Psicología de la Universidad de la República – ASSE, hemos generado como necesaria una reunión semanal de equipo donde visualizamos los procesos en que participamos y planificamos las actividades. También generamos una bitácora semanal, que es un insumo para pensar las intervenciones, los cambios en algunas usuarias, e incluso suele ser usado por los practicantes para su trabajo sobre la pasantía para Facultad.


BIBLIOGRAFÍA:

-De Brasi, J. C. La Monarquía Causal. Ed. Multiplicidades.
-Deleuze, G. Conversaciones. Ed. Pre-Textos.
-Deleuze, G; Guattari, F. El Anti Edipo. Capitalismo y Esquizofrenia. Ed. Paidós.
-Deleuze, G; Guattari, F. Mil Mesetas. Capitalismo y Esquizofrenia. Ed. Pre-Textos.
-Deleuze, G; Parnet, C. Diálogos. Ed. Pre-Textos.
-Foucault, M. Vigilar y Castigar. Ed. Siglo XXI.
-Pavlovsky, E; De Brasi, J.C; Kesselman, H. (comp.). Lo Grupal 9. Ed. Búsqueda.

viernes, 6 de enero de 2017

GRANDE EL PUEBLO URUGUAYO

Ante la gran imbecilidad que vemos manifestarse en la vecina orilla con respecto a las problemáticas relacionadas con "la seguridad", donde parece que la culpa de todo la tienen los gurises pobres, escribo estas líneas. Argentina ya bajó la edad de imputabilidad a 16 años, y la gran pseudosolución que ofrece el facho-nazi de Macri es bajarla aún más, a los 14. Si seguimos así puede que se dé la locura que presentaba hace unos años aquel murgón de La Mojigata, donde terminaban bajándola al momento del parto.

El Capitalismo tiene claro que estos procesos son parte de las mutaciones del Imperio Neoliberal, que ya casi sin tapujos está señalando que no precisa de todos los humanos (incluso tampoco de muchos seres vivos más) para continuar su loca carrera desterritorializante destructiva eco-fágica. Como canta La Trampa (que por suerte tras varios años de ausencia anuncian nuevos recitales en marzo!!), "la talarrasa homicida aumenta mi insurrección" ("Las décimas", del CD "Laberinto").

Por suerte por aquí en su momento el pueblo uruguayo no la gileó tanto, logró detener la absurda movida derechista impulsada por el hijo del dictador. No faltan igual voces que se levantan pidiendo palo y manodura para "terminar con la delincuencia", al mejor estilo Goyo Álvarez (otro dictador que se lo llevó el 2016, sin declarar nada de sus secretos sobre los desaparecidos que el muy maldito se llevó a la tumba). O incluso al del personaje genial del argentino Capussotto, Micky Vainilla, aunque está perdiendo vigencia al lado de la cruel realidad del personaje siniestro de Donald Trump que asumirá el bastón de mando imperial el 20 de este mes. ¡Qué tiempos nos esperan!

No la tonteemos uruguayitos!!! La culpa de la delincuencia no la tienen los gurises ni los pobres, ni se arregla con más mano dura. Se puede llegar a solucionar en procesos que impliquen una desarticulación del Capitalismo, repartiendo equitativamente la riqueza, contribuyendo a un comunitarismo solidario, asistiendo a los pobres y otorgándoles la posibilidad  de trabajo sustentable. Cambiando las lógicas de este perverso mercado manejado al antojo de los grandes capistalistas, apelando a reformas educativas con valores que tiendan a eliminar la competividad y el egoísmo, y apunten más a reforzar la solidaridad, el trabajo en equipo, el cooperativismo. Las injusticias del Capitalismo son las que generan estas bestialidades socio-subjetivas, que no son nada en relación a la bestialidad de la fiera máquina del Capitalismo Mundial Integrado, como le gustaba decirle a Guattari. Como decía Wilhem Reich casi un siglo atrás, lo raro no es que haya delitos, robos, saqueos de parte de los pobres, lo realmente extraño es que no se den más seguido, que ese estado no sea casi una constante. Visión aguda de Reich que motivó la reflexión sobre el Deseo en Deleuze y Guattari en "El Anti Edipo", que nos invita constantemente a revisar las catexias que nos componen, aquellas que invisten las fuerzas sociales deseantes reaccionarias (que se adhieren al status quo) y las que invisten las que son transformadores, revolucionarias, con las que se puede pensar y hacer cambios.



lunes, 2 de enero de 2017

Bienvenidos a un nuevo año

Comienza un nuevo año y a uno le da por hacer cosas nuevas. En mi caso me dio por escribir unas líneas. Bienvenir la vida trae consigo, desde mi perspectiva, la generación de encuentros vitales. Vitalidad ligada a la producción, a la transformación. No se puede apuntar a ello sin dosis necesarias de inconformismo . En el panorama local estamos en el medio de un tercer gobierno progresista, el cual, como ya nos alertaba Gilles Chatelet a fines del siglo pasado, increíblemente ha servido para legitimar  mucho más y mejor el sistema capitalista (ver su maravillosa obra editada por Océano, Vivir y pensar como puercos, dedicada entre otros a Deleuze y Guattari).
Es terrible lo que ha hecho el fraudeamplismo pseudoizquierdista. Da la sensación triste de que no hay alternativa posible y que el paradigma de Fukuyama venció, el Imperio capitalista será eterno. Desde la trinchera de la resistencia y de la vida, debemos decir no!!!! Tampoco se trata de generar la ilusión trascendente de una izquierda ortodoxa, pero no podemos negarnos a beber de las ricas fuentes dejadas por los autores comunistas y anarquistas. Tal vez el camino posible lo estén señalando actualmente autores como Negri y Hardt con la propuesta de un comunismo inmanente con bases en Marx, Spinoza y Deleuze-Guattari entre otros. Un pensar y vivir desde la inmanencia, apostando a la construcción desde lo colectivo y la autonomía. Sin seguir modelos, construyendo de forma problemática, apostando a la integración y la equidad social como eje. Y un urgente comunismo anti-capitalista. Un abrazo deseante y revolucionario desde la inmanencia, !feliz 2017!

domingo, 13 de marzo de 2016

SEMINARIO - TALLER "ESQUIZOANÁLISIS Y LOCURA"

SEMINARIO - TALLER DEL CENTRO FÉLIX GUATTARI:

ESQUIZOANÁLISIS Y LOCURA .
DIMENSIONES CLÍNICAS, INSTITUCIONALES Y POLÍTICAS.


El seminario-taller apunta a la historización de la locura, sus modos de comprensión y diferentes abordajes, desde el modelo manicomial hasta los emergentes paradigmas sociocomunitarios y antimanicomiales. El eje será la construcción del esquizoanálisis y las clínicas desarrolladas por Guattari y otros autores afines, así como el enclave de estas prácticas en sus implicaciones institucionales y socio-políticas.


Ejes Diagramáticos:

Historia de la construcción de la locura.

La locura en la historia y el entramado social.
El concepto de psicosis.
Clínicas de las psicosis.

Locura e instituciones.

Los manicomios y las colonias.
El surgimiento del trabajo grupal en instituciones.
La comunidad terapéutica y la psicoterapia institucional.
La psiquiatría de sector y la psiquiatría comunitaria.
Críticas a la psiquiatría hegemónica: la antipsiquiatría y psiquiatría democrática.
La rehabilitación psicosocial y el modelo centrado en la comunidad.
Perspectivas críticas actuales: Franco Rotelli y el modelo italiano, la perspectiva comunitaria, la salud mental centrada en los derechos humanos, hacia el fin de los manicomios.

El esquizoanálisis y las psicosis

Tosquelles y la psicoterapia institucional.
Guattari: del lacanismo a la transversalidad.
Deleuze-Guattari y el esquizoanálisis.
Revoluciones Moleculares.
El paradigma estético.
Deliberar hoy las psicosis.

Bibliografia

-Amarante, P. “Locos por la vida. La trayectoria de la reforma psiquiátrica en Brasil” Ed. Madres de Plaza de Mayo.

-Baremblitt, G. “Psicoanálisis y esquizoanálisis. Un ensayo de comparación crítica”. Ed. Madres de Plaza de Mayo.


-Berti, G. (Coord.) “Felix Guattari. Los ecos del pensar entre filosofía, arte y clínica”. Ed. HakaBooks.

-Deleuze, G; Guattari, F. “El anti edipo. Capitalismo y esquizofrenia”. Ed. Paidos.

-Deleuze, G; Guattari, F. “Mil mesetas. Capitalismo y Esquizofrenia”. Ed. Pre-textos.

-Deleuze, G; Guattari, F. “¿Qué es la filosofia?” Ed. Anagrama.

-Guattari, F. “Caosmosis”. Ed. Manantiales.

-Guattari, F. “El devenir de la subjetividad”. Ed. Dolmen.

-Guattari, F. “Psicoanálisis y transversalidad. Crítica psicoanalítica de las instituciones”. Ed. Siglo XXI.

-Guattari, F. “Revoluçâo molecular: pulsaçôes políticas do desejo”. Ed. Brasiliense.

-Guattari, F; Rolnik, S. “Micropoliticas. Cartografias del deseo”. Ed. Tinta Limón.

-Percia, M. “Deliberar las psicosis”. Ed. Lugar.

-Rotelli, F. “Vivir sin manicomios”. Ed. Topia.



Frecuencia: una hora y media semanal.


$ 600 por mes

Informes e inscripciones: psicoper@hotmail.com   099 375 258



GRUPO DE ESTUDIO SOBRE "MIL MESETAS"

GRUPO DE ESTUDIO DEL CENTRO FÉLIX GUATTARI:

"MIL MESETAS" - TOMO 2 DE "CAPITALISMO Y ESQUIZOFRENIA"



Considerada por muchos la obra fundamental entre todos los libros publicados por Deleuze y Guattari, ya sea juntos o por separado. Segunda parte de Capitalismo y Esquizofrenia. Tras la acción demoledora de "El Antiedipo" hacia sus enemigos (el psicoanálisis institucionalizado, el marxismo burocrático y sobre todo los macro y micro-fascismos), "Mil Mesetas" despliega un sendero más propositivo del esquizoanálisis. Este libro-máquina de guerra propone una caja de herramientas prolífica, cuya versatilidad se extiende hacia la clínica, la política, el arte, lo social, la filosofía... en definitiva hacia la vida. La idea es trabajar todo el libro y en la medida de lo posible y lo pertinente sus múltiples intertextualidades (Artaud, Kafka, Freud, Joyce y un largo etcétera.)

Frecuencia: una hora y media semanal.


Costo: $ 600 por mes

Informes e inscripciones: psicoper@hotmail.com  099 375 258






domingo, 11 de octubre de 2015

EDUARDO "TATO" PAVLOVSKY - PARA RECORDAR Y SEGUIR TRABAJANDO.



“¿Cómo sigo? ¿Cuánto falta? Cambio la silla de lugar. Vuelvo a cambiar la silla de lugar. El tiempo no pasa. Me siento en el suelo. Es bueno sentarse en el suelo, muy bueno. Camino. Me detengo. Camino. Muevo las caderas. Soy hombre. Soy mujer. Soy niño. Soy animal”. En: “Voces” de E. Pavlovsky

“El personaje de un determinado social histórico estalla junto con la música en pleno acontecimiento devenir y se abre a un papel impersonal. Sale de los límites de su yo corporal configurado y caracterizado por una silueta de contornos definidos de una determinada clase social con su gama de vicios y costumbres. “Rostrificado”, “reconocible” en su territorio –para estallar en pleno acontecimiento y se impersonaliza, se desrostriza– se desterritorializa, se vuelve otro, se abre en esporas, se rizomatiza, se convierte en pura multiplicidad, puro devenir”. Pavlovsky en “Estética de la multiplicidad”, publicado en “Lo grupal 10”.

“Un ¡basta! Pareció mover los cuerpos a luchar por nuevas dignidades y nuevas éticas. Nuevos territorios y campos de lucha se inventaban en el fragor del combate. Nuevas invenciones micropolíticas de la resistencia civil. Con cuerpos dispuestos a jugarse al todo o nada. Y cuando hay muchos cuerpos juntos con éticas y pasiones nuevas las intensidades se multiplican y contagian entre sí. Se producen verdaderas máquinas de guerra. Las identidades personales se funden en la construcción de nuevos territorios a conquistar. No hay ejército que los pueda contener”. Pavlovsky en “La voz del cuerpo”.

“Cada gesto cada pausa son una pequeña usina de nuevos espacios, tiempos y paradójicamente –cuando más lo reconocemos- es cuando más ha sido capaz de desaparecer de sí mismo para devenir austeramente “otros” en sus líneas abstractas. Parece contradictorio: cuanto más acudo a mi propio estilo, más puedo desaparecer”. Pavlovsky en “Escenas Multiplicidad (Estética y Micropolítica).

“Todos estamos solos; eso es verdad. Todos tememos la muerte; eso también es verdad. Pero nuestra vida puede tener más alegría si aparece un sentido de proyecto y de futuro. Allí entonces la angustia frente a la muerte  se mitiga en la realización de un proyecto solidario”. Pavlovsky en “Proceso creador. Terapia y existencia”.

“Nos hemos vuelto obscenos a fuerza de querer ser modernos, imitando siempre lo peor del mundo desarrollado. Se está produciendo una nueva forma de subjetividad: la legitimación del individuo perverso. Interiorización obvia del individuo radicalmente obsceno, pornografía de la transparencia, exhibicionismo perverso de las fallas éticas. Todo vale. Todo se hace visible. Nada se oculta. Todo se devela públicamente, hasta los mecanismos secretos de la corrupción sindical se pueden mostrar sin pudor; por el contrario, con orgullo. Nueva pornografía de la inmoralidad que se vuelve toscamente hipervisible, ya no hay nada más que ocultar. Todo debe ser develado ante la mirada atónita de individuos que miran sin mirar, sin imaginar, carentes de capacidad crítica, como ocurrió, en el complejo fenómeno de la complicidad civil, durante el terrorismo de Estado. La fractura de la solidaridad exacerba la cultura del individualismo a ultranza, narcisista hasta el  límite de la obscenidad”. Eduardo Pavlovsky en “Lo grupal 9”.

“La escena dramática (ya sea en el campo de la investigación, la docencia o la psicoterapia), la utilizamos para sentir y compartir emociones emanadas de ella, para actuar “juegos” destinados a movilizar y para “corporizar” nuestras palabras y nuestros pensamientos. Sentimos, actuamos, pensamos y hablamos “en escenas”, es un modo de trabajar y hasta de vivir y comunicarse”. Pavlovsky y Kesselman en “Las escenas temidas del coordinador de grupos”.

“Pero lo dramático, ¿es solamente un lenguaje o un medio para investigar? ¿Es algo nuevo que se “agrega” o se incluye junto a los métodos ya conocidos, o es otra cosa? ¿Es otra manera de concebir la experiencia grupal o de participar en los grupos? Pensamos que es otra manera de “estar”, de compartir, de dirigirse a los otros, de pensarse uno mismo. Esto podría ampliarse diciendo que la participación del cuerpo en la comunicación cambia el tipo de mensaje, o al mismo tiempo que el “otro” cobra más realidad, entran más elementos en juego. Es por lo tanto mucho más que un intercambio de cosas mentales o pensadas”. Pavlovsky, Moccio y Martínez Bouquet en “Psicodrama. Cuándo y Por Qué Dramatizar”.

“Soy muy spinoziano en este sentido. Creo que en la vida hay afectos tristes y afectos alegres. Los afectos tristes, en general, conducen a malas combinatorias, no producen pasiones. Los afectos alegres generan buenas combinatorias, potencian nuevos descubrimientos, nuevas alegrías. Hay que salir de los afectos tristes a que nos llevan el encierro o la incomunicación. Hay que abrir el dique a los afectos alegres que nos sacan del territorio depresivo y conducen a nuevos encuentros amorosos, a nuevos encuentros políticos, culturales o sociales. Y es allí donde se recobra la acción, porque la tristeza es más afín con la melancolía, la parálisis, la inacción.” Pavlovsky en “Una charla con Olga Cosentino. Eduardo Pavlovsky”.

“La vida nos arroja al vacío y nosotros decimos en el aire “voy por este camino, elijo este otro, me bamboleo por aquí o por allí”. Bien quisiera yo explicar los hechos, las circunstancias desencadenantes, explicar las causas. Decir este acto lo puedo explicar  de este modo. Solo puedo decir que soy absolutamente responsable de todo, de absolutamente nada me arrepiento, porque mis actos son lo único donde puedo encontrar algún sentido, alguna línea a seguir… soy responsable  de cada una de mis intensidades… eso es cierto… absolutamente cierto. Esa es mi certeza”. Pavlovsky en “Sensatez”, incluído en “Diagramas de Psicodrama y Grupos” (comp. Ana María del Cueto).